Cómo conducir con niebla

La niebla es un fenómeno meteorológico propio de los meses de otoño e invierno que puede resultar muy molesto cuando nos ponemos al volante. Con niebla, la visibilidad se restringe en gran medida y la calzada se encuentra húmeda, por lo que conducir en este estado resulta incluso más peligroso que hacerlo de noche o con lluvia, unas condiciones a las que estamos más acostumbrados.

Al conducir un vehículo en invierno debemos tener en cuenta que debemos aumentar las medidas de seguridad. Además de tener el seguro de coche al día deberemos comprobar que nuestro vehículo se encuentra en perfectas condiciones. Revisar las luces delanteras, traseras y de niebla, la presión de los neumáticos o que llevamos los triángulos de seguridad y los chalecos reflectantes nos puede salvar la vida.

Cuando hay niebla sólo cogeremos el coche si es absolutamente necesario. Si la niebla nos sorprende durante el trayecto deberemos concentrarnos en la carretera evitando cualquier elemento que nos pueda distraer. Si la visibilidad es muy escasa se recomienda detener el vehículo en un área de descanso o la gasolinera.

Lo principal es ver y dejarse ver. Para ello debemos encender la luz de cruce y los faros antiniebla. Tendremos que reducir la velocidad hasta sentirnos cómodos, pero no lo haremos por debajo del mínimo establecido, ya que corremos el riesgo de que nos embista otro vehículo por detrás.

La señalización de la carretera nos ayudará a prever las maniobras que tendremos que realizar, por lo que estaremos muy atentos a los avisos de posibles curvas cerradas o estrechamientos en la carretera. También es recomendable apagar la radio, con el fin de estar más atentos a las señales sonoras que puedan proceder de la calzada, como el ruido de un camión o el pitido de un vehículo.

Redacción Rastreator.com

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