¿Por qué quiere ese color de coche?

La elección del color es vital en la compra de un coche y el usuario suele decidir según su gusto personal. Apenas preocupa, en cambio, la repercusión del tono en la seguridad o en el coste de la póliza a contratar. Se considera que el color no es un factor que influya directamente en la seguridad vial, aunque algunos estudios digan lo contrario. Tampoco se otorga demasiada importancia a si puede encarecer el seguro contratado, circunstancia que las compañías aseguradoras dicen no tener en cuenta. Sin embargo, piense por qué quiere ese color de coche. Porque la cuestión sí tiene su aquel, más allá de sus preferencias.

En cuanto a seguridad vial se refiere, los vehículos pintados de marrón, negro y verde son, siguiendo este orden, la peor elección posible. El mejor de todos es el gris metalizado. A falta de estudios realizados en España, un informe de seguridad llevado a cabo por un grupo de investigadores neozelandeses de la Universidad Auckland concluye que los coches de color plata tienen una probabilidad de un 50% menor de un accidente de tráfico en comparación con los vehículos blancos, amarillos, rojos o azules.

Desde el Comisariado Europeo del Automóvil (CEA) reconocen la influencia del tono en el paisaje exterior, hasta el punto de hacer un coche más visible según donde se encuentre. Por ejemplo, no es lo mismo conducir un coche pintado de verde en Asturias que en Castilla y León, donde por temas de entorno sería más visible, explican. Otro estudio realizado por Mapfre hace algunos años recogía también la influencia del entorno y de la iluminación, de manera que los coches rojos o amarillos resultarían más visibles en vías iluminadas, tanto por el día como por la noche, mientras que en ausencia de iluminación aumentarían el riesgo de siniestro. Lo contrario ocurriría con el color blanco, que es, además, uno de los tonos más económicos y frescos, frente a otros como el negro. Este último absorbe mayor cantidad de rayos de sol, con el consiguiente aumento de temperatura en el interior del vehículo.

Por otra parte, la influencia del color en el coste del seguro de coche es una creencia sin demasiado fundamento. Hay muchas leyendas sobre el incremento de la cuota del seguro obligatorio por el tono que se elija, pero hay que aclarar que no todas las compañías de seguros trabajan con esa prima. Diversas compañías de seguros revelan que, efectivamente, el color no es un factor que se tiene en cuenta a la hora de cobrar una póliza. Otros factores más influyentes serían la marca, el modelo, la versión del vehículo y si corresponde, el valor de los accesorios; así como la edad, sexo, antigüedad del carné, estado civil y profesión del conductor, domicilio de residencia y antecedentes de siniestros. Cada compañía emplea sus propios parámetros para establecer el importe de la póliza, indican en Unespa. Realice sus propias comprobaciones en Rastreator.

Desde la Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción (Faconauto), confirman la preferencia de colores vivos (verde o azul celeste) por parte de quienes adquieren coches pequeños, de tonos negros o grises, “siempre metalizados”, para los vehículos de mayor tamaño y de colores llamativos (rojos o amarillos) para los deportivos. A menudo, se dice que existe un perfil de conductor para cada color: amarillo para personas modernas y joviales, verde oscuro para las tradicionales, negro, azul y gris para reflejar elegancia, rojo para los más atrevidos, naranja para entusiastas y blanco para personas tranquilas.


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