Cómo mantener tu coche como nuevo

  • Hay tres partes del coche a las que tenemos que prestar su debida atención: mecánica, interior y exterior
  • Una conducción eficiente y tranquila también ayuda a conservar el estado del vehículo

Los coches empiezan a perder valor en el momento en el que son matriculados y salen del concesionario en manos de su nuevo dueño, pero esta devaluación no tiene que implicar que el estado del vehículo se deteriore. El paso del tiempo es inevitable, pero si tu objetivo es que tu coche tenga una vida larga y fructífera, existen elementos a los que debes prestar atención y algunos trucos que te ayudarán a conservarlo como si fuera completamente nuevo.

A medida que los vehículos cumplen años, aguantan peor el ritmo. Algo que se acentúa si no se realiza un mantenimiento periódico y se miman de una forma especial. Tanto si es porque has decidido venderlo o si es porque dentro de tu presupuesto no entra la posibilidad de comprar un coche, para cuidarlo no es suficiente con una política de mínimos. Hay que estar pendiente de su parte mecánica sin olvidar tanto el exterior como el interior… y la forma de conducir.

La mecánica

Muchos conductores invierten gran cantidad de horas en elegir el coche que van a conducir, pero, después, se olvidan de dedicar una parte de su tiempo al mantenimiento. Teniendo en cuenta que los vehículos están compuestos por miles de piezas, el mal funcionamiento de una de ellas puede acarrear problemas de todo tipo. Por ello, mantener la parte mecánica en buenas condiciones no sólo ayudará a tu seguridad, también a tu bolsillo.

Frenos

Uno de las claves en la seguridad de un vehículo son los frenos y por ello requieren una atención especial para que su funcionamiento siempre sea el adecuado. Además, es uno de los elementos cuyo estado más se percibe a la hora de conducir.

Hay dos elementos que requieren un control más férreo: los discos y las pastillas de freno. Lo normal es que los indicadores del propio vehículo avisen del momento en el que hay que cambiar las pastillas, pero hay coches que no tienen este sistema. En este caso, será el líquido de frenos el que desvele cuándo hay que renovarlas ya que su desgaste es proporcional al de las pastillas, aunque también es uno de los puntos que se comprueba en las revisiones periódicas del vehículo.

Respecto a los discos de freno, los ruidos y las vibraciones son los que advierten sobre su estado. Eso sí, puede que estén sucios o que necesiten un cambio. Por lo que antes de dar el paso, lo más recomendable es limpiarlos y engrasarlos para comprobar si esa es la solución al problema.

El aceite

La revisión del aceite viene marcada por el fabricante del vehículo ya que son las propias marcas las encargadas de indicar cuándo hay que cambiarlo. Eso sí, no hay que olvidar que influye tanto el modelo como el uso que el conductor le da al coche.

Además de las pautas del fabricante, la manera de comprobar el estado del aceite es sencilla: observando la varilla que lleva incorporada el cárter. Con el motor en frío y el coche en una superficie llana, basta con limpiarla para comprobar que el nivel está dentro de los parámetros adecuados. En caso de que exista alguna pérdida o el aceite esté bajo, habrá que reponerlo con el mismo tipo.

Correa de distribución

La misión de la correa de distribución pasa por sincronizar el motor del coche, razón por la que es un componente básico. El problema es que a la hora de conducir no se nota cuál es su estado de conservación y si se estropea, no es una avería barata. Por ello y para evitar imprevistos, lo más adecuado es cambiarla cada 80.000 o 150.000 kilómetros o cada 5 años, dependiendo del uso que le des al coche. Son cifras que suelen venir especificadas por parte de los fabricantes. Muchos vehículos, no obstante, no cuentan con una correa, sino que equipan una cadena para esta función que no suele requerir sustitución.

La batería

Con el paso del tiempo, los cuidados de la batería del coche deben aumentar. Por ello, cada tres meses aproximadamente, hay que revisar que sus niveles de líquido sean los adecuados para que no se seque y funcione correctamente.

Neumáticos

Para conservar un elemento cuyo papel es importante en la seguridad del vehículo y de sus ocupantes, lo más recomendable es limpiar el paso de ruedas con agua, jabón y un cepillo para, después, aplicar un producto (crema o spray) que aporte brillo a los flancos.

Por otro lado, hay que controlar la alineación de los neumáticos tanto para prevenir un desgaste irregular que acorte su vida como para evitar balanceos y vibraciones en la dirección. Si en una recta y con el volante suelto, el coche tiende a la izquierda o la derecha, es necesario hacer el paralelo.

Respecto a los amortiguadores conviene recordar que son los encargados de aportar comodidad, confort y seguridad a la conducción. No sólo alivian los baches, también mantienen las ruedas pegadas a la carretera aportando estabilidad y agilidad. El problema es que es difícil comprobar con regularidad sus condiciones y por ello, hay que aprovechar las revisiones periódicas que deberíamos hacer al coche cada 20.000 o 30.000 kilómetros o el paso anual por el taller para poner a punto el vehículo. Lo habitual es cambiar los amortiguadores cada 90.000 kilómetros, pero depende de cada coche y del uso que se le da al mismo.

Finalmente, las llantas también necesitan unos cuidados para evitar que se desgasten o se rompan. A lo que hay que añadir una correcta calibración y una limpieza con productos específicos para evitar la adherencia de suciedad y restos.

El exterior

Aunque el exterior de un coche está compuesto por partes muy resistentes, éstas no están exentas de cuidados. No en vano, las condiciones ambientales, el uso diario de vehículo y algunos malos hábitos del conductor pueden jugar en su contra deteriorando, progresivamente, su estado y apariencia.

