Guía para pedir una hipoteca

Pedir una hipoteca

La hipoteca, el producto financiero más importante de la vida de los españoles. Imprescindible para que la mayoría de la gente pueda comprar una casa. Los españoles pidieron en 2015 casi un 20% más hipotecas que el año anterior y la tendencia alcista sigue en 2016. Sin embargo, hay muchas cosas que han cambiado desde le época de la burbuja inmobiliaria.
Para empezar, el número concedidas. En 2015 fue de 224.827, bastantes más que en 2013, cuando el sector tocó fondo, con apenas 197.641. Pero los números siguen siendo muy bajos si se comparan con los datos de 2006, cuando se tocó techo con 1.342.171 concesiones.

Además, no sólo ha cambiado el número de hipotecas concedidas, sino también el producto en sí mismo. Si hace unos años era habitual que los bancos prestasen el 100% (e incluso más) del valor de la vivienda, ahora no suelen arriesgarse a conceder más del 80%, obligando a los solicitantes a contar con una buena base de ahorro.

También está cambiando la forma de calcular la forma de calcular los intereses que se le aplica. En el cuarto trimestre de 2015, las hipotecas a tipo fijo representaron el 8,81% del total de las concedidas. Siguen siendo una minoría, pero el incremento es muy notable con respecto a los números de hace unos años.

Vigila la cuantía: cuanto menos mejor

Hay un hecho ineludible en todo préstamo: cuanto más pidas más intereses tendrás que pagar. A la hora de pedir una hipoteca puede que tengas la tentación de pedir más de lo que necesitas, sobre todo si vas a quedarte sin una base de ahorros, pero puede que sea un error, ya que cada euro que pides al banco lo vas a devolver con intereses.

La regla de oro es que cuanto menos se pida menos intereses habrá que pagar

A día de hoy, la mayor parte de las entidades bancarias prestan como máximo un 80% del valor de compra del inmueble a los clientes si se trata de la vivienda habitual, y menos incluso (en torno al 65%) si es una segunda vivienda. Si se cuentan con suficientes ahorros lo mejor es pedir la menor cantidad de dinero posible.

Pagar cuanto antes hará que pagues menos

De la misma  manera que con la cuantía, con respecto alel plazo existe una norma de oro: cuanto antes pagues menos te costará. A pesar de que las cosas no son como antes, cuando se podían pedir préstamos con normalidad a 40 años, todavía es habitual que se concedan hipotecas a 30 años, una plazo nada desdeñable.

Cada año que pasa alarga la cuenta de intereses que tendrás que pagar por la hipoteca. Pagar más cada mes es duro y al principio de la vida laboral puede hacerse muy cuesta arriba. Sin embargo, una hipoteca a 20 años acabará generando mucho menos intereses que una a 30, por lo que puede merecer la pena el esfuerzo adicional.

Vigila los gastos adicionales

Los bancos suele promocionar las hipotecas con el tipo de interés, ya sea fijo o el variable que hay que sumar a índice de referencia, normalmente el euríbor. Sin embargo, los intereses no son lo único que el cliente debe pagar en una hipoteca, sino que a veces parece que surgen gastos por todas partes.

Los primeros en aparecer suelen ser los de notaría y registros, que son ineludibles, pero muchos otros hay que tenerlos en cuenta. Y es que para ofrecer buenos precios, los bancos suelen asociar sus productos hipotecarios a otros de contratación obligatoria como seguros de Vida, de Hogar, cuentas corrientes, tarjetas de crédito…

Todos estos gastos hay que asimilarlos a lo que cueste la hipoteca en total y analizar el coste real de cada una. Puede que un banco ofrezca un diferencial o tipo de interés fijo más bajo que otro pero, contando todos los productos asociados acabe saliendo más caro. El cálculo óptimo es saber cuánto pides en total y cuánto vas a acabar devolviendo, no la cuota mensual de la hipoteca.

Hay distintos tipos de hipotecas, ¿cuál es la mejor?

Hacía años que no se oía hablar de las hipotecas a tipo fijo, sin embargo en los últimos meses parece que los bancos no hablan de otra cosa. Y es que las hipotecas variables el tipo se calcula teniendo en cuenta el euríbor, y este índice está en negativo desde hace meses, con lo que los bancos no están muy interesados en venderlas ahora.

Una hipoteca a tipo fijo tiene un interés inicial más alto que una a tipo variable, pero a cambio se sabrá desde el día 1 el coste total que va a tener el préstamo. Por su parte, la variable dependerá de cómo evolucione el índice de referencia. El euríbor ahora está bajo, pero las previsiones de los expertos es que remonte en los próximos 2 años.

Por eso, quizás lo ideal para el usuario sea una hipoteca mixta que tenga los primeros años a tipo variable y los siguientes a tipo fijo, sin embargo lo que ofrecen mayoritariamente los bancos es justo lo contrario. Para encontrar la que más se adapta a las necesidades hay que sacar la calculadora y asumir que una hipoteca a tipo variable, al igual que otros productos financieros, implica riesgos.

Compara entre los distintos productos en el mercado

Una vez asumidos los principios básicos es hora de comparar entre los distintos productos que hay en el mercado. Con el comparador de Hipotecas de Rastreator.com este proceso es mucho más rápido y sencillo y se puede encontrar el producto que más se adapta a las necesidades de cada uno y contactar directamente con el banco.


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Javier BarrosoRastreator.com


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