Ciclistas y conductores, una convivencia complicada

Quien más y quien menos se ha subido a una bicicleta al ritmo de Verano Azul o, al menos, ha silbado una de las canciones más famosas de la televisión. También son muchos los que han fantaseado con comprarse un coche con el que interactuar como hacía Michael Knight con KITT. Unos y otros son actores de un mismo escenario que se puede extrapolar a la vida real. Bicicletas y coches comparten el mismo espacio de circulación y la convivencia no siempre es la más correcta. Muchas veces es así por simple desconocimiento de la normativa o porque no se sabe qué puede hacer cada uno y qué no. Estas son las premisas que ciclistas y conductores deben respetar para una correcta coexistencia.

Los ciclistas

En el momento en el que se empieza a preparar la marcha, los usuarios deben tener en cuenta aspectos como la equipación o los complementos que pueden usar y los que no. Respecto a éstos últimos, está terminantemente prohibido emplear auriculares o reproductores de música así como el teléfono móvil.

Sobre su vestimenta hay normas que afectan a varias de las prendas que deber llevar. En primer lugar, el casco es obligatorio siempre que vayan a circular por vías interurbanas o travesías. Dentro de la ciudad es imprescindible para aquellos ciclistas menores de 16 años aunque lo cierto es que la Dirección General de Tráfico (DGT) recomienda que este uso se haga extensivo a todos los usuarios que circulen en bicicleta. En segundo lugar, su ropa debe incorporar elementos reflectantes que sean visibles a una distancia de 150 metros. Y en tercer lugar, sus bicicletas tienen que equipar luces de posición delantera (blanca) y trasera (roja) para atravesar túneles, circular de noche y para aquellos momentos en los que la visibilidad sea reducida.

Circular en bicicleta

Existen algunas premisas generales que afectan a la circulación de bicicletas sea cual sea la vía por la transcurren. La primera de ellas es común a todos los conductores con independencia del vehículo que manejen: no podrán hacerlo habiendo tomado drogas o si han rebasado los límites legales de consumo de alcohol. Concretando en el caso de los ciclistas, deberán señalizar con suficiente antelación y claridad las maniobras que van a realizar para informar al resto y, además, tienen que controlar que el mantenimiento de la bicicleta sea correcto y que la presión de las ruedas sea la adecuada.

En la ciudad

En la urbe, los ciclistas tienen que tener presente que no pueden circular por las aceras, sólo tienen permiso cuando no van subidos sobre la bicicleta ya que en ese supuesto están considerados peatones. Así las cosas, deberán moverse por la calzada, siempre dentro de su carril como el resto de vehículos y por el centro del mismo para evitar incidentes con los vehículos que están aparcados.

Por otro lado, su actuación en los pasos para peatones no está libre de normas: no pueden cruzarlo transversalmente, ni siquiera para cambiar de sentido o para girar. Y es que para llegar a la acera de enfrente deben bajarse de la bicicleta y llevarla a pie. Sólo así tendría preferencia porque, igual que ocurre con la circulación por la acera, deja de ser ciclista para ser peatón. Es más, las bicicletas sólo tendrán prioridad cuando vayan por un carril bici o un paso para ciclistas debidamente señalizado.

Al hilo de esto, conviene recordar que las bicicletas son un vehículo más. Por lo tanto, las señales de tráfico y normas de circulación les afectan de igual manera y por esta razón deben cumplirlas y respetarlas.

Fuera de la ciudad

A la hora de circular fuera de la ciudad hay algunas normas generales que afectan a todos los ciclistas independientemente de la vía por la que vayan. Así las cosas, es obligatorio usar timbre, equipar un sistema de frenado en ambas ruedas e instalar luces de posición tanto delantera (blanca) como trasera (roja) para circular de noche, atravesar túneles o cuando las condiciones meteorológicas reduzcan la visibilidad.

Autopistas y autovías

Otro de los aspectos que deben tener presente los ciclistas es que no pueden hacer kilómetros por todas las carreteras. En las autopistas está prohibida la circulación de bicicletas mientras que en las autovías está permitida con algunos matices: sólo podrán acceder los mayores de 14 años y deberán moverse, única y exclusivamente, por el arcén siempre que no haya una señal que lo prohíba de forma expresa.

Las vías secundarias

Quizás son las que más debate y polémica generan. Como ocurre en otros escenarios, si hay un carril destinado en exclusiva a las bicicletas, éstas deberán circular por él.

