Cómo evitar los atascos

  • Una autovía puede soportar 2.000 vehículos por hora sin generar atascos
  • Hay 2 variables que dependen de los conductores y que causan las retenciones: la velocidad y la distancia de seguridad

Atendiendo a la teoría, un atasco se forma cuando el número de coches que llegan a un punto determinado se acerca o supera la capacidad que la carretera es capaz de soportar. En una autovía es 2.000 vehículos por hora o lo que es lo mismo: 1 coche cada 2 segundos.

Dentro de un atasco, un conductor español pierde, de media, 33 horas de vida y el 25% del carburante total que se usa a lo largo de un año. INRIX, un medidor de tráfico, ha elaborado un estudio en el que asegura que, anualmente, en España los usuarios pasan unas 18 horas dentro de una retención. Con estas cifras a la vista, evitar estas congestiones de tráfico puede llegar a ser toda una prioridad. No es fácil, pero existen una serie de comportamientos, pautas y trucos para esquivarlos.

El por qué de los atascos

En algunas ocasiones, la creación de un atasco responde a razones lógicas: hay un tramo en obras o se ha producido un accidente y, como consecuencia, uno o más carriles quedan anulados. La misma densidad de tráfico tiene que repartirse en menos espacio y, evidentemente, se forma un atasco. Pero, ¿qué pasa cuando no hay nada físico que genere el embotellamiento? Entran en juego un par de variables que dependen de los conductores: la velocidad y la distancia de seguridad. Si ambas se cumplen se podrían evitar la mayoría de los atascos, pero lo cierto es que pocos conductores las mantienen en sus valores correctos.

No son los únicos factores que influyen. La Dirección General de Tráfico (DGT) también apunta a otras causas como las curvas de radio reducido, las incorporaciones, el ‘efecto mirón’ cuando hay un incidente, la presencia de glorietas, cedas el paso o semáforos, la circulación de camiones, sobre todo, en vías con pendientes o trazados irregulares sin olvidar la conducción agresiva, las inclemencias meteorológicas y el estado del pavimento. Además de esto, hay que tener en cuenta qué día de la semana es y si es laboral o festivo, si se celebra algún evento o el tipo de carretera así como los carriles que hay en cada sentido, las salidas y entradas, la velocidad máxima, etc.

Velocidad

Las fluctuaciones de los coches causan una reacción en cadena. Por ello, basta con que alguien modifique la velocidad de forma injustificada frenando de repente o cambiándose de carril, por ejemplo. En ese momento se inmiscuye en el camino de otro conductor, una acción que, inevitablemente, genera congestión cuando la densidad de vehículos es alta. Es más, hasta los 80-90 km/h la capacidad de las carreteras crece porque aumenta la velocidad de los coches: pasan más vehículos a ese ritmo que a 50 km/h porque van más rápido.

Eso sí, es ahí donde se marca un punto de inflexión porque por encima de esa velocidad, la capacidad de las vías se ve mermada: cuanto más rápido circulen, mayor tendrá que ser la distancia de seguridad y, por lo tanto, cabrán menos coches. No en vano, la DGT señala que a partir de unos 1.700 coches por hora, cualquier maniobra o desplazamiento lateral provoca una caída brusca de la velocidad.

Distancia de seguridad

Al hilo de esto, cuando se deja la distancia de seguridad adecuada se tiende a ocupar ese espacio que se cree libre. Este cambio de carril sin necesidad alguna provoca que el coche que hace la maniobra reduzca la velocidad provocando ese mismo gesto en el conductor que le sigue para evitar un incidente. ¿El resultado? El tráfico se ralentiza hasta generar un atasco.

El comportamiento de un atasco

A todo esto hay que añadir otro problema: el comportamiento de los atascos. Crecen muy rápido y decrecen muy despacio. Cuando un vehículo llega a la congestión lo suele hacer a más velocidad que los coches que ya están dentro del atasco. Un frenazo tras otro provoca que la caravana crezca hacia atrás rápidamente a un ratio de unos 5 metros por cada vehículo que llega al tapón. A la hora de despejar la carretera, la situación es la opuesta. De media, cada coche se pone en marcha 1 segundo más tarde que el vehículo que está delante. Esto quiere decir que si, por ejemplo, hay un atasco de 15 kilómetros desde que arranca el primero hasta que lo hace el último transcurren casi 30 minutos.

Evitar un atasco

Evitar un atasco en el día a día o en momentos puntuales como las Operaciones Salidas es todo un reto. Hay soluciones que lógicas como aumentar la capacidad de las carreteras, construir más o reeducar a los conductores. El problema es que la ejecución de estas fórmulas también se antoja difícil. Existe otra opción que pasa por reducir el número de coches que circulan compartiendo vehículo, sin olvidar la posibilidad de usar el transporte público, la bicicleta o ir caminando, siempre que sea posible. Y cuando las retenciones son inevitables y la amenaza es real, hay algunas pautas que pueden ayudar al conductor a evitar sumergirse en una desesperante congestión de tráfico.

Ante todo, planificación

El arma más efectiva para no ser engullido por un atasco es la planificación. Además de evitar los días y horas de más afluencia de vehículos y las carreteras en las que se prevén más problemas, siempre que sea posible hay que diseñar el itinerario que se va a seguir con la ruta más idónea y alternativas por si la densidad del tráfico se incrementa. La DGT, incluso, suele diseñar itinerarios diferentes a los usuales en aquellas áreas con mayor intensidad circulatoria y que transcurren por carreteras secundarias y zonas menos transitadas.

