¿Miedo a conducir? Posible amaxofobia

Enero de 2015

  • La amaxofobia es el miedo irracional a conducir.
  • Esta fobia puede impedir a un conductor ponerse al volante de un vehículo y puede ser consecuencia de una mala experiencia en la carretera.

Ponerse al volante de un vehículo es para muchos un placer, para otros una necesidad, pero para una parte de los conductores supone un momento atroz. Decir que se tiene miedo a las arañas, a las alturas o a los espacios cerrados puede sonar normal, pero ¿qué ocurre si es conducir lo que provoca miedo? En España más de 8,5 millones de personas reconocen tener miedo a conducir en circunstancias como el mal tiempo, atascos o de noche. Esto supone que el 33% de las personas que tienen carné de conducir se siente angustiada al ponerse al volante.

El miedo también tiene grados, y mientras a unos no les deja disfrutar de la conducción a otros directamente les impide ponerse al volante. Más de un millón y medio de personas padecen amaxofobia, es decir, que tienen un miedo irracional a conducir.

Tener pánico a sentarse en el asiento del piloto de un coche puede ser la consecuencia de haber sufrido un accidente de tráfico o derivar de otras causas, pero lo cierto es que para muchos conducir solos, o incluso acompañados, puede suponer una pesadilla. ¿Qué es la amaxofobia, cuáles son sus síntomas y por qué se produce?

¿Qué es la amaxofobia?

La amaxofobia es el miedo irradional a conducir. Una fobia que hace que el conductor sufra inquietud permanente y desproporcionada que aunque nace antes de ponerse al volante puede permanecer durante toda la acción de conducir.

Tener un poco de miedo a la conducción puede ser normal e incluso beneficioso para el conductor, ya que teniendo algo de miedo a la carretera puede evitar llevar a cabo acciones temerarias y estar atento a situaciones adversas. El problema radica en el nivel del miedo, y es que las personas que sufren amaxofobia sufren un exceso de ansiedad que no pueden controlar y que solo logran evitar prescindiendo del coche.

Amaxofobia y miedo a conducir pueden ser entendidos como sinónimos, pero esto no siempre es así. La palabra amaxofobia deriva de las palabras griegas amaxo (carruaje) y fobia (miedo). Pese a que el miedo está presente en los 2 casos la diferencia la indica la fobia, y es que el miedo en sí es una emoción, que desagradable o no, puede ser sentida por el conductor. Sin embargo, la amaxofobia es un trastorno emocional psicológico y que requiere atención para ser superado.

El miedo a conducir puede mantener en tensión al conductor pero deriva en la mayor atención y precaución ante posibles amenazas, mientras que la amaxofobia puede llegar a impedir al ciudadano ponerse al volante de su coche o moto.

Los síntomas del amaxofóbico

La amaxofobia puede repercutir en la vida social y personal de quien la padece, ya que ésta intentará evitar ciertas actividades que requieren del vehículo o planes sociales que le obligan a conducir. Además, esto puede producirles una bajada de autoestima y un incremento del sentimiento del miedo que acrecenta su inseguridad.

Se puede reconocer la amaxofobia si antes de emprender un viaje se tienen pesadillas o al estar al volante se sienten temblores, miedo o se suda en exceso. Tanto estos factores como la visualización de accidentes pueden ser síntomas de esta fobia.

Los más comunes son la ansiedad generalizada y el nerviosismo, además de la taquicardia y palpitaciones, la sensación angustiosa de nervios en el estómago y la sudoración de las manos. Incluso puede derivar en vértigo, temblor de extremidades, hiperventilación o dolores musculares y cervicales.

Asimismo, se suelen distinguir 2 niveles de amaxofobia según el nivel de miedo del conductor. Así, existe la amaxofobia paralizante que impide a la persona ponerse al volante del vehículo pese a tener permiso de conducir, y aquella que no llega a paralizar al conductor pero que le produce sensación de tensión en casos concretos como pueden ser los atascos, las autopistas o la niebla, por ejemplo.

Las causas de la amaxofobia

Existen muchas causas que pueden desencadenar en que un conductor sea amaxofóbico, pero las más comunes son 3:

  • El estrés postraumático consecuencia de haber sufrido o presenciado un accidente de tráfico grave. También que un familiar o allegado lo haya sufrido o incluso fallecido en dichas circunstancias.
  • Tener una formación al volante deficiente o conducir sin asiduidad, por lo que no tiene suficiente confianza para coger el coche y sufre sensación de falta de control e inseguridad. Éste puede ser el caso también de los conductores nóveles que no cuentan con suficiente seguridad al volante.
  • Problemas anteriores de estrés, ansiedad o autoestima que se manifiestan a la hora de ponerse al volante del vehículo. Personas que tienen fobia a otras cosas y que no afrontan correctamente el estrés ni pueden resolver con normalidad los conflictos. También aquellos que tienen un patrón de conducta aprendido de familia con conducta de miedo, es decir, que tienen padres o familiares miedosos y con fobias que les hacen preocuparse desde pequeños por riesgos o peligros y anticipan el futuro de manera negativa.

La inseguridad puede ser el inicio de todo, y el miedo a encontrarse con una situación peligrosa al volante unido a la posibilidad, reales, de tener un accidente además de todas las sensaciones que rodean esas circunstancias hacen que el miedo se convierta en fobia.

¿Quién sufre amaxofobia?

Esta patología suele presentarse más en las personas a las que no les gusta conducir, pero también pueden sufrirla aquellos conductores que disfrutan al volante de su vehículo. Las causas que provocan la amaxofobia hacen que cualquier persona pueda sufrirla.

Haber vivido un accidente de tráfico, malas experiencias de aprendizaje o la falta de experiencia pueden derivar en amaxofobia. Los expertos indican que ésta se produce con mayor frecuencia en mujeres de entre 30 y 40 años y en hombres de mayor edad. En las personas con perfil “muy responsable, autoexigente y perfeccionista” es en las que es más probable que se desencadene la patología ya que el miedo a provocar un accidente las puede bloquear.

Seguridad al volante

El riesgo al que se vincula la amaxofobia es real, y es que cuando una persona se pone al volante de un coche se expone a sufrir un accidente de tráfico sin embargo esta fobia se puede superar. Puede requerir un tiempo y la recuperación no será rápida según el tipo de perfil, pero este miedo a conducir se supera reconociéndolo y trabajándolo.

Para estar seguro al volante es necesario actuar con prudencia además de saber reaccionar ante los posibles imprevistos. Pero también contar con un seguro de Coche que proteja al tomador frente a los posibles daños que pueda ocasionar a terceros o a sí mismo y a su vehículo.


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Eva GonzálezRastreator.com


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