Crowdfunding y micromecenazgo

  • Pedir dinero a bancos o familiares no es la única manera de conseguir financiación para poner en marcha una idea.
  • El crowdfunding o micromecenazgo ha ayudado a que salieran adelante proyectos empresariales, artísticos y solidarios.
  • Internet ha sido la herramienta fundamental para que el crowdfunding cobrara importancia.

Unos aficionados al Heroquest, un popular juego de mesa de los años 80, querían reeditar el juego por su 25 aniversario, los creadores de un reloj inteligente necesitaban dinero para empezar la producción y Zack Danger Brown quería una ensalada de patata. Todos ellos necesitaban dinero y decidieron pedirlo por Internet. Y todos ellos consiguieron lo que necesitaban. Los creadores de Heroquest 25 aniversario recibieron 680.037 euros para crear el juego, el Peable (y sus sucesivos desarrollos) es uno de los relojes inteligentes más vendidos del mercado y el señor Brown pudo hacerse una ensalada de patata de 55.492 dólares. Lo hicieron posible miles de personas a través de la misma herramienta: el crowdfunding o financiación colectiva.

El crowdfunding está cambiando la economía de muchos países. Hasta ahora, las formas más habituales de conseguir financiación para un negocio o proyecto eran los créditos de instituciones bancarias, las subvenciones y los préstamos directos de amigos y familiares.

Las vías tracidicionales de financiación eran los bancos y los préstamos de amigos y familiares, el crowdfunding ha cambiado esto

Pero, de la mano de la crisis económica, las vías tradicionales de financiación se han debilitado: los bancos son mucho más exigentes a la hora de conceder créditos y  las subvenciones oficiales se han reducido.  De la misma manera que las familias y redes de amistades también tienen más dificultades para echar una mano en estos asuntos.

No obstante, la necesidad agudiza el ingenio, por lo que han apareciendo algunas alternativas para dar respuesta a la demanda de financiación. Ahora ya no hay grandes bancos dando crédito sino que son los particulares, con pequeñas aportaciones, los que deciden qué proyectos apoyar. Además, la rentabilidad ya no es el único aspecto a tener en cuenta, sino que los inversores pueden obtener otro tipo de incentivos por poner su dinero.

El micromecenazgo

En España se ha llamado tradicionalmente “cuestación popular” al proceso de pedir pequeñas aportaciones económicas para promover una causa. Desde hace siglos se ha utilizado para financiar estatuas, obras de la Iglesia o grandes obras públicas.

Estas suscripciones se parecían mucho a las de hoy en día, pero hay algunas diferencias. Por una parte los que aportaban no esperaban nada a cambio, más que ver la obra realizada, algo que en la actualidad puede no ser así. La otra gran diferencia es la masificación, y es que el fenómeno moderno del crowdfunding no se entiende sin la llegada de Internet.

La llegada de Internet

El crowdfunding tal y como se entiende ahora mismo es un fenómeno típico de Internet. Alguien tiene una idea en algún sitio del mundo y rápidamente ésta se hace viral y se extiende por todas partes. El crowdfunding responde a esta lógica pero pidiendo dinero para llevar a cabo una idea que  puede ser un negocio brillante, una causa solidaria, o una ensalada de patata.

Cuanto más interesante y original sea la idea, más fácil será obtener financiación por crowdfunding

A través de una página particular o de alguna de los populares portales que reúnen proyectos, alguien presenta una idea y solicita una cantidad para llevarla a cabo. Cuanto mejor sea ésta (o interesante u original) más posibilidades tiene de que los usuarios se interesen por ella y decidan aportar dinero. También puede prometer cosas a cambio de la contribución, el qué haga con ello determina los distintos tipos de financiación colectiva.

Tipos de crowdfunding

Por aportar dinero a un proyecto se pueden conseguir bienes tangibles, participaciones o nada en absoluto. Es un mundo bastante abierto a la imaginación y los proyectos cambian y evolucionan con facilidad, pero en general se pueden encontrar estos tipos de crowdfunding:

Crowdfunding de recompensa

En este caso el usuario que aporta dinero espera recibir a cambio algún tipo de bien tangible. Por ejemplo, si se pide dinero para fundar una revista es habitual que a cambio de una aportación determinada se obtenga una suscripción a la publicación u otras recompensas como la asistencia a talleres o una master class con uno de sus fotógrafos. El señor Brown prometía, a cambio de un dólar para su ensalada, citar el nombre del donante en los agradecimientos de su web, una foto de la misma por 2 dólares, y un pequeño bocado a cambio de 3.

Crowdfunding  de donación

Es el habitual cuando se trata de causas solidarias. El usuario aporta una cantidad para que lleve a cabo un proyecto, normalmente relacionado con algún fin benéfico, y no espera más recompensa que el que se pueda realizar. Son populares especialmente después de grandes tragedias para ayudar en situaciones concretas.

Crowdfunding  de inversión

Es el más parecido a la financiación tradicional. Los inversores aportan una cantidad a cambio de una participación proporcional en el negocio u opciones sobre los potenciales beneficios que pueda tener. Existen tantas fórmulas para recompensar al inversor como proyectos.

Crowdfunding de préstamo

A pesar de ser uno de los menos frecuentes no es menos importante. En este tipo de crowdfundings el aportador se convierte en un agente bancario que presta dinero esperando recuperarlo con un tipo de interés. Las condiciones particulares del préstamo se pueden establecer de cualquier manera que estime conveniente el creador del proyecto.

Los préstamos personales

El crowdfunding es una herramienta muy interesante para poder financiar proyectos a través de pequeñas aportaciones por Internet. Sin embargo, no es una varita mágica que haga realidad todos los proyectos. En ocasiones puede ser más interesante recurrir a vías de financiación tradicionales como los préstamos bancarios.

Si se cuenta con los avales suficientes, los bancos pueden dar financiación a proyectos que difícilmente recibirían aportaciones en un crowdfunding. Y es que es mucho más fácil convencer a miles de pequeños inversores de que aporten dinero para una revista, un videojuego o una causa solidaria o incluso una ensalada vendida con cierta gracia, que para abrir una carnicería, un bar o reformar una casa.

Por eso, es recomendable valorar también las distintas opciones que ofrece el mercado tradicional de crédito. Elegir el préstamo personal que más se adapta al proyecto de cada uno es rápido y sencillo con el comparador de Rastreator.
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Javier BarrosoRastreator.com


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