Las garantías de un coche

  • Existen dos tipos de garantías: la legal y la comercial
  • El consumidor tiene la opción de extenderlas a través de un contrato
  • Las garantías no se anulan independientemente del taller que elijamos

Cuando compramos un coche, la garantía es la herramienta que lo protege cuando necesita una reparación siempre que se cumplan determinados requisitos. La Ley de Garantías ampara al comprador y, por lo tanto, teniendo en cuenta que los vehículos son bienes de consumo, este respaldo es un derecho que tienen todos los consumidores.

Dentro de la garantía podemos encontrar dos tipos: la legal (proporcionada por el vendedor) y la comercial, que, normalmente, amplía la primera en tiempo o en coberturas. El consumidor tiene que tener en cuenta que no son incompatibles. Si tiene un par de garantías simultáneas, los 2 primeros años el coche estará protegido por la legal y a partir del tercero será la comercial la que entre en acción. Eso sí, nos son las únicas maneras que existen para proteger el coche. Si quieres conocerles todas, sigue leyendo.

Garantía legal

La garantía legal de un coche es la que obliga al vendedor a reparar aquellas averías que no sean consecuencia del desgaste o de la falta de mantenimiento, es decir, cubre los fallos de fabricación del coche. Es una garantía que dura un par de años, no tiene límite de kilometraje y está regulada por el Real Decreto Legislativo 1/2007.

Este tipo de respaldo da al conductor la facultad de exigir que reparen la avería correspondiente dentro de un plazo de tiempo razonable y gratis incluyendo materiales, piezas, mano de obra y cualquier gasto derivado de la reparación. A esto hay que añadir que las garantías de algunas marcas ofrecen asistencia en carretera, un servicio gracias al que el cliente puede pedir que las pequeñas averías como los pinchazos o los problemas derivados de la batería sean arreglados ‘in situ’.

Además, el proceso de reparación se podrá llevar a cabo en cualquier punto oficial de la marca situado en España o en un país miembro de la Unión Europea. Eso sí, aquí hay que tener en cuenta un par de cosas. En primer lugar, la marca puede negarse a responder si el vendedor ha importado el vehículo de forma paralela. En segundo lugar, en el extranjero, normalmente, la reparación corre a cargo del bolsillo del conductor, que puede reclamar el importe al fabricante cuando vuelva a España para que sea reembolsado.

Por otro lado, la garantía legal da al conductor la posibilidad de pedir que le sustituyan su coche averiado por uno nuevo siempre y cuando el coste no sea desproporcionado. Es más, Automovilistas Europeos Asociados (AEA) recomienda hacer esta solicitud cuando el fabricante no haya logrado arreglar la avería después de 3 intentos.

Finalmente, el usuario podrá vender su vehículo sin perder esta garantía legal y sus efectos. La razón es simple: este respaldo va ligado al coche y no desaparece sino que se traspasa al nuevo dueño del coche. Éste tendrá que pedir un nuevo certificado de garantía a la marca, un trámite que tiene un precio aproximado de 30 euros.

Garantía comercial

La garantía comercial es un respaldo adicional aunque diferente a la legal. A diferencia de ésta no es obligatoria y tampoco está impuesta por la ley y por ello, algunas marcas la ofrecen voluntaria y gratuitamente. En cuanto a la duración, hay diferentes opciones: hasta que acaba el tercer año de vida del coche, hasta el quinto o hasta el séptimo. Sea como sea, el comprador deberá tener cierta precaución porque estos periodos podrían estar ligados a un límite de kilometraje.

El funcionamiento de la garantía comercial no difiere mucho del que tiene la legal ya que las coberturas suelen ser parecidas. La diferencia radica en que la obligatoriedad de cumplir se limita a las condiciones estipuladas únicamente en el contrato y correrán a cargo del garante. Por ello, el consumidor sólo podrá exigir aquello que figure por escrito en el acuerdo.

Es algo a tener en cuenta porque algunas marcas ofrecen una garantía comercial por un número determinado de años, pero hay coberturas que sólo son válidas durante un período de tiempo determinado. Debido a esto, hay que leer a conciencia la letra pequeña por varias razones. Hay que saber a qué condiciones está sujeto este respaldo, qué está cubierto y qué no cuando expire la garantía legal y también es necesario conocer qué acciones pueden anular el contrato. Por ejemplo, si se cambia el aceite por otro que no es el especificado.

Extensión de garantía

La extensión de garantía es, básicamente, un contrato y por ello, el consumidor tendrá que pagar una cantidad determinada a la marca. Es una manera de proteger al coche de las averías mecánicas que puede sufrir durante un periodo de tiempo que suele ir del tercer al quinto año de vida del vehículo y que, normalmente, tiene un límite de kilómetros.

Lo cierto es que es el fabricante el que ofrece este servicio cuando el conductor compra un coche nuevo, pero lo suelen hacer a través de algunas compañías de seguros que serán las encargadas de responder si hay alguna avería. Su rango de precios puede ir hasta los 7.000 euros, una cantidad que dependerá de la duración y de las coberturas.

