Wifi en el coche: ¿qué hay detrás?

  • La conectividad total de los coches ha convertido a algunos de ellos en puntos de acceso a internet
  • Si los vehículos no están equipados para ello, hay otras vías para crear una red en el habitáculo interior
  • Sus defensores alegan que el 33% de los 25 millones de conductores españoles ha reconocido que ha usado el móvil conduciendo

 

“Hay wifi, si quieres. ¿Este coche tiene wifi? Sí, mucho. ¿La clave? Es…”. “Llantas de aleación, motor V8… A ver, ¿tu padre qué tiene? Wifi”. Estas frases están sacadas de un par de anuncios que publicitaban vehículos que ya incorporaban esta tecnología. Efectivamente, la conexión a internet se ha colado dentro de los coches y se ha acomodado. Algo que ha generado críticas tanto positivas como negativas. ¿Qué hay detrás de un coche con wifi?

La conectividad total

La tecnología se abre paso en el sector de la automoción continuamente. Primero abrió un frente para mejorar tanto la seguridad como el confort y después llegó el momento de la conectividad total, un requisito fundamental en la conducción autónoma. Poder escuchar la música que el conductor tiene en su smartphone o hacer y recibir llamadas a través de la consola central son sólo dos ejemplos que, además, no tardaron en quedarse atrás a pesar de ser novedades. Había llegado el wifi al coche.

La necesidad de estar conectado en todo momento es cada vez mayor y existen usuarios que no saben vivir sin un acceso a internet. Si a esto se añade que, según un estudio elaborado por Ipsos y The Boston Consulting Group, los conductores españoles pasan en el coche una media de 9 horas y 35 minutos a la semana… es lógico que se demande la posibilidad de estar conectado a todo y a todos de forma permanente no sólo para acceder a las redes sociales, sino también para estar constantemente informado. Y ahí el vehículo y todo lo que se refiere a la conducción están incluidos.

¿Cómo funciona el wifi en un coche?

La conexión wifi ha dejado de ser un servicio propio de las marcas de lujo o de las líneas de alta gama de los fabricantes. Hoy en día existen compañías generalistas que lo incorporan. Y es que no se trata de una tecnología complicada más complicada que la que se encuentra en cualquiera de los teléfonos móviles que todo el mundo lleva en el bolsillo.

Es tan sencillo como crear una red en el vehículo y para ello existen varias posibilidades: el sistema que incorpora el propio coche, un smartphone, un router de wifi adaptado, un mifi o una llave USB. A partir de aquí, la conexión de los diferentes dispositivos es igual que la que se lleva a cabo con cualquiera de  los terminales en casa, en el trabajo o en cualquier lugar con wifi: se busca la red, se selecciona, se introduce la contraseña (si es necesaria)… y se navega.

Eso sí, en el caso de los vehículos que ya vienen preparados para crear su propia red habrá que dar un paso previo. Cuando se active la red, la teleoperadora de turno mandará un correo electrónico para poner el proceso en marcha y será ella la que se encargue de todo.

El coche como punto de acceso

La oferta del mercado incluye vehículos que integran un punto de acceso wifi. Bien es cierto que las opciones aún son limitadas, pero es una tecnología que todavía tiene un largo camino por recorrer. Se trata de coches con una conexión hotspot que dota de internet tanto al vehículo como a los dispositivos de los ocupantes que viajan en él. Lo hace a través de la tecnología 4G aunque dependiendo de la oferta de cada fabricante se hace de una manera u otra.

Audi Connect

Una de las más veteranas es Audi que ofrece dos tipos de conectividad con velocidad 4G y la posibilidad de conectar 8 dispositivos al mismo tiempo. El primero pasa por insertar una SIM estándar del operador que el conductor tenga contratado en su smartphone, mientras que el segundo consiste en una SIM virtual (ESIM) integrada en el propio vehículo. En este caso es Audi el que proporciona las tarifas en función del país y con distinta duración.

Opel OnStar

Opel también ofrece este servicio a través de su asistente personal de conectividad y servicio, OnStar. Funciona con su propia SIM y permite la conexión de 7 dispositivos de forma simultánea. Eso sí, el usuario tendrá que pagar por un lado la incorporación de este sistema (100 euros anuales a partir del segundo año ya que el primero es gratis) y por otro, el paquete de datos que preste el servicio.

Opel ofrece un periodo de prueba gratuito de 3 meses o 3 GB, lo primero que ocurra. Superada esta fase y siempre que se quiera mantener el coche conectado, el usuario podrá configurar una cuenta con Vodafone y contratar un plan de datos entre los dos que ofrece: Diario (24 horas o 1 GB por 7 euros) o Mensual (5 GB para usar durante 28 días por 15 euros o 10 GB por 25).

Mercedes Connect Me y Ford SYNC

La marca alemana ofrece a sus clientes la posibilidad de contratar un extra que admite una tarjeta SIM que se conecta a la red 4G de un smartphone. Ésta será la encargada de proporcionar wifi a todo el coche y a los dispositivos que estén en su interior. La compañía estadounidense, por su parte, proporciona el servicio basándose en la conexión a un teléfono e incorpora el control por voz.

