Kitt, te necesito

“Kitt, te necesito”. La célebre frase de El coche fantástico es cada vez más común entre el español medio, bastante familiarizado con los coches inteligentes que realizan de forma automática cometidos que anteriormente eran responsabilidad exclusiva del conductor. Un sistema bastante estandarizado en los coches de gama media es el llamado control de velocidad, que incluso muchos utilitarios incorporan de serie.

Un sistema de control de velocidad nos ayuda a conducir más cómodos, y a no tener que comprobar constantemente la velocidad a la que circulamos, para no exceder el límite máximo permitido y evitar una multa. Es bastante sencillo, si el acelerador es electrónico, un pequeño procesador se encarga de gestionarlo para circular de manera constante a la velocidad que programemos. Tampoco debe ser motivo de preocupación cómo aminoramos la marcha, hasta detenernos si fuera preciso, si fuera necesario. Con este sistema activado, si tenemos que frenar (por ejemplo, de manera imprevista, para evitar un alcance), pisamos el freno, el sistema de desactiva y el coche frena, y del mismo modo si tenemos que acelerar, pisamos el acelerador y tres cuartos de lo mismo.

Hay que tener en cuenta que el sistema tiene diferentes versiones y una de ellas es el llamado control de velocidad adaptativo. La DGT aconseja mantener permanentemente con el vehículo que nos precede una distancia de seguridad adecuada para evitar colisionar con el si llegara a accidentarse o realizara alguna maniobra imprevista. Pues bien, un radar colocado en el parachoques mide la distancia que hay entre nuestro coche y el vehículo que va delante y, conforme a la velocidad que llevemos, el microprocesador calcula cuál debería de ser la distancia de seguridad entre dos coches y la compara con la que tenemos en ese momento. Si no hay suficiente distancia, entonces el sistema actúa sobre el acelerador, y decelera para aumentar la distancia hasta la necesaria. Si es preciso, puede actuar también sobre el freno para reducir todavía más la velocidad y conseguir la distancia de seguridad necesaria más rápido. Este sistema está disponible como opción en cada vez más coches, incluso en coches híbridos, como por ejemplo el Toyota Prius.

Los sistemas más avanzados aprovechan también los sensores del ABS y del control de estabilidad, para conocer el estado de adherencia del pavimento (por ejemplo, que está mojado) y así saber que la distancia de seguridad debe de ser aún mayor, y adaptarse automáticamente a ello.

La tecnología automovilística avanza en aras de una mayor seguridad, pero el riesgo siempre está ahí, así que no salgas a la carretera sin un buen seguro de coche. En Rastreator encontrarás la póliza que necesitas.


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