¿Cuánto cuesta un crédito?

  • Los intereses no son lo único que tienen que pagar los que solicitan un préstamo o crédito.
  • No todos los préstamos incluyen los mismos costes, pero hay muchos que se repiten.

Diciembre de 2015

Pedir dinero prestado es una necesidad en muchos momentos de la vida. Reunificar deudas, hacer un viaje, comprar un coche o afrontar un gasto inesperado son sólo algunas de las razones que pueden hacer que se solicite un préstamo o crédito. No obstante, el producto más importante de este tipo en España son las hipotecas, el préstamo para comprar una casa.

Entender lo que cuesta un crédito o un préstamo se puede hacer un poco complicado, ya que hay que sumar varios importes que no siempre se anuncian. El tipo de interés es el valor al que se suele prestar más atención a la hora pedir un crédito, pero no es al único que se aplica. Por eso, muchos clientes se encuentran con una buena cantidad de costes que no esperaban una vez que han solicitado el producto y no tienen más remedio que asumirlos.

Los clientes se pueden encontrar con costes que no conocían una vez han solicitado el producto

En el mercado existe una buena variedad de préstamos y créditos y cada uno de ellos tiene unas características específicas y unos costes diferentes. No obstante, encontramos algunos cargos  que aparecen a menudo en estos productos, y que conviene tener en cuenta para no llevarse sorpresas.

Intereses

Los intereses son los costes más conocidos sobre un préstamo. Sin embargo, la manera de expresarlos es desigual, y puede hacer que se caiga en algún error. La tasa anual equivalente, el famoso TAE, es el valor que recopila todos los costes que se cobran en un crédito y se expresa como un porcentaje anual sobre el importe financiado.

No obstante, muchas entidades prefieren informar sobre el TIN, el Tipo de Interés Nominal, el porcentaje que se agrega al capital pedido al devolver el crédito. Con esta cifra, quedan fuera de la percepción del cliente todos los demás gastos asociados al producto.

Los intereses cubren los beneficios que supone para la entidad la concesión del crédito y son, en general más altos en la medida que el banco considere que el riesgo es mayor o menor dependiendo de la capacidad del cliente de devolver el dinero.

Intereses de demora

Los intereses de demora son los que se pagan en caso de que no se cumpla con las cuotas previstas en el plazo fijado. Antes podían elevarse hasta un 10% por encima de la tasa de interés nominal, pero una sentencia de Tribunal Supremo los ha limitado hasta el 2% por encima de los pactados originalmente.

El Tribunal Supremo dictaminó que los intereses de demora no pueden subir por encima del 2% de los originales

Comisión de estudio

Muchos préstamos implican que el banco o entidad de crédito tenga que estudiar detenidamente la solicitud presentada, bien sea por la cantidad solicitada o porque acarrean un análisis de avales u otros aspectos. Por eso, al solicitarlo, pueden cargar al cliente una comisión de estudio, que suele ser un porcentaje sobre el importe solicitado.

Comisión de apertura

Esa comisión se suele cobrar en el momento en que se formaliza el crédito. Al igual que la comisión de estudio es un porcentaje de la cantidad solicitada, y tiene por efecto hacer frente a los gastos administrativos que supone la apertura del crédito.

Esto no incluye otros gastos de este tipo que en ocasiones afrontan los clientes, como los de gestión externa que implican por ejemplo las hipotecas, en las que también hay que abonar cantidades a notarios y registradores de la propiedad.

Comisión por amortización anticipada o modificación de condiciones

Cuando se suscribe un préstamo se pactan unas condiciones y plazos de amortización entre el solicitante y la entidad bancaria o de crédito. En general, modificar alguno de esos puntos por parte del cliente implica tener que pagar algún gasto adicional.

Modificar las condiciones de un crédito implica gastos adicionales

Uno de los más habituales es el cargo por amortización anticipada. En este caso, el cliente quiere devolver el dinero a su deudor antes de plazo. Esto puede suponer un ahorro de coste, al reducir la cantidad de intereses. No obstante, esto supone cargos adicionales para el cliente, la comisión de amortización anticipada, que puede que sea incluso más elevada que el ahorro.

Comparar entre distintos productos

El hecho de que existan todas estas comisiones no significa que estén presentes en todos los préstamos y créditos del mercado. Cada producto es único y algunos pueden no incluir alguno de estos costes o contar con otros. Además, la cuantía de cada uno de ellos también es diferente dependiendo de la entidad bancaria o, incluso, del acuerdo particular que obtenga cada uno.

No obstante, conviene conocer todos ellos para tenerlos en cuenta a la hora de contratar un producto. Y, sobre todo, no quedarse con la primera opción que se encuentre, sino comparar entre la gran cantidad de productos que hay en el mercado.

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Javier BarrosoRastreator.com


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