Seguros de coche: El burlador burlado

Las compañías de seguros en general se desviven por captar a nuevos clientes, lógico, es su medio de vida y en la actual situación de crisis en la que nos encontramo, es aún de mayor importancia. Regalos de teléfonos móviles, televisores, Ipads, cuotas a mitad de precio, todo vale para atraer a los potenciales clientes. Las compañías de seguros mueven grandes cantidades de dinero en marketing y campañas publicitarias para atraernos. Y si llegamos de una compañía rival, la oferta puede ser incluso más sugerente.

Con el tiempo incluso se ha popularizado entre los consumidores el rol de la “extorsión” a las compañías. Seguro que muchos de vosotros ha escuchado alguna vez en su círculo de amistades, familiar o laboral, la ya típica y tópica cantinela del llamar a nuestra aseguradora nada más expirar nuestra póliza, con el pretexto de darnos de baja porque la compañía rival nos ha ofrecido unas mejores prestaciones a un precio muchísimo más bajo que nuestra aseguradora de toda la vida. Los comerciales tienen la obligación de intentar mantener al cliente siempre que ello sea posible, por lo que es común que atiendan a nuestras demandas siempre que estas no sean ilusorias.

Nos vanagloriamos de lo grande que somos “regateando” a nuestro seguro, obteniendo gracias a nuestra malsana picardía unas ofertas de órdago, que ya quisiese la mayoría de asegurados.

Pensar de esta forma es ingenuo. En verdad creemos que hemos conseguido “meter un gol” a nuestra compañía sin pararnos a pensar que las compañías de seguros, como cualquier otro tipo de empresa, están ahí para hacer negocio, no para perder dinero o mimarnos a costa de su capital. ¿Por qué iban a tener intención de mantenernos como clientes si el coste de ello va les acarrea más pérdidas que beneficios? La respuesta en sencilla, no pierden nada.

Muchas de las ofertas que los comerciales nos hacen por teléfono, no nombramos compañías concretas, son poco más que papel mojado en cuanto la letra pequeña de nuestro contrato, y esto sí que tiene peso legal, las anula por completo.

También suele ocurrir, que la magnífica oferta que nos acaban de realizar, aunque no nos lo digan abiertamente, tiene una fecha concreta de caducidad, a partir de la cual deja de tener efecto o bien, comienza a ser aplicable una cláusula que a la larga reajusta la prima de nuestro seguro para que acabemos pagando prácticamente lo mismo que pagábamos en un inicio. Vender humo es gratis, pero probar que nuestra compañía nos hizo tal oferta resulta bastante complicado, sobre todo cuando son tan “fantásticas” que ningún juez las tomaría en serio.

Sin embargo, existe una forma de ahorrar dinero y conseguir las mejores coberturas de una forma rápida, sencilla y eficaz. ¿Cómo? Gracias a los comparadores de seguros online como Rastreator. Compañía que trabaja con datos y ofertas reales, de esas que quedan reflejadas en el contrato, y que en poco tiempo y a través de su herramienta online compara todas y cada una de las compañías del mercado, ajustándose a nuestros patrones previamente seleccionados, para ofertarnos la mejor opción calidad-precio del sector para tu seguro de coche.

Además, Rastreator posee una base de datos constantemente actualizada, por lo que no nunca dejaremos pasar las suculentas ofertas que aparecen cada día.

Antes de perder tiempo y dinero intentando renegociar unas condiciones de escándalo con vuestra compañía, elegid la opción más sabía, aquella que te asegura la veracidad de las ofertas y que estas son las óptimas, según nuestros criterios de búsqueda, en el momento de consulta.

No lo dudes un minuto, olvida el “regateo”, comparar antes de elegir, siempre es la mejor opción, y ahora está a tu alcance, a un solo click de distancia, entra y compruébalo.


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