Préstamos personales, el “comodín” de algunas compras

Enero de 2014

  • Pedir un préstamo es solicitar una cantidad de dinero para la adquisición de algún bien o servicio que deberá devolverse con unos intereses.
  • Entre los más comunes y conocidos están los préstamos personales y los hipotecarios.

 

Llegar a fin de mes muchas veces es difícil. Hipoteca, luz, agua, teléfono, gasolina, comida… la cantidad de facturas a pagar todos los meses es larga, por eso es muy habitual llegar a los últimos días del mes con la cuenta a 0 o incluso en negativo. El número de personas que cuentan con una tarjeta de crédito es numeroso y muchos recurren a ella, sin embargo, “tirar de tarjeta” no es gratis, los intereses hay que pagarlos, y en ocasiones con creces. Pero a veces, un crédito no es suficiente o no es lo más indicado, en este caso cobran protagonismo los préstamos.

Existe un amplio abanico de ellos, y la diferencia básica es el fin al que están destinados. Los más conocidos son los préstamos hipotecarios, destinados a la adquisición de una vivienda. Aunque también es muy habitual solicitar uno para cambiar de coche. Amueblar el salón o pagar un viaje son otros motivos por los que se piden préstamos a las entidades bancarias.

¿Qué es un préstamo?

El artículo 1.740 del Código Civil (CC) español define préstamo como un contrato mediante el cual “una de las partes entrega a la otra” un bien “fungible” para que disfrute de él durante un tiempo determinado y una vez finalizado este periodo lo devuelva a su anterior dueño”. O bien, “una cantidad de dinero u otra cosa no fungible”. Además, el artículo 1.753 establece que “el que recibe en préstamo, dinero u otra cosa fungible, adquiere su propiedad, y está obligado a devolver al acreedor otro tanto de la misma especie y calidad”.

Es decir, el préstamo es una operación mediante la cual una entidad financiera presta a una o varias personas una cantidad de dinero que deberá ser reembolsada junto con unos intereses acordados previamente y en un plazo de tiempo determinado. Lo más habitual es devolver un préstamo en varias cuotas mensuales en las que ya se incluyen los intereses.

Las entidades bancarias tienen libertad para aplicar comisiones, aunque antes de proceder a su cobro, deben mandar al Banco de España (BdE) un documento donde se reflejen éstas. Además, cada vez que se modifiquen deberán enviar a dicho organismo el epígrafe donde aparezca dicho cambio.

¿Qué tipos de préstamos personales me puedo encontrar?

Comprar una casa, hacer frente a un gasto repentino o comprar un electrodoméstico son varios de los motivos que pueden “obligar” a una persona a solicitar un préstamo. Se trata de bienes o servicios con un coste elevado, por lo que a no ser que se tengan ahorros, son muy difíciles de comprar directamente y en un único pago. De ahí la importancia de estos instrumentos de financiación.

Los principales préstamos que se pueden encontrar en la mayoría de las entidades financieras españolas son los hipotecarios y los personales. La principal diferencia entre ambos, además de su finalidad, es que para los segundos no siempre es necesario aportar un aval si no que como garantía genérica suelen tener un bien presente o futuro o carecer de ella.

Desde viajar hasta estudiar

Los préstamos personales son los que tienen como objetivo satisfacer un tipo de necesidad determinada que se produce en un momento concreto. Están enfocados a pagar bienes intangibles, como un viaje, o tangibles, como una lavadora. Pese a que las diferencias entre unos y otros son minúsculas, son las que se tienen en cuenta a la hora elegir entre un préstamo u otro.