A la hora de diseñar el viaje, hay dos complementos que pueden facilitar las cosas: la información en tiempo real y las aplicaciones para smartphones. La primera de ellas es muy útil. Si antes de salir el conductor conoce con precisión el estado del tráfico, no sólo podrá usar las alternativas con menos congestión que ha incluido en la planificación, también puede reducir la velocidad de circulación kilómetros antes del atasco para dar tiempo a que se disuelva o, incluso, tiene la opción de retrasar la salida, si es posible.

En cuanto a las aplicaciones, éstas son cada vez mejores y más completas. Su ayuda nunca está de más ya que gracias a la localización del GPS que lleva integrado el teléfono móvil, las apps tienen a su disposición la información sobre la ubicación del coche. De esta manera, pueden proporcionar previsiones de tráfico, incluso con un tiempo determinado, y alertar de los posibles imprevistos sin olvidar otra información complementaria como las gasolineras más cercanas con los precios del combustible o lugares libres para aparcar.

Las horas clave

Gracias a los sistemas de conteo de vehículos, que emplean contadores y cámaras, se pueden realizar patrones típicos de tráfico, así como prever qué horas son las mejores y las peores para ponerse al volante. Sabiendo esto, es más fácil adelantar o retrasar la hora de partida para ganar tiempo.

De esta forma, de lunes a viernes el horario más conflictivo es el comprendido entre las 7:30 y las 9:30 y el que va de las 18:00 a las 20:00. Durante el fin de semana, las dificultades aumentan los sábados por la mañana entre las 10:00 y las 12:00 y el domingo por la tarde de las 18:00 a las 21:00. A esto hay que añadir que, generalmente, el lunes es el día con más tráfico en carretera.

Viajar de noche

Son muchos conductores los que evitar coger el coche cuando se ha puesto el sol. Viajar de noche tiene algunos contras como la menor visibilidad o el mayor cansancio, pero lo cierto es que es una de las mejores alternativas para evitar un atasco. Durante las horas nocturnas, las carreteras apenas tienen densidad de tráfico y el trayecto se puede recorrer en menos tiempo. Eso sí, el conductor tiene que tener en cuenta que las paradas tienen que ser más numerosas y que debe haber descansado suficientemente antes de iniciar el viaje. No en vano las posibilidades de sufrir un accidente se incrementan entre las 2 y las 5 de la mañana.

Elegir una carretera de peaje

Antes de arrancar el coche, no está de más estudiar si las autovías y carreteras de la ruta son de las que acumulan aglomeraciones. Al hilo de esto, conviene averiguar cuánto costaría hacer el trayecto por una autopista de peaje, que, normalmente, suelen tener un tráfico más fluido y es una opción recomendable para evitar, en gran medida, las grandes congestiones. Conociendo este dato se puede valorar si la tasa que hay que abonar compensa con el ahorro en combustible ya que conducir en un atasco supone un gasto mayor.

Dentro de un atasco

Si, inevitablemente, estás en medio de una retención hay una serie de comportamientos que la DGT recomienda evitar para que la disolución de atasco no se dificulte. Hay que intentar ser solidarios y dejar a un lado comportamientos como impedir que el resto de conductores hagan una maniobra permitida y razonable o colarse en las salidas; no sólo es una maniobra peligrosa, también bloquea un segundo carril y genera aún más congestión.

Es importante señalizar correctamente para que el resto de conductores puedan visualizar las maniobras o los imprevistos (en España se produce un golpe cada 2 minutos) con tiempo suficiente. Al hilo de esto, hay que intentar no caer en el ‘efecto mirón’. Es decir, no quedarse observando algún incidente y seguir circulando a una velocidad normal porque así se puede formar o aumentar considerablemente el atasco.

Hay una actitud que ayuda a evitar y despejar congestiones de tráfico en los que se conoce como ‘efecto cremallera’. Consiste en ceder el paso a otros vehículos cuando se acaba algún carril o en las incorporaciones; así se consigue un paso intermitente y alternativo de coches provenientes de cada carril. Finalmente, se recomienda no ser agresivo al volante. Por un lado es una causa de los accidentes y por otro, los frenazos, acelerones o cambios constantes de carril contribuyen a la creación de atascos y no ayudan a deshacerlos. No en vano, el ‘efecto acordeón’ derivado de estas acciones provoca que la velocidad de circulación disminuya considerablemente.

Respetar las normas

Si a la hora de circular hay que tener prudencia, facilitar la fluidez y, sobre todo, respetar las normas del Reglamento General de Circulación (RGC), en una situación de alta densidad de tráfico hay que poner especial hincapié en ello. Por mucho que estemos en un atasco, hay que ignorar el teléfono puesto que, cada vez más, es la causa de muchos accidentes y entorpece, todavía más, la circulación.

Hay que tener presente que lo idóneo es que todos los conductores circulen a la velocidad adecuada a la vía por la que viajan y a las condiciones que haya en cada momento, que mantengan la distancia de seguridad y conduzcan siempre por el carril derecho usando sólo el izquierdo para adelantar o facilitar la incorporación de los vehículos que entran por el carril de aceleración. La unión de todos hace la fuerza y, en este caso, también ayuda a reducir los atascos haciendo el viaje más cómodo y placentero.

Agosto 2017


COMPARAR COCHES DE SEGUNDA MANO

Elena SanzRastreator.com