El alcohol, en conflicto con el seguro de Coche

Marzo de 2015

  • Conducir bajo los efectos del alcohol tiene multa administrativa y penal, pero también incide en el seguro de Coche.
  • Los daños causados por un accidente de tráfico cuando el conductor está ebrio son abonados por la aseguradora, que después puede reclamarlos.

El alcohol es uno de los factores de riesgo al volante. Durante el año 2013, el 43% de los fallecidos en accidentes de tráfico presentó resultados positivos en sangre a drogas, psicofármacos o alcohol según la última memoria de tráfico del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses. Sin embargo, sufrir un accidente vial no es el único riesgo al que se expone un conductor cuando coge su vehículo tras haber bebido o consumido otras sustancias estupefacientes.

En el caso de tener un accidente en la carretera el seguro de Coche obligatorio cubre los daños materiales y personales ocasionados a terceros, y los propios si se tiene contratado uno a Todo Riesgo, pero ¿qué ocurre si el siniestro tiene lugar cuando el conductor ha bebido? ¿Se hace cargo la póliza del vehículo de los gastos?

El alcohol al volante

El alcohol y las drogas están detrás de un alto porcentaje de accidentes graves, por lo que la legislación española se ha endurecido recientemente respecto a las infracciones relativas a estas sustancias, aumentando la multa y la consiguiente disminución de los puntos del carné de conducir.

La Ley 6/2014, de 7 de abril, modificó el texto de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial e introdujo cambios en las sanciones por tráfico y seguridad vial. La velocidad, los elementos de seguridad y los ciclistas sufrieron modificaciones, pero también lo hizo lo relativo al alcohol. Actualmente,  conducir con una tasa de alcohol superior a la que establece la normativa, al igual que si el organismo muestra presencia de drogas, supone una penalización de hasta 6 puntos, los mismos que se pierden en el caso de que el conductor se niegue a realizarse la prueba de alcohol o drogas. Sin embargo, el número exacto depende de la tasa concreta.

  • 6 puntos si se supera el valor de 0.50 mg/l aire respirado (0,30 en el caso de profesionales y titulares de permisos de conducción con menos de 2 años de antigüedad).
  • 4 puntos si los mg/l de aire respirado se encuentran entre 0,25 y 0,50 (entre 0,15 y 0,30 para profesionales y conductores con menos de 2 años de carné).

Esta sanción administrativa se completa con una multa económica. Se consideran infracciones muy graves (cuando no sean constitutivas de delito) conducir con tasas de alcohol superiores a las establecidas por la ley, incumplir la obligación de realizar la prueba de alcoholemia. La multa por incumplir cada una de estas normas se fija en 1.000 euros, sin embargo, en el supuesto de conducir habiendo bebido más de lo permitido, la sanción económica sólo se impondrá al conductor si ya había sido sancionado en el año inmediatamente anterior por la misma causa y a los que doblen la tasa permitida.

La multa por conducir bajo los efectos del alcohol o negarse a hacer el control de alcoholemia puede ascender a 1.000 euros

Por su parte, el Código Penal recoge, en su capítulo IV, los delitos contra la Seguridad Vial, y, entre ellos, se encuentra la pena relacionada con la bebida al volante. Conducir un vehículo a motor bajo la influencia de bebidas alcohólicas (también drogas y otras sustancias) con una tasa en aire respirado superior a 0,60 miligramos por litro o una tasa de alcohol en sangre superior a 1,2 gramos por litro, se castiga penalmente. La condena puede ser de 3 a 6 meses de prisión, multa de 6 a 12 meses o trabajos sociales de 31 a 90 días. Además, en todos los casos también lleva aparejada la privación del derecho a conducir de 1 a 4 años, según el caso.

Si la tasa en aire es superior a 0,60 mg/l la pena puede llegar a ser de 3 a 6 meses de prisión o multa de 6 a 12 meses

Sin embargo, conducir bajo los efectos del alcohol no sólo repercute en los puntos del carné, en el bolsillo del conductor o en la inmovilización del vehículo, también puede tener consecuencias en caso de sufrir un accidente.