BMW Car Hotspot LTE y Toyota Hotspot

El fabricante de Múnich instala un dispositivo en el reposabrazos central que funciona con la SIM del usuario mientras que los japoneses ofrecen un router compatible con cualquiera de sus modelos al que también hay que incorporar la SIM del conductor. Éste permite conectar hasta 5 dispositivos aunque existe algo que juega en su contra y es el precio: supera los 300 euros.

Del smartphone al mifi

Cuando el conductor apuesta por la conectividad total y su coche no integra todo lo necesario para que disponga de una conexión wifi, hay algunas opciones que no incluyen cambiar su vehículo por un último modelo.

Una de las soluciones pasa por convertir el smartphone en un router. Es la vía más sencilla y la más asequible para que el consumidor pueda crear una red compartida a la que no sólo podrá conectarse el coche, también los dispositivos de los pasajeros que viajen en él. Eso sí, el vehículo debe ir equipado con un sistema de infoentretenimiento y que éste sea capaz de detectar redes 4G que provengan de un dispositivo externo. Sólo así la conexión será efectiva y se podrá usar la consola central como control de mandos. Igual que en los casos anteriores, hay marcas como Mini, Mazda o Renault que tienen modelos preparados para ello.

Otra opción disponible pasa por instalar un router de wifi adaptado que cree una red. Para ello se necesita una línea móvil con servicios 4G LTE con 150 Mbps de velocidad máxima en descarga y 50 Mbps en subida y un router 4G portátil que sea compatible con la tarjeta SIM 4G (normalmente es algo que se incluye en el alta de la propia línea). Respecto a este elemento, el usuario tiene varias opciones como el TP-Link M5250 o el M7350 que dispone de doble banda y conexión para 15 dispositivos. Finalmente tendrá que comparar las tarifas que ofrecen las distintas compañías para elegir la que mejor se adapta a sus necesidades.

La oferta se completa con la posibilidad de instalar mifi en el coche. Se trata de un dispositivo que se conecta al coche a través del mechero y para lo cual el conductor tiene un par de opciones. La primera de ellas es el Huawei E5573 que proporciona 4G con hasta 150 Mbps, conexión para 10 dispositivos y la posibilidad de poder usarlo en otros sitios. La segunda sería el Car Wifi de Orange, un dispositivo 4G al que se pueden conectar hasta 10 dispositivos. No necesita ser recargado e incorpora un puerto USB para hacer lo propio con los terminales aunque hay que comprobar si el coche es compatible con este sistema. Para funcionar se necesita una MultiSIM que permita compartir los GB de la tarifa del usuario, contratar una tarifa o comprarlo libre.

Y, finalmente, existe una última alternativa que pasa por una llave USB que lleva incorporado un módem inalámbrico con 3G. Son proporcionadas por las propias marcas que ofrecen este servicio y que son Citroën, Peugeot y Volvo, que es la única que permite usar la llave en otros escenarios.

A favor y en contra del wifi en el coche

Como otras tantas novedades, existen pros y contras. Dentro de éstos últimos hay una pregunta que surge inevitablemente: ¿por qué o para qué voy a pagar una línea más si ya tengo todo lo que me está ofreciendo en mi smartphone y, además, no lo voy a emplear con la misma frecuencia?

Es entonces cuando las ventajas contestan señalando su alta fiabilidad, su mayor cobertura o la independencia en términos de carga de batería al compararlo con el teléfono que cualquiera lleva en su bolsillo. Al mismo tiempo hacen énfasis en la potencia de la señal ya que los coches llevan incorporada una antena, no tener que enfrentarse al roaming (algo que a partir del 30 de junio de 2017 se queda fuera de juego) o la gratuidad de los datos en los períodos de prueba en caso de haberlos.

Y a todo esto hay que añadir su gran baza que pasa por la consulta en tiempo real del tráfico, del estado de las carreteras, del volumen de tráfico o de las condiciones climatológicas… entre otros aspectos que influyen en la conducción. Algo que puede hacerse a través de un smartphone, pero los partidarios de esta conectividad puntualizan que en un coche equipado con wifi se podría hacer sin generar tantas distracciones para el conductor. No en vano, hay usuarios que siguen haciendo estas cosas (y otras muchas) mientras están al volante y demandan poder hacerlo.

Las estadísticas no mienten y muestran que existe una gran cantidad de conductores que no dudan a la hora de hacer llamadas sin manos libres, mandar mensajes o acceder a sus redes sociales: 1 de cada 2 conductores telefonea a alguien o envía un whatsapp mientras que 1 de cada 4 entra a Twitter o a Facebook. Concretamente, en España el 33% de los 25 millones de conductores que hay censados ha reconocido que ha usado el móvil mientras conducía y de ellos, el 10% tuvo algún incidente debido a esta distracción. Y es que atender al smartphone es la causa del 39% de los siniestros viales.

Un accesorio más

A la hora de comprar un coche, el usuario tiene muchas cosas en cuenta: consumo, seguridad, para qué lo necesita, la personalización, el equipamiento de serie o el que puede añadir para mejorar las prestaciones del que va a ser su nuevo vehículo, etc. En este último apartado es donde se aloja la posibilidad de crear una red wifi. Y es que lejos de marcar las diferencias a la hora de decidirse por un modelo u otro, tener conexión a internet dentro del coche para hacer consultas durante la conducción es, simplemente, un complemento más con un coste extra.

Junio 2017


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Elena SanzRastreator.com