Daño moral en los accidentes de circulación

Los accidentes de circulación producen daños físicos, psíquicos y morales. No es fácil determinar cómo esa vivencia nos afectará en un futuro y qué secuelas nos quedarán una vez que la parte física de nuestro cuerpo esté totalmente recuperada.

¿A qué no sabíais que un camionero autónomo que sufre un accidente de tráfico puede reclamar el dinero que deja de ingresar durante el tiempo que dure su inactividad, más los daños sufridos en las mercancías que transportaba? Esto es posible suponiendo que tenga el seguro de lucro cesante, un seguro que cubre, en términos económicos, los daños morales que forman parte del concepto de lucro cesante y le devuelve el dinero que se habría ganado de no haberse producido el hecho en sí.

En este supuesto no resultaría excesivamente difícil valorar las ganancias dejadas de obtener. Pero, ¿y en el caso de una persona que se dirige a una entrevista de trabajo con amplias posibilidades de conseguirlo? Como consecuencia del accidente no puede asistir a la cita y por tanto, no resulta seleccionado para el puesto, ¿cómo valorar ese daño moral?

En un accidente de circulación con daños corporales deberemos distinguir entre el daño emergente actual, esto es el coste de reposición del vehículo y los gastos de farmacia y hospital; el lucro cesante actual, que son los perjuicios derivados de la imposibilidad de la víctima para trabajar mientras duró la convalecencia; el daño emergente futuro, los gastos que deberá acometer para afrontar el tratamiento de las secuelas permanentes, y por último, el lucro cesante futuro, que son las ganancias que se dejaran de percibir como consecuencia de la incapacidad permanente. Según el Tribunal Supremo, el lucro cesante o ganancia frustrada ofrece muchas dificultades para su determinación y límites, por participar de todas las vaguedades e incertidumbres propias de los conceptos imaginarios. Para tratar de resolverlas, sostiene que no basta la simple posibilidad de realizar ganancia, sino que debe existir una cierta probabilidad objetiva, que resulte del curso normal de las cosas y de las circunstancias especiales del caso concreto. Las aseguradoras exigen la prueba rigurosa de las ganancias que se dejaron de obtener y no admite que ésta sea fundada en expectativas o en hechos futuros desprovistos de certidumbre.

Los seguro de coche que puedes encontrar en Rastreator son muy variados. Por ello, deberás investigar si valoran entre el daño moral y el lucro cesante hablando con las compañías. Eso sí, primero haz una criba de las características que requieres como conductor valiéndote de su comparador y tras ello, te recomendamos profundizar.

No cabe duda que es difícil proceder a cuantificar en cada caso concreto el valor que por este concepto ha sufrido el perjudicado y, sin embargo, a pesar de las dificultades nadie duda que se deba resarcir.


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