Hay 2 tipos de extensiones:

  • Todo Riesgo: si el problema entra dentro de lo firmado, acarrearán con el importe total de la reparación.
  • Paquetes: existen marcas con las que se puede contratar una extensión que sólo cubra el mantenimiento de un determinado paquete con el que se haya equipado al coche. Dentro de esas coberturas entrarían las piezas de desgaste (embrague, frenos, amortiguadores…), los costes de mantenimiento o las averías si se producen.

Con la extensión de garantía, el comprador tendrá derecho a que todas las averías que estén dentro del contrato sean arregladas. Además, no hay que olvidar que, normalmente, estas prolongaciones incluyen asistencia, traslado hasta un servicio oficial y sustitución de piezas mecánicas y electrónicas que impidan el correcto funcionamiento del coche siempre y cuando no sean de desgaste.

Coches de segunda mano

Cuando se compra un coche de segunda mano no siempre existe la figura de la garantía. Ésta sólo se dará cuando el vendedor sea un servicio oficial o un compra-venta ya que en estos dos casos tienen la obligación de ofrecer 1 año. Lo que sí hay que tener en cuenta es que suelen elegir una serie de talleres a los que hay que acudir si no se quiere perder el respaldo proporcionado.

El escenario es algo diferente cuando la operación se realiza entre particulares: es una transacción regulada por el Código Civil y lo único que exige al vendedor es que el coche no tenga cargas, gravámenes o vicios ocultos. Por lo tanto, al no haber relación de consumo no se puede aplicar la legislación que protege al consumidor y no existirá ni garantía legal ni comercial… a no ser que cualquiera de las dos esté vigente, el titular haga un traspaso y el comprador tome todas las obligaciones.

En el caso de los coches de segunda mano existe una fórmula para proteger el coche. Hay aseguradoras que ofrecen garantías mecánicas: sólo cubren los elementos que se precisan en el contrato, su duración oscila entre los 6 y los 24 meses y hay 3 tipos.

  • Completa: abarca los elementos mecánicos y electrónicos, pero no las piezas de desgaste.
  • Nominada: vendedor y comprador determinan qué elementos entran y cuáles no.
  • Cadena cinemática: cubre el motor y la caja de cambios.

Los complementos del coche

Aquellos componentes y accesorios con los que se equipa un coche de fábrica están protegidos por la garantía legal o la comercial del propio coche. La cosa cambia cuando el conductor los compra y los instala en un servicio oficial, en un taller o por cuenta propia dentro del período de tiempo en el que están vigentes estas garantías. Si es así, no lo cubrirán aunque sí podrá contar con su respaldo de 2 años.

El paso por el taller

Si hay algo que genera interrogantes dentro del mundo de las garantías es el paso por el taller. Lo primero que hay que tener claro es que el Real Decreto 1457/1986 establece una obligación para estos lugares de reparación: deben dar, como mínimo, una garantía de 3 meses o de 2.000 kilómetros en el arreglo de cualquier avería incluso cuando el coche esté cubierto por cualquiera de las garantías que hemos visto hasta el momento.

Es entonces cuando surgen varios frentes de batalla. A uno de ellos nos enfrentamos cuando el vehículo se estropea y es trasladado a un taller. Si la garantía cubre la reparación, el plazo de la misma se pausa y hasta que no sale no se vuelve a activar. Eso sí, hay que pedir un certificado que documente el proceso y, sobre todo, incluya el nuevo plazo de garantía.

Sin duda, lo que más preocupa a los conductores son las consecuencias de esas visitas al taller: si una revisión no tiene lugar en un taller oficial, ¿se anula la garantía? El Reglamento 1400/2002 de la Comisión Europea (CE) de 31 de julio de 2002 asegura que no se pierde por mucho que vayamos a un tercero para reparar o poner a punto el vehículo, siempre que se haga según los términos de la garantía. Y esta es la clave: hay que cumplir lo que determina el contrato porque si no lo hacemos, sí la perderemos. Por lo tanto, mientras no nos salgamos de lo establecido, no importa si elegimos un taller oficial de la marca o el nuestro de confianza. Algo que, además, está respaldado por la Ley de Garantías y la Unión Europea.

El seguro de Coche como complemento

Una cosa es cierta: la garantía, sea del tipo que sea, no siempre cubre todas las partes que forman parte del coche. Por ello, la forma de complementarlas es contratar un seguro de Coche. De esta manera, el conductor podrá acordar con la aseguradora qué es lo que quiere tener cubierto para eliminar el coste de reparación o de sustitución de las piezas que se hayan estropeado. Teniendo en cuenta esto, la mejor forma de encontrar la póliza que se adapte a nuestras necesidades y a lo que estamos buscando es a través del comparador de seguros de Coche de Rastreator.com.

Agosto 2017


COMPARAR COCHES DE SEGUNDA MANO

Elena SanzRastreator.com