Conducir un taxi

Diciembre de 2014

  • Ponerse al volante de un taxi es un proceso largo y en ocasiones muy caro.
  • Se requieren licencias, permisos especiales y vehículos que cumplan una serie de características.
  • El obligatorio para todos los taxis contar con, al menos, un seguro de Responsabilidad Civil, pero muchos contratan coberturas adicionales.

Son coches normales que circulan por las mismas ciudades que el resto de la gente, hacen los mismos recorridos y se conducen como cualquier otro. Sin embargo, ser conductor de taxi implica cumplir con muchos más requisitos que serlo de un vehículo particular.

Llegar a ponerse al volante de un taxi es un proceso largo y complicado y, dependiendo de la ciudad, también puede ser bastante caro. En realidad, conducir el coche es en lo único en lo que se parece ser taxista y conducir el vehículo particular.

Éstos son los requisitos que hay que cumplir para conducir un taxi en España:

El carnet BTP

El primer paso es obtener el carnet de conducir BTP. Esta licencia habilita para conducir una serie de vehículos de transporte público como ambulancias, vehículos prioritarios, taxis, transportistas privados, chóferes y otras funciones.

Para obtenerlo es necesario estar en posesión del carnet de conducir B (el de coche) desde hace un año. Hay que aprobar un examen específico con temas sobre mecánica y seguridad vial y un reconocimiento físico y psicológico.

También es requisito ser residente en España (los ciudadanos extranjeros tienen que acreditar que tienen permiso de residencia). Tampoco se puede estar inhabilitado para conducir por causas legales ni tener un permiso similar en vigor en otro país de la Unión Europea o que forme parte de Espacio Económico Europeo.

La “cartilla”

La “cartilla” es el nombre que popularmente recibe la habilitación profesional que expiden los municipios para conducir un taxi. La dificultad para obtenerla depende de los requisitos que ponga cada ayuntamiento .

En general, implica pasar por algún tipo de prueba sobre la ciudad en la que se va a desarrollar la actividad. Es famoso el examen que se lleva a cabo en la ciudad de Londres, tan complejo que necesita hasta 3 años de estudio para superarse.

La licencia

Pero contar con la cartilla no implica que se pueda empezar a ejercer de taxista inmediatamente. Para ello hace falta hacerse con una licencia de taxi del municipio en el que se quiera trabajar. Éste es el requisito más complicado, y a veces el más caro.

Las licencias de taxi las expiden los ayuntamientos por distintas vías. Dependiendo de las necesidades de cada localidad se otorgan más o menos. En ocasiones se subastan o simplemente se conceden por concurso público. A veces se otorgan sin más a los que han trabajado como asalariados en el sector durante un periodo determinado de tiempo.

Miles de euros por una licencia

Pero en la mayor parte de las ciudades grandes hace tiempo que no se otorga ninguna licencia. El número permanece estable desde hace años ya que la demanda no ha aumentado e incluso ha disminuido. Por eso, los títulos se compran y venden de manera privada. Adquirir una licencia de taxi puede ser un desembolso muy importante. En Madrid, por ejemplo, se venden por unos 150.000 euros.

El taxi

Cuando se tienen los permisos adecuados y las licencias administrativas pertinentes lo único que queda es el coche en sí mismo. No todos los modelos valen y son de nuevo los ayuntamientos los que deciden qué coches se pueden utilizar y cuáles no.

Las administraciones municipales exigen contar con un coche más o menos grande, con capacidad para, al menos, 5 personas incluido el conductor y espacio suficiente para maletas. Por eso, la mayor parte de los vehículos autorizados son turismos del segmento D (berlinas) o superior, aunque hay algunas excepciones.

En ocasiones, se autorizan turismos del segmento C que cuenten con maletero amplio o monovolúmenes. Éstos son especialmente apreciados cuando se buscan modelos que se puedan adaptar para personas con movilidad reducida.

El seguro de un taxi

Un taxi, como todos los coches que estén dados de alta en el registro de la Dirección General de Tráfico, tiene que contar obligatoriamente con un seguro. Las pólizas que cubren a un taxi y a un coche particular son prácticamente las mismas. Existen seguros básicos de Responsabilidad Civil (a Terceros básicos), Terceros Ampliados, a Todo Riesgo con franquicia y a Todo Riesgo, los mismos que para cualquier coche.

La gran diferencia es el precio. Las aseguradoras calculan el coste de la prima en función de los riesgos de cada vehículo y conductor, y los taxis (al pasar muchas más horas circulando) tienen que pagar más. Una póliza con las mismas coberturas tendrá un precio más elevado para un taxi que para un coche particular ya que el taxi tiene más posibilidades de tener un accidente que un vehículo privado.

No es que lo taxistas conduzcan especialmente mal, sino que se pasan rodando por la ciudad muchísimas más horas que el resto de los conductores, por lo que la probabilidad de que tengan un accidente es mucho más alta.

Además, a pesar de que tienen las mismas obligaciones que el resto de los conductores, los profesionales del taxi suelen contratar seguros más completos. Y es que para ellos el coche es su oficina y sin él no pueden trabajar . Por eso es más importante para ellos si cabe contar con un seguro que cubra todos los imprevistos que puedan tener.

Para contratar una póliza de taxi o de cualquier otro automóvil, lo mejor es utilizar el comparador de seguros de Coche de Rastreator, con el que se puede encontrar el producto que más se adecua a las necesidades de cada vehículo y conductor.


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Javier BarrosoRastreator.com


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