La conducción asistida ayudaría a evitar los 50.000 accidentes anuales que se producen en España

16 de marzo de 2017

La Fundación Mapfre ha unido fuerzas con Aesleme (Asociación para el Estudio de la Lesión Medular Espinal), STOP Accidentes y TRACK Surveying Solutions para presentar a la Dirección General de Tráfico (DGT) un paquete de medidas urgentes relacionadas con las últimas tecnologías que se pueden aplicar a coches, motos y autobuses en temas de seguridad vial. Lo hicieron ante su director general, Gregorio Serrano, con el objetivo de que sean tenidas en cuenta para el Plan Estratégico de Seguridad Vial que pondrá en marcha la DGT.

Todo esto busca reducir cifras como los más de 95.000 accidentes que, anualmente, tienen lugar en las carreteras y calles españolas. Y es que las consecuencias de este tipo de incidentes dejan casi 1.700 fallecidos y 9.500 heridos graves, es decir, que requirieron hospitalización. Además, entre las causas figuran las distracciones al volante como principal motivo y el factor humano sigue estando presente en la mayoría de los siniestros.

Las conclusiones son tajantes. Según estas asociaciones, si los vehículos que forman parte del parque móvil tuvieran los últimos avances en seguridad y asistencia a la conducción, se evitarían más de 50.000 accidentes al año. Y no sólo eso. Ayudarían a impedir cifras como las de 850 fallecidos y 4.500 heridos hospitalizados además de ahorrar 4.300 millones de euros en gasto público.

Los últimos avances en seguridad activa y pasiva

El paquete está formado por ocho medidas y entre ellas destaca, por ejemplo, la apuesta por los últimos avances en seguridad activa y pasiva. Un epígrafe dividido en varios frentes como son los sistemas de detección de riesgo de atropello de peatones y ciclistas que alertan al conductor en tiempo real o frenan automáticamente, una medida que puede evitar 7.500 atropellos anuales. Otro avance apunta a los dispositivos de detección de riesgo de colisión frontal, que impedirían más de 10.000 accidentes al año o los sistemas de alerta de cambio involuntario de carril, que reducirían los fallecidos en un 47% en las carreteras y un 41% en las ciudades. A esto añaden detectores de fatiga y distracciones, sistemas de vigilancia del ángulo muerto o las cámaras de marcha atrás, entre otros.

Otro de los focos de las propuestas pasa por incentivar tanto los sistemas de asistencia avanzada al conductor (sólo están configurados en 1 de cada 4 coches) como las tecnologías de ayuda a la elección de velocidades seguras porque 4 de cada 10 conductores implicados en accidentes con víctimas superaban los límites máximos establecidos. Además piden cajas negras en los vehículos así como ‘alcolocks’, un sistema que impide el arranque cuando se ha bebido alcohol, un nuevo plan PIVE o etiquetas que informen e identifiquen el nivel y equipamiento de seguridad de cada coche.


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Elena SanzRastreator.com