Las nuevas ITV

  • El actual manual que rige las ITV tiene más de 20 años
  • A partir de mayo de 2018, todas las revisiones de la UE se regirán por la Directiva 2014/45
  • Las novedades en las pruebas se centrarán en las emisiones y en la electrónica

Hay algunos trámites intrínsecos a la propiedad de un coche con los que todo conductor debe cumplir obligatoriamente. Uno de ellos es la Inspección Técnica del Vehículo (ITV), la revisión encargada de vigilar todos los detalles técnicos del coche que se halla inmersa en un proceso de revisión global y profunda. Un procedimiento que se culminará a mediados de 2018 cuando todas las inspecciones europeas sigan las mismas directrices.

El actual manual tiene más de 20 años de vida, razón por la que está desactualizado. Con la premisa de ponerlo al día y de convertir la ITV en un proceso sencillo de detección de posibles defectos, la Unión Europea (UE) dio forma a la Directiva 2014/45. En ella, establece unas directrices comunes a todos los Estados miembros para estas inspecciones, unas pautas para su adaptación progresiva y, además, añade nuevos puntos de atención: las emisiones y la electrónica. Así serán las nuevas ITV.

 

La nueva normativa

El origen de todo hay que buscarlo en 2014: fue entonces cuando la UE aprobó la Directiva 2014/45. Una norma que versa sobre las inspecciones técnicas periódicas a las que, de forma obligatoria, tienen que someterse todos los coches que estén matriculados en cualquier país de la UE. La fecha marcada en la que entrará en vigor es el 20 de mayo de 2018, aunque un año antes los países miembros han tenido que aprobar y publicar las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas necesarias para poder adaptarse a la legislación europea.

En el calendario de la Unión Europea hay varios plazos marcados. En julio de 2017 las pruebas de campo deben estar terminadas para que a finales del año el nuevo manual sea entregado. Éste contendrá  los límites máximos de óxido de nitrógeno (NOx) permitidos, el reglamento para medirlo y la fórmula para detectar las posibles manipulaciones. Aunque Europa todavía tardará en incorporarlo, en España el objetivo es implementarlo cuanto antes. Para ello, el Gobierno pretende transponer esta Directiva a la ley a través de un Real Decreto (RD) con el que se modificará el manual en el que figuran las pautas que deben seguir los inspectores y que rige las acciones de las ITV rutinarias.

Independientemente del ritmo marcado a nivel europeo o nacional, el paso del tiempo ha generado una serie de necesidades que antes no existían. Cuando en 2014 se sentaron las bases, la Directiva no abordaba el tema de las emisiones de NOx de los coches. No sólo saltaron a la palestra debido al trucaje de motores, también adquirieron relevancia porque se reveló que la presencia de dióxido de nitrógeno (NO2) en estos gases tenía efectos negativos directos tanto sobre el medio ambiente como sobre la salud.

Sus objetivos

Este cambio tiene un por qué. Se busca que los vehículos que circulan por la UE sean más seguros y también más eficientes, pero, al mismo tiempo, quieren perseguir el fraude para reducir el número de casos existentes. Con este objetivo en mente, las nuevas ITV serán más severas y exigentes y para ello atacarán desde dos frentes. Por un lado, se examinarán en profundidad las emisiones junto a los dispositivos que las reducen y por otro, se prestará especial atención a los sistemas de seguridad embargados y controlados electrónicamente.

Y es que hasta el momento, las inspecciones técnicas estaban reguladas por dos normas: una europea y otra nacional, aunque ésta última sólo es aplicable a los coches diésel. Sea como sea, estas revisiones se antojan insuficientes porque sólo miden la opacidad de los humos y, además, no se controlan eficientemente los coches Euro 5 y Euro 6. Si a esto añadimos las dudas que generan los procesos de homologación existentes, es lógico que hayan surgido alternativas como la del Comité Internacional para la Inspección Técnica de Vehículos (CITA, por sus siglas en francés) que ha desarrollado un protocolo para medir correctamente las emisiones de NOx y detectar manipulaciones.

Las nuevas ITV: así serán

Las modificaciones que llegarán con las nuevas Inspecciones Técnicas de Vehículos responden a una necesidad: avanzar en la sistematización de estas revisiones. Lograrlo depende de la incorporación de los medios para obtener la información electrónica necesaria, así como de integrar la tecnología imprescindible para medir las emisiones y comprobar los sistemas de diagnóstico a bordo de los vehículos. Con estas novedades se pretende garantizar la seguridad de que el equipamiento de los coches es fiable.

Las emisiones

Las emisiones de un vehículo se tienen cada vez más en cuenta: no sólo a la hora de comprar un coche, también en las medidas que se están imponiendo para preservar el medio ambiente. Con el fin de disminuir estos niveles, las inspecciones reforzarán su vigilancia en la medición y en la detección de sistemas de manipulación, que, por otro lado, están prohibidos sea cual sea su fin: reducción o eliminación de las emisiones.

Así las cosas, las nuevas ITV no sólo medirán los niveles, también estarán preparadas para identificar y descubrir si los filtros FAP o los sistemas de neutralización de NOx, cuyo objetivo es mejorar el rendimiento del vehículo y evitar posibles averías, han sido adulterados. A esto hay que añadir que las mejoras en las pruebas también se quieren emplear para localizar fraudes antes de que se lleven a cabo.

