Cómo ayudar a tu coche a combatir el calor en verano

  • La temperatura ideal que se recomienda para conducir es de 22 grados
  • El calor puede incrementar hasta un 22% el riesgo de sufrir un accidente
  • Los frenos, el radiador, los neumáticos y los líquidos son los elementos que más sufren con las altas temperaturas

Hoy en día nadie se imagina un vehículo sin aire acondicionado. Cuando nos disponemos a comprar un coche, damos por hecho que viene de serie… aunque lo cierto es que no hace mucho era un complemento por el que el comprador debía pagar. El paso del tiempo y la tecnología han hecho que, incluso, los climatizadores duales -aquellos que permiten ajustar la temperatura del conductor y del copiloto por separado- formen parte de la equipación básica de algunos vehículos. Y es que lograr la temperatura adecuada es primordial no sólo para el confort, también para la seguridad de los viajeros.

Antes de ponernos al volante, buscamos la máxima comodidad para enfrentarnos a la carretera. No sólo se comprueba que el habitáculo sea lo más acogedor posible, también hay que adoptar una postura correcta manteniendo la distancia con el volante, adecuar el respaldo y, sobre todo, el reposacabezas, un elemento estudiado en profundidad en lo que a seguridad se refiere. Después de chequear estos elementos, hay que aclimatar el coche para evitar que el calor se convierta en una distracción y nos provoque, por ejemplo, sueño. La temperatura ideal recomendada es de 22 grados, pero ¿cómo lograrla cuando parece que la ciudad se ha convertido en un infierno?

Mayor riesgo de sufrir un accidente

Conseguir este equilibrio que oscile entre los 21 y los 23 grados es vital para el conductor ya que es una manera de aumentar la comodidad a la hora de conducir, pero también de disminuir la sensación de cansancio y de preservar tanto su seguridad como la del resto de personas que viajan en el coche. Y es que el calor incrementa el riesgo de sufrir un accidente: a 27 grados, las posibilidades de tener un incidente son del 11% mientras que si hay 32 grados el porcentaje sube hasta el 22%, tal y como informa un informe de Hella (proveedor integral de la industria del automóvil).

Por ello, toda precaución es poca. No en vano, un estudio realizado por el RACC desvelaba que con una temperatura exterior constante de 25 grados, el interior del coche puede llegar a los 40 en unos 42 minutos. Si fuera hay 35 grados, el vehículo alcanzaría los 55 en, aproximadamente, una hora… y transcurridos 40 minutos, la superficie del salpicadero ha llegado a registrar temperaturas de 72,8 grados.

¿Influye el color?

El color de la carrocería ha despertado todo tipo de teorías sobre su influencia en la mayor o menor temperatura del interior del vehículo. El Laboratorio de Energía Solar de la Universidad de Wisconsin Madison comprobó que no afecta ya que los coches se calientan por el efecto invernadero. La luz solar es absorbida por las superficies del interior y se refleja de vuelta al aire en forma de calor; como esta radiación no puede salir hacia fuera, la temperatura interior aumenta frente al exterior. Eso sí, el color del interior del vehículo sí puede condicionar la cantidad de calor acumulado: las superficies oscuras absorben más energía solar que las claras.

El mantenimiento previo

Dice el refranero español que “más vale prevenir que curar”. Un consejo aplicable a muchos ámbitos, también a la protección del coche ante las altas temperaturas. Por ello, conviene encender el aire acondicionado o el climatizador durante 10 minutos cada 2 semanas a lo largo de todo el año para que su mantenimiento sea el más correcto posible.

Teniendo en cuenta esto, antes de la llegada del verano hay que revisar ciertos aspectos del mantenimiento del vehículo relacionados con el aire acondicionado y con el climatizador como son, por ejemplo, la limpieza del filtro del habitáculo, la correcta carga de gas o que las salidas estén despejadas. Al hilo de esto, conviene saber cada cuánto hay que cambiar algunos de estos elementos:

Componente
Cuándo
Filtro
15.000 kilómetros / Anual
Revisión del climatizador
2 años
Filtro del deshidratador
4 años
Aceite del compresor
100.000 kilómetros
Tratamiento higienizante del habitáculo
Regularmente

Antes de conducir

Con el coche al día y el sol subiendo la temperatura, hay algunos gestos que pueden ayudar a que el coche no sobrepase los 22 grados del equilibrio. Antes de comenzar la marcha, es recomendable abrir todas las ventanas para ventilar bien el coche y empezar a disipar el calor acumulado. Para ayudar en este proceso hay un sistema que consiste en bajar una ventanilla y a continuación abrir y cerrar la puerta del lado opuesto cinco veces. El efecto de presión-depresión provoca una corriente de succión dentro del habitáculo gracias a la cual el aire caliente sale por la puerta y es sustituido por el fresco que entra por la ventanilla abierta.

