La picaresca española: curiosos trucos para ahorrar en el seguro

Puede que se trate por la ya típica y tópica picaresca española, o quizás sea porque en los tiempos de crisis es cuando más se agudiza el ingenio. En cualquier caso, el mundo de los seguros no es indemne a los “truquillos” del ahorro, y algunos usuarios han convertido el ahorrar en todo un arte.

A continuación os mostramos algunas de las prácticas más utilizadas por los usuarios a la hora de regatear precios a las compañías aseguradoras.

Poner el seguro a nombre de nuestra esposa o pareja:

La mayoría de compañías ofrecen a las mujeres primas más económicas que a sus compañeros varones, por su menor índice de siniestralidad. La cifra puede rondar un 30% de diferencia entre mujeres y hombres.

Por ejemplo, en Fénix Directo, asegurar un Renault Mégane 1.5 11cv Dynamique, le costará a un varón 451 euros, mientras que la misma póliza siendo la asegurada una mujer, descenderá hasta los 401 euros.

Además, si el seguro está a nombre de la mujer y su pareja sufre un golpe mientras lo conduce, no será tan gravoso como podamos pensar, pues hay muchas compañías que aseguran al cónyuge sin coste adicional. Aunque éste es un punto que deberás preguntar directamente a tu aseguradora antes de optar por ello.

En cualquier caso, esta práctica tiene los días contados, pues la nueva normativa aplicable a partir de diciembre de 2012, evitará tal discriminación.

Fingir el asegurado que quiere cambiar de compañía:

Ésta práctica está heredada, quizás, de las utilizadas con las compañías de telefonía a la hora de renovar nuestro contrato.

Cuando se acerque el momento de renovar la póliza, se puede pedir presupuesto en otra aseguradora y si te dan uno más económico que el que ya tienes, solicitar darte de baja alegando que otra compañía te propone mejores condiciones por menos dinero (lo cual puede ser cierto) siempre, claro está, con los dos meses de preaviso estipulados, cuidado con eso.

Los comerciales de las compañías no viven tan sólo de la captación de clientes, sino de la fidelización de los mismos, teniendo cierta autonomía para igualar o incluso mejorar la más suculenta oferta.

Ajustar el seguro al valor real del nuestro coche:

Si nuestro automóvil es nuevo o tiene menos de cinco años, lo mejor es contratar un seguro a todo riesgo, preferiblemente sin franquicia. Así, en caso de siniestro, nos ofrecerán el valor total del coche durante los dos primeros años.

Si nuestro vehículo supera los cinco años, lo mejor será contratar un seguro a terceros pero ampliado con coberturas de incendio, robo y lunas. Puede que si te das un golpe no te cubran la chapa y pintura, pero si nuestro coche estuviera a todo riesgo, el valor en caso de siniestro sería 40% menos que el que tenía cuando era nuevo.

Si superas la cifra de los ocho años, lo mejor es un seguro a terceros con lunas, simple y llanamente.

Si tu coche pasa ya de los doce años…, un seguro a terceros básico sería lo ideal.

La mejor opción: compara precios entre aseguradoras.

Sin duda, la mejor opción, y una de las primeras a la hora de ahorrar, es comparar seguros. Y para ello nada más fácil que hacer uso de los novedosos servicios online que nos presta Internet. Compañías como Rastreator te permitirán comparar en un par de minutos que aseguradora es la que mejor se adapta a tus necesidades y con la que más ahorras.

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