Cobertura del seguro de Coche ante accidente

La legislación actual obliga a que para circular con un vehículo por las carreteras españolas se tenga contratado, como mínimo, un seguro de responsabilidad civil. Sin embargo, cuantas más garantías se incluyan en el seguro de Coche mayor será la protección en caso de siniestro. Por ejemplo, al sufrir una colisión siendo responsable de la misma, si se tiene contratado un seguro a Todo Riesgo la aseguradora cubrirá los gastos de los daños materiales y personales ocasionados al vehículo contrario, a los ocupantes del coche asegurado, al conductor y al propio vehículo. Por el contrario, si sólo se tiene contratado un seguro a Terceros posiblemente los costes de reparar el coche corran a cargo del propietario.

Sin embargo, pese a que la póliza cubre a terceros (y daños propios si es a Todo Riesgo) aunque la responsabilidad sea del conductor del vehículo asegurado, esto puede variar según las circunstancias en las que ha tenido lugar el siniestro.

Siniestro, ¿cubierto si se supera la tasa de alcohol permitida?

Las Condiciones Particulares y Generales de los seguros de Coche, al igual que en otros casos, incluyen un conjunto de exclusiones en cuyo caso la aseguradora no se hace responsable del riesgo. Los daños causados intencionadamente por el asegurado, los derivados de la participación en carreras o por circular en zonas limitadas al tráfico quedan fuera de su cobertura, al igual que conducir bajo la influencia del alcohol, drogas, tóxicos o estupefacientes.

Así, las compañías suelen incluir en su cláusula de daños no cubiertos aquellos que se ocasionen a terceros si se conducía el vehículo bajo la influencia de estas sustancias. Eso sí, para que esto suceda el conductor debe estar en un estado de embriaguez que supere los límites vigentes (en sangre o aire respirado), que sea condenado por un delito específico de conducción en estado ebrio o si en la sentencia judicial se indica que esa circunstancia es la causa concurrente del accidente. Por lo tanto, si una persona que ha bebido más de lo permitido conduce un coche asegurado para él será como si careciera de cobertura, algo que la mayoría de los conductores desconoce.

La aseguradora no se hará cargo de los daños propios que sufra el conductor si éste circulaba bajo los efectos del alcohol

Cuando se sufre un siniestro por culpa del alcohol y se da parte de culpa a la aseguradora, ésta puede no hacerse responsable de los gastos propios (aunque se tenga una póliza a Todo Riesgo). Además, en el caso de la protección a terceros, la compañía es la que abona las indemnizaciones pertinentes, pero después puede acogerse a su derecho de repetición, es decir, exigirle al asegurado la cantidad abonada.

Derecho de repetición de la aseguradora

La Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor, en su artículo 10, indica que el asegurador, una vez efectuado el pago de la indemnización puede repetir. En concreto, indica que puede repetir “contra el conductor, el propietario del vehículo causante y el asegurado, si el daño causado fuera debido a la conducta dolosa de cualquiera de ellos o a la conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas o de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas”.

Si el conductor circula ebrio la aseguradora puede reclamarle el importe pagado por los daños que haya ocasionado a terceros

Esto quiere decir que en el caso de provocar un accidente por estar ebrio la compañía pagará las indemnizaciones correspondientes a terceros pero después puede reclamar el importe de los daños causados, por lo que será éste el que finalmente tenga que abonarlos. Asimismo, la aseguradora puede repetir contra el conductor, el propietario del vehículo causante y el asegurado en el caso de que el siniestro se deba a la conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas.

Conducción segura

Pese a que la normativa española fija el límite legal de alcoholemia al volante, es necesario saber que no existe límite seguro en su consumo. La tasa depende de cada persona, pero sus efectos ponen en peligro la vida de todos. Consumir ésta u otras sustancias y conducir (incluso por debajo de los límites establecidos) altera la capacidad al volante al variar sus funciones perceptivas, empeorar su atención y ralentizar el proceso de toma de decisiones, entre otras consecuencias.

En la carretera la buena conducción es esencial para garantizar la seguridad vial, pero también lo es contratar un seguro de Coche. Cuanto más completa sea la póliza mayor podrá ser la tranquilidad del asegurado, eso sí, a la hora de contratarlo es importante conocer todas las condiciones. Una de ellas es la conducción bajo los efectos del alcohol y otras sustancias, por lo que qué ocurre con el seguro en ese caso debe aparecer en la póliza.

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Eva GonzálezRastreator.com


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