A continuación, lo más adecuado es renovar el aire que todavía permanece en el vehículo: para ello hay que poner en marcha el modo de recirculación durante, aproximadamente, 5 minutos. Este gesto no sólo mejora el funcionamiento del aire acondicionados o del climatizador, también alarga su vida útil. Y es que encender cualquiera de estos dos sistemas antes de iniciar la marcha sería un error porque trabajará al máximo rendimiento y se deteriorará más.

En marcha

A la hora de conducir, hay algunas recomendaciones que hay que tener presentes. Es conveniente mantener las ventanillas bajadas durante los primeros kilómetros para rematar el proceso de ventilación para, después, poner en marcha el aire acondicionado o el climatizador. Al hilo de esto, lo más recomendable es que en primer lugar se opte por la circulación del aire exterior y después pasar a la interior. Una vez alcanzada la temperatura óptima, lo más cómodo es automatizarla. Además de estos consejos, hay que tener en cuenta que las salidas del aire acondicionado no deben apuntar al conductor o a los viajeros sino que el aire debe llegar de forma indirecta.

Aparcar el coche

A la hora de estacionar el vehículo, lo mejor es hacerlo bajo techo aunque no siempre se puede. En estas situaciones, lo más recomendable es buscar la sombra de los edificios y de los árboles teniendo siempre en cuenta el movimiento del sol, el desprendimiento de resina o las heces de los pájaros y sus fatales consecuencias en la pintura y carrocería del coche.

Después de haber encontrado estacionamiento, si es en una zona privada lo más adecuado es dejar una rendija de las ventanillas abierta. Además, no hay que olvidar usar un parasol; este elemento marca diferencias ya que con su uso la temperatura llega a ser 11 grados inferior que si no lo empleamos. A esto hay que añadir otros elementos que ayudan a aislar el habitáculo lo máximo posible como el protector del volante, cortinillas, trapos o el tintado de las lunas traseras, las únicas que pueden ser oscurecidas.

Remedios caseros

A estos trucos relacionados con el coche, podemos sumar otras soluciones más de andar por casa. Una de ellas pasa por poner un paño húmedo en el respiradero central para conseguir una sensación térmica más fresca, algo que también se puede lograr conduciendo con la cabeza mojada porque a medida que la humedad desaparece, se reduce la temperatura corporal.

Los efectos del calor en tu coche

La subida de la temperatura no sólo se nota dentro del vehículo. Sus efectos pueden provocar fallos y problemas mecánicos en las partes que más sufren en verano que, según la empresa de peritaje y homologación de vehículos Inpertec, se concentran en los frenos, el radiador, los neumáticos y los líquidos.

El sistema de frenado es, probablemente, el componente que peor se lleva con el calor. Las pastillas actúan por fricción sobre los discos de freno o sobre el tambor y, por lo tanto, están constantemente expuestas al efecto calorífico. A esto hay que añadir que los discos pueden deformarse por el calor de la presión y el rozamiento de las pastillas o por el de la temperatura exterior, algo que puede afectar a los latiguillos de freno.

En cuanto al radiador no se puede olvidar que su misión pasa por refrigerar el motor. Por esta razón, hay que prestar atención a los niveles de líquido, analizar su estado y comprobar que no tenga materiales sólidos en suspensión que puede causar problemas con los cambios de temperatura. Además, no hay que perder de vista el nivel de los otros líquidos porque si el coche se expone al calor durante un largo tiempo, pueden verse afectados.

Por otro lado, los neumáticos también sufren bastante con el calor. Su estado tiene una incidencia directa en la seguridad del viaje y aunque siempre hay que controlar la presión, en verano hay que hacerlo especialmente porque aumenta con la rodadura y la temperatura ambiente. Si a esto añadimos que el asfalto abrasa y desgasta precipitadamente el caucho de las gomas, lo más recomendable es hacer una conducción delicada sin frenazos, derrapes y movimientos bruscos, incluyendo paradas periódicas.

Y no sólo hay que revisar estos componentes, también hay que tener cuidado con los racores, retenes del radiador, condensador e intercooler porque las altas temperaturas pueden modificar tanto su comportamiento como su funcionamiento. Finalmente, no podemos olvidar el aire acondicionado y el sistema de refrigeración del coche porque cualquier fuga hará que el motor se caliente causando una avería. A esto hay que añadir que evitando forzar la climatización, se gasta menos combustible y se previene un desgaste prematuro de los ajustes, plásticos y revestimientos.

Siempre precaución

A la hora de ponerse al volante de nuestro propio coche o del que hayamos alquilado para nuestras vacaciones o necesidades, hay una palabra que prima por encima de todas: precaución. Intrínsecamente ligada a la seguridad del conductor y de las personas que le acompañan dentro del vehículo, es la base de una correcta conducción. Por ello, no sólo conviene tener en cuenta esta serie de trucos y consejos para combatir el calor a la hora de viajar o de mantener el vehículo, sino también los relacionados con la persona que va al volante y con el resto de integrantes que forman parte de la carretera.

Julio 2017


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Elena SanzRastreator.com