Por otro lado, en los nuevos métodos de control de los elementos electrónicos del coche se incluirá el control de emisiones On Board Diagnostic (Diagnóstico a bordo). Eso sí, las comprobaciones de OBD actuarán de forma complementaria a las verificaciones habituales que se hacen en las ITV: éstas se harán como siempre añadiendo la inspección a la centralita del vehículo.

La electrónica

Y es que la electrónica es otro de los nuevos frentes. Todavía está por ver cuáles serán los componentes electrónicos que se supervisarán, pero lo que sí se sabe a ciencia cierta es que serán aquellos relacionados con la seguridad del conductor y del resto de ocupantes del vehículo. Por ello, en el punto de mira estarán sistemas como el de control de la estabilidad (ESP), el airbag, los pretensores del cinturón o el antibloqueo de ruedas (ABS), entre otros.

Sea como sea, la prueba pretende detectar manipulaciones y, sobre todo, fallos o anomalías en el funcionamiento de estos componentes. El proceso pasa por acceder a la centralita del coche para controlar y verificar de manera precisa cualquier fallo del vehículo. A partir de ahí se catalogará como leve o grave igual que se hace con el resto de los elementos del coche que se revisan en la ITV.

El crecimiento de la tecnología en los vehículos ha obligado a las inspecciones a adaptarse. Teniendo en cuenta los elementos enumerados, las ITV deben adoptar un protocolo que permita el análisis de las centralitas para poder revisar todos los sistemas. No en vano, la parte electrónica del coche actúa como algo parecido a una memoria y en ella queda registrado todo lo que se le hace al vehículo. Y es aquí dónde surge una duda aún por resolver: queda por ver si las empresas permitirán este acceso a las centralitas y si verán con buenos ojos que se comparta la información y los datos extraídos de estos sistemas.

Otras modificaciones

Otro de los puntos relacionados con la ITV que está sujeto a cambios es la periodicidad de las revisiones. La nueva normativa establece que los turismos tendrán que pasar la primera revisión 4 años después de su primera matriculación; a partir de entonces será bianual, incluso cuando el vehículo cumpla una década. En la actualidad, superados los 10 años, los coches son revisados cada 12 meses. Los taxis, ambulancias y vehículos de transporte de mercancías estarán obligados a hacerlo un año después de su matriculación y después anualmente. Respecto a las motos de más de 125cc, cada Estado miembro tendrá libertad para dictaminar la periodicidad.

Al hilo de esto, la nueva norma autoriza a los países de la UE y a las autoridades a exigir revisiones con otra periodicidad si el coche se encuentra en alguno de estos casos:

  • Ha habido un accidente en el que los principales componentes relacionados con la seguridad han sido afectados
  • Los sistemas de seguridad y de protección del medio ambiente han sido alterados
  • Cuando hay un cambio de titular del certificado de matrícula
  • Cuando ha llegado o ha superado los 160.000 kilómetros
  • Cuando la seguridad vial se ve afectada

Por otro lado, vuelven los periodos de gracia para pasar la inspección. Los Estados miembros podrán determinar las semanas de las que el conductor dispone para llevar su vehículo a la ITV. Además, la UE obligará a consignar el número de kilómetros de cada coche en el certificado. Y no sólo eso: los conductores tendrán que presentar el informe de la inspección anterior para evitar fraudes y manipulaciones. Se trata de un proceso que se integró completamente en diciembre de 2013 en las revisiones que se hacen en territorio español.

Finalmente, Europa establece las pautas para realizar el seguimiento de las deficiencias en función de su tipología. Cuando sean leves, la inspección se considerará superada y habrá que subsanar los fallos sin tener que volver a pasar la ITV. En caso de ser graves, la inspección no será aprobada y quedará en manos de los Estados miembros o de la autoridad correspondiente fijar el plazo durante el cual se podrá circular antes de someterse a otra inspección, que deberá efectuarse en un periodo no superior a 2 meses desde la primera visita. Finalmente, si se trata de deficiencias peligrosas la inspección, obviamente, no será apta y cabrá la posibilidad de que se prohíba el uso del coche hasta que se hayan subsanado las deficiencias y se haya superado una nueva inspección técnica.

¿Afectarán los cambios al precio de la ITV?

Los cambios que trae consigo la nueva Directiva no se quedarán en el taller de las inspecciones. Todo apunta a que se extenderán a otros aspectos como el precio. ¿Será más cara la ITV? Hasta que no se pongan en marcha, todo lo que se diga tiene carácter hipotético, aunque lo cierto es que la opinión más extendida apuesta a que habrá un incremento. Un criterio basado en que lo más lógico pasaría por un escenario en el que las marcas cobrarían por facilitar información y datos de sus sistemas.

Teniendo en cuenta esto, si se trata de una ITV liberalizada lo más sencillo es que el sobrecoste corra a cargo del usuario, algo que sería más complejo que si es una Administración la que fija las tarifas. En este caso, habría que buscar la manera de compensar al fabricante. Sea como sea, una de las maneras más sencillas y rápidas de encontrar la inspección que mejor se adapta a tus condiciones y necesidades es usando el buscador de Rastreator.com.

Julio 2017


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Elena SanzRastreator.com