Los microcréditos o créditos rápidos: dinero fácil con grandes riesgos

  • Los microcréditos o créditos rápidos ofrecen dinero de manera sencilla y rápida, a cambio de unos intereses altos
  • Estas entidades suelen exigir pocos requisitos a los clientes, por lo que el riesgo que asumen al prestar el dinero es bastante elevado

 

 

“Dinero fácil”, “primer crédito gratuito”, “en sólo 24 horas”… Son algunos de los reclamos más comunes que las entidades que conceden microcréditos intentan inculcar a diario a través de televisión, radio, prensa, internet… Prometen prestar dinero de manera sencilla, sin requisitos y rápidamente: todo ventajas. Pero la realidad va un poco más allá. Te contamos qué son los microcréditos y por qué debes tener cuidado con ellos.

¿Qué son los microcréditos?

Los microcréditos, también llamados micropréstamos o créditos rápidos son una forma de financiación que proporcionan algunas entidades, y que consiste en prestar pequeñas cantidades de dinero (suele ser menos de 1.000 euros) a amortizar en plazos de tiempo muy cortos, generalmente entre uno y dos meses. A cambio, estos préstamos cuentan con unos intereses muy elevados y superiores al resto de préstamos al consumo. Por ejemplo, en el caso de un microcrédito de 400 euros a amortizar en un mes, es posible que la cuantía a devolver ascienda hasta alrededor de los 420 o 450 euros. Esta es sólo una de las desventajas de estos productos, pero hay más aspectos en los que conviene tener cuidado.

Dinero rápido pero con grandes riesgos

Lo primero que debemos hacer con estos productos es ver más allá de las ventajas que ofrecen en la superficie. Uno de sus principales reclamos es que la entrega del dinero se hace de manera fácil y rápida: tras hacer una solicitud por Internet o teléfono, y se recibe el dinero en 24 horas o menos. Además, no hay preguntas ni requisitos: no es necesario decir cual va a ser la finalidad del dinero y apenas se realiza un estudio previo para evaluar el riesgo que representa el cliente (en muchos casos únicamente basta con saber el DNI y el número de cuenta en el que hacer el ingreso). Y es esto precisamente a lo que tiene que prestar atención la persona que pide el crédito ya que para ellos, esta cuestión tiene un doble rasero.

La única opción para muchos

Por un lado, las ventajas que para muchos pueden tener los microcréditos: puede ser la única opción de personas que necesitan dinero en un momento determinado y no pueden obtenerlo por las maneras tradicionales de financiación ya que el banco los considera clientes de riesgo. Es decir, aquellos a los que el banco no les concede un préstamo ya que su situación financiera no es la óptima: no cuentan con un contrato de trabajo estable, o tienen deudas previas.

El peligro de no pagar a tiempo

Por otro lado, lo negativo: recurrir a estos micropréstamos puede hacer que estas personas se endeuden mucho más. Si se trata de clientes no aptos para la concesión de un préstamo tradicional, es posible que se encuentren con dificultades a la hora de afrontar el pago de este microcrédito, que además, ha de devolverse a corto plazo.

De llegar a esta situación y no producirse el pago en el plazo previsto, se cobrarán penalizaciones y comisiones por demora, y los intereses podrían multiplicarse mes a mes hasta el punto de que puede llegar a generarse una deuda muy superior al dinero que se había prestado inicialmente. Algunas entidades pueden añadir hasta un 1% de coste adicional por cada día que se devuelva tarde un crédito.

De manera orientativa, aunque estos productos están pensados para amortizarse a corto plazo (un mes o dos) si se anualiza la cantidad y se calcula su TAE (para equipararla al resto de productos financieros) se obtendrían unos que pueden llegar al 4.000% o incluso más para los créditos a devolver en periodos muy cortos.

Entidades no reguladas por el Banco de España

Quizás uno de los problemas de estas entidades es que se encuentran fuera del paraguas de regulación del Banco de España, ya que no se consideran bancos ni entidades financieras. Por ello, ante estos productos, el Banco de España aconseja “leer detenidamente el contrato y asegurarse la cabal comprensión de las obligaciones que asume antes de dar el consentimiento; planificar financieramente su situación para evitar posibles impagos o incurrir en sobreendeudamiento; y comparar sus condiciones con ofertas similares”.

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Cynthia RosellRastreator.com