Carrocería

Cuando se trata de un coche, su imagen llega a través de su aspecto exterior. Ahí es donde entra en juego el estado de la carrocería y para que éste sea el mejor posible, hay que limpiarla con iempre con agua tibia porque la caliente puede dañarla. Existen gran cantidad de productos específicos para lavar el coche que están diseñados para no dañar la pintura y repeler el agua ayudando a mantener el coche limpio más tiempo. No obstante, muchos conductores defienden que un lavavajillas tradicional es el mejor remedio para luchar contra la suciedad en las partes más sucias como el paso de las ruedas, las llantas o, incluso, para la carrocería.

Además, la esponja, gamuza o guante especial para carrocerías debe seguir un sentido de arriba-abajo, en las zonas donde haya más suciedad debe hacerse en círculos o de atrás hacia adelante y hay que aclarar con una manguera. El secado hay que realizarlo con una bayeta de microfibra y lo más recomendable es encerar el coche un par de veces al año. De esta manera, las consecuencias de un golpe, las ralladuras y otras marcas se harán menos visibles.

A todo esto hay que añadir un par de trucos para resistir al verano: proteger la carrocería del sol con una lona si va a estar en un aparcamiento durante un tiempo prolongado y eliminar los impactos de insectos con papel secante.

Iluminación

En la carretera es tan importante ver como ser visto, algo en lo que la iluminación juega un papel básico. Lo más adecuado es comprobar el estado de las luces delanteras y traseras todos los meses: posición, cruce, largas, marcha atrás, freno, antinieblas e intermitentes.

Cuando la suciedad en los faros se acumule y genere un problema de visibilidad, es hora de pasar por el taller aunque si no dispones de tiempo o presupuesto hay trucos caseros para mantener los faros como nuevos. Uno de ellos pasa por pulirlos con pasta de dientes: igual que blanquea los dientes, sirve para dejar impecable el plástico de las luces de tu coche. Basta con extender el dentífrico con una esponja para, después, pasar un trapo húmedo por la superficie y enjuagar con agua. El truco final llega con la aplicación de un limpiacristales y un barniz transparente. Eso sí, hay que armarse de paciencia y un buen brazo porque se necesita frotar durante mucho tiempo para obtener un buen resultado.

Limpiaparabrisas

Los limpiaparabrisas son el eterno olvidado porque su uso no suele ser constante y hasta que no los necesitamos, no nos percatamos de que no barren bien, dejan manchas e impiden la correcta visualización de la carretera. Para que funcionen como el primer día sólo hay que aplicar un poco de alcohol en la goma y en la superficie del limpiaparabrisas. Además, conviene comprobar de vez en cuando si su funcionamiento es el correcto. En caso contrario, cambiarlo es un proceso fácil que puede hacer le propio conductor. Tanto la pieza entera como la goma están a la venta en muchos talleres, gasolineras y ferreterías e incorporan unas sencillas instrucciones que detallan los pasos a seguir.

El interior

El olor a coche nuevo es muy característico, pero el problema es que, poco a poco, se va perdiendo. Conservarlo es casi imposible, pero, al menos, se puede mantener el estado del habitáculo interior como si fuera, prácticamente, nuevo. Y, además, no se puede olvidar que es el espacio en el que hacemos vida dentro del coche.

La tapicería

Las partes textiles de un coche suelen acumular mucha suciedad y, al mismo tiempo, es de las primeras cosas en las que nos fijamos por lo que, en este caso, las apariencias sí importan. Para mantener su estado como si acabara de salir del concesionario, lo más recomendable es limpiarla en diferentes fases.

En la primera necesitarás un aspirador o un cepillo para recoger el polvo acumulado y otros restos como, por ejemplo, migas. En este paso, una brocha de maquillaje será muy útil para acabar con la suciedad que está en los rincones más recónditos. La siguiente fase es una limpieza más profunda con productos específicos para la tapicería o una mezcla casera a base de agua y vinagre blanco. Y para terminar, sécalo con un trapo limpio y si tus asientos son de cuero, hidrátalos.

Por otro lado, si tienes mascotas y sueles viajar con ellas sabrás que suelen dejar su huella en forma de pelos esparcidos por todo el habitáculo. Para deshacerte de ellos necesitarás un difusor de spray y un limpiacristales de goma para limpiarlos fácilmente.

Las alfombrillas

Las alfombrillas soportan toda la suciedad del exterior que introducimos en el coche a través de los zapatos, pero mantenerlas como nuevas no es complicado. Basta con sacarlas, sacudirlas a fondo y frotarlas con un cepillo mojado. Aquí es donde está la clave: en algunos casos valdrá, simplemente, con agua, pero otros necesitas algo más exhaustivo. Para ello, puedes emplear un lavavajillas o un quitamanchas tan potente como casero hecho a base de jabón natural, un poco de Borax (sal de boro) y dos tazas de agua hirviendo. Por último, se aclaran con una manguera y se dejan secar.

La conducción

La forma de conducir incide, y mucho, en la vida de nuestro coche. Para alargarla, lo más recomendable es hacerlo de forma eficiente y tener tranquilidad al volante con unas maneras suaves evitando, por ejemplo, acelerones bruscos y frenazos fuertes. De esta manera no sólo conservaremos en mejor estado los componentes de transmisión, suspensión y frenado, también ahorraremos combustible. Algo que nunca está de más.

Agosto 2017


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Elena SanzRastreator.com