Tipos de préstamos personales

  • Préstamo Auto: destinado a la compra de un vehículo. El plazo de devolución del préstamo suele estar entre los 5 y los 8 años. Ej: El Préstamo Auto ofrecido por Banco Sabadell tiene un plazo de devolución de 96 meses, a pagar en 12 o 14 cuotas y un a un TAE del 12,12%.
  • Préstamo de Estudio: dirigido a sufragar los gastos asociados a una matrícula universitaria, un máster o un curso en el extranjero, entre otros. Ej: El Préstamo de Estudio del Banco Popular ofrece hasta 6.000 euros, con una TAE de 11,67%, amortizable en 12 cuotas en un plazo máximo de 12 meses.
  • Préstamo Reforma de Hogar: dinero con el que llevar a cabo reformas en tu casa. Ej: El Préstamo Reforma de Hogar de Catalunya Caixa ofrece hasta 40.000 euros para devolver en un plazo de hasta 5 años.
  • Préstamo Consumo: disponible en un gran número de superficies comerciales y establecimientos. Consiste en ofrecer la oportunidad de adquirir uno de sus bienes (tele, ordenador, electrodomésticos…) de un coste elevado y pagarlo en 6, 12 u 18 meses a interés del 0%.
  • Préstamo Anticipo de Nómina: consiste en una cantidad de dinero que adelanta el banco y que es proporcional a la nómina. Ej: el Banco Santander ofrece un anticipo máximo de 6.000 euros, a devolver en 9 cuotas mensuales más intereses.
  • Préstamo Viaje: con el fin de financiar un viaje. Se englobaría dentro de un préstamo personal tipo.

Un caso curioso es el de los préstamos al Consumo. Algunas entidades, como BBVA o Bankinter, lo consideran un tipo de préstamo personal y así los ofertan en su catálogo. Otros lo ven como un préstamo diferente a los personales, aunque la línea que los separa es muy delgada.

El Portal de Consumidores de la Comunidad de Madrid, en cambio, hace una pequeña diferencia entre unos y otros. Mientras que el préstamo personal se solicita a una entidad financiera el destinado al consumo está vinculado a un establecimiento en el que se adquiere un producto o servicio.

¿En qué se caracterizan los préstamos personales?

La cantidad solicitada, los plazos de devolución o los tipos de intereses suelen ser las principales diferencias entre unos préstamos y otros. Este tipo de préstamos son de una cantidad bastante inferior a los destinados a la compra de una vivienda, unos plazos de devolución menores aunque unos intereses mayores. La Tasa de Interés Variable suele oscilar entre el 8 y el 14%.

  • Interés: puede ser fijo, se elimina la incertidumbre y el cliente sabe en todo momento lo que tiene que pagar, o variable, modalidad en la que el tipo se va modificando en función de la evolución del índice que se ha tomado como referencia. También existe la posibilidad de combinar ambos, esta modalidad recibe el nombre de mixta.
  • Flexibilidad: hay entidades que permiten a sus clientes cambiar las condiciones financieras del préstamo a lo largo del tiempo. Ampliar el plazo de devolución, aumentar o disminuir las cuantías de las cuotas…cuanto más flexible sea un préstamo más caro suele ser.
  • Comisión de estudio: el pago a la entidad bancaria por las gestiones y el estudio para la verificación de la solvencia. Suele ser un porcentaje del importe solicitado.
  • Comisión de apertura: se suele pagar en una única cuota y es la cuantía que se abona a la entidad por llevar a cabo los trámites necesarios para conceder el préstamo.
  • TAE: el coste real del préstamo una vez que se suman todos los gastos del préstamo.
  • Compensación por modificación de condiciones o por cambio de garantías: pago por la solicitud de algún cambio en las características del préstamo.
  • Compensación por cancelación o reembolso anticipado.
  • Carencia: periodo inicial en el que no se amortiza el préstamo sino que el pago va íntegramente destinado al pago de intereses. Éste no es el sistema más utilizado si no que es el “francés”, en el que cada cuota incluye una parte de intereses y otra de capital amortizado.

Todas estas características suelen ser las comunes a los préstamos aunque no tienen por qué estar presentes en todos. Pueden tener o no periodo de carencia, ser más, menos o nada flexibles y los tipos de interés pueden variar enormemente entre una entidad u otra.

La desventaja de los préstamos: que al final un coche que tiene un precio inicial de 10.000 acaba costando 13.000 ¿Cómo es posible? Porque a la cantidad adeudada al banco hay que sumar el pago de intereses. Pero es la forma de disfrutar a corto o medio plazo de algo que no sería posible de no ser así.

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María TorralboRastreator.com


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