En caso contrario, los ciclistas tienen que moverse por el arcén y sólo cuando éste sea insuficiente o inexistente podrán invadir la calzada. Eso sí, tal y como estipula el Artículo 38 del Reglamento General de Circulación (RGC), deberán hacerlo por la parte derecha del carril y ocupando el mínimo espacio posible. Por otro lado, también tienen permitido abandonar el arcén durante descensos extensos y con curvas.

A la hora de circular, los ciclistas no pueden olvidar que sólo pueden ir de uno en uno o, como máximo, en paralelo (de dos en dos). Aquí es necesario hacer una puntualización ya que si las condiciones climatológicas impiden una correcta visibilidad o el estado de la circulación implica riesgos, las bicicletas irán, obligatoriamente, en fila india. Además, el pelotón al completo será considerado como una sola unidad, es decir, un mismo vehículo y la velocidad máxima a la que podrán ir es de 45 km/h, límite que podrá ser superado en pendientes prolongadas.

Multas para los ciclistas

Como ocurre con el resto de conductores, los ciclistas están expuestos a ser multados cuando no cumplen las normas. Eso sí, sus castigos serán sólo económicos y nunca perderán puntos de su carné de conducir. Estas sanciones pueden oscilar entre los 60 y los 10.000 euros aunque hay acciones sobre las que existen cantidades concretas.

Por ejemplo, no señalizar las maniobras claramente y con antelación puede suponer una multa de hasta 200 euros mientras que el uso de los auriculares está castigado con un importe que puede llegar a los 190 euros. Hacer equilibrismos con la bicicleta o subirse a ella habiendo consumido drogas o con una tasa de alcohol en sangre mayor a la permitida podría supone un castigo de 500 euros.

Los conductores

Sobre los conductores pesan algunas prohibiciones que no pueden saltarse como la que atañe al uso del claxon. No está permitido emplearlo cuando hay ciclistas en las proximidades para, por ejemplo, llamar su atención. Sólo hay un supuesto en el que su uso sí está contemplado y es cuando hay una emergencia.

¿Cuándo tienen preferencia?

Por otro lado, conviene que los conductores tengan claro cuáles son las situaciones en las que las bicicletas van a tener preferencia de paso ante los vehículos de motor. Estos escenarios están especificados y regulados por el Artículo 64 del Código de Circulación, que establece 3 supuestos:

  1. Cuando los ciclistas circulan por un carril-bici, un paso para bicicletas o un arcén señalizados debidamente.
  2. En los accesos a una vía: cuando el vehículo de motor gire hacia la derecha o hacia la izquierda (en los casos permitidos) y haya un ciclista en las proximidades.
  3. En los cruces, rotondas y glorietas: cuando circulen bicicletas en grupo y la primera de ellas ya haya iniciado el cruce o ya haya entrado en la rotonda o glorieta.

A estos escenarios hay que añadir las intersecciones que vienen reflejadas en el Artículo 59 del mismo Código. En él se establece que los conductores no podrán atravesar una intersección, un paso para peatones o uno para ciclistas si por la situación de la circulación se prevé que el vehículo pueda detenerse obstaculizando la circulación transversal.

Adelantar a los ciclistas

La maniobra de adelantamiento está contemplada y regulada en el Artículo 85 del RGC, pero lo cierto es que antes de efectuarla la primera medida que debe adoptar el conductor cuando se encuentra con un ciclista es reducir su velocidad.

Dado este paso, el conductor debe tener presente que tiene que dejar una distancia frontal y lateral de 1,5 metros además de reducir su ritmo de marcha. Este es un punto clave por dos razones. La primera de ellas es que si no se puede respetar dicha distancia, la maniobra no se puede realizar. La segunda hace referencia a la velocidad porque disminuirla ayuda a evitar los abanicos de viento y el ‘efecto sumidero’ que provoca que los ciclistas pierdan el control. A esto hay que añadir que para efectuar el adelantamiento se puede pisar la línea continua (si es que la hay) y ocupar el carril contrario parcial o totalmente siempre que se permanezca en esa parte de la vía el menor tiempo posible.

Los usuarios que vayan al volante deben recordar también que está prohibido rebasar a los ciclistas siempre que se entorpezca o se ponga en peligro a cualquier bicicleta que circule en sentido contrario. Algo a lo que la Ley de Seguridad Vial añade una puntualización señalando que no importa si ocupan el arcén o la calzada. Incumplir esta serie de premisas puede acarrear una multa económica de hasta 200 euros y una pérdida de 4 puntos en el permiso de conducir.

Mayo 2017


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Elena SanzRastreator.com