Cuando el coche accidentado carece de seguro

Todo responsable de un accidente de circulación debe estar en condiciones de reparar el daño causado a través de su seguro. Sobre el papel, asegurar el vehículo es un imperativo legal ineludible. Sin embargo, cualquiera está expuesto a sufrir un accidente con un vehículo sin seguro. Conocer el número de automóviles que circulan en España sin estar asegurados es casi imposible. El problema es que el registro del parque móvil español no está actualizado y se obtienen conclusiones erráticas si se cruzan las matriculaciones de la DGT (los coches que están dados de alta) y el fichero informatizado de vehículos asegurados (FIVA) de las compañías aseguradoras. Pero se cuentan por miles.

El consorcio de compensación de seguros actúa como un fondo de garantías

Supongamos que tiene la mala suerte de sufrir un percance con uno de estos vehículos. Debe saber que el Consorcio de Compensación de Seguros actúa como fondo de garantía en estos casos, como también lo hace frente a daños producidos por fenómenos naturales o riesgos extraordinarios (actos de terrorismo por ejemplo). Se trata de un ente público empresarial adscrito al Ministerio de Economía y Hacienda cuyas funciones se hayan reguladas en el Real Decreto Legislativo 7/2004, de 29 de octubre. Ofrece coberturas de diferente naturaleza:

  • Protección frente a siniestros producidos por vehículos a personas y bienes de terceros, siempre que el vehículo causante de estos daños circule sin seguro, sea desconocido o se trate de un vehículo que, aun asegurado, sea robado. En estos casos, el Consorcio pagará a la víctima del accidente y luego reclamará el recobro al causante del accidente.
  • Protección para los vehículos cuyos conductores son rechazados por las compañías de seguros. Como se trata de un seguro obligatorio, el Consorcio asegurará el vehículo si el solicitante acredita el rechazo de al menos dos compañías de seguros.
  • Cobertura de daños a personas y bienes cuando la compañía de seguros no indemnice por situación de concurso, más conocida como quiebra y suspensión de pagos.

Pagar la sanción es más caro que pagar la póliza

No renovar la póliza es bastante frecuente en entornos rurales, para el caso de vehículos con los que habitualmente no se circula o, si se hace, es en recintos acotados. Lo que muchos de estos ciudadanos quizá desconocen es que pagar la sanción es más caro que pagar la póliza. La sanción por no tener asegurado el vehículo oscila entre 601 y 3005 euros, en función de diversos factores como si el vehículo circula habitualmente o no, el servicio al que está destinado, la gravedad del perjuicio causado, la duración de la falta de aseguramiento, o la reiteración en la misma infracción. Puede comparar este importe con lo que le costaría asegurar el vehículo en comparadores de seguros como Rastreator.


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