Cobertura de Daños Propios. Otros daños.

En la primera parte de nuestra guía Cobertura de Daños Propios. ¿Qué es? te hablábamos de en qué consistía esta cobertura y de la franquicia. Ahora queremos completar esa información hablándote de otro tipo de daños que deben ser cubiertos por el seguro de Daños Propios.

Accesorios

En este caso debemos diferenciar entre accesorios de serie y accesorios no de serie.

  • Accesorios de serie. Son originales del vehículo y vienen ya de fábrica. Normalmente estos accesorios están cubiertos por la cobertura de daños propios, aunque existen algunas excepciones. La más habitual suele ser la de los neumáticos, que si bien las compañías los suelen cubrir, a veces exigen que se haya dañado otro elemento en el siniestro o los cubren al 80% o con un porcentaje de depreciación.
  • Accesorios no de serie. No son originales de fábrica sino que se instalan posteriormente. Este tipo de accesorios normalmente no son cubiertos por la compañía dentro del seguro de daños propios, siendo necesario que los declares expresamente y que pagues un suplemento para que tu compañía te los cubra en caso de siniestro. Existen algunas compañías que sí los cubren sin que los declares expresamente, pero son las menos, por lo que te recomendamos que lo mires bien antes de contratar.

Siniestro Total

Se llama siniestro total cuando el valor de la reparación de los daños causados al vehículo en un accidente supera el valor del propio vehículo. Estos daños también entran dentro de la cobertura de daños propios, y aunque en te recomendamos que consultes nuestra guía Siniestro Total. ¿Qué hay que tener en cuenta?, vamos a recordar las indemnizaciones que puedes recibir de tu compañía en caso de siniestro total:

  • Valor de nuevo: es lo que vale un coche nuevo de la misma marca, modelo y características que el tuyo en el momento del siniestro. Algunas compañías indemnizan por el valor de nuevo durante el primer año o durante los dos primeros años.
  • Valor de mercado o valor de reposición: valor de compra del coche en el momento del accidente. Para calcularlo se tiene en cuenta únicamente la antigüedad del vehículo; no se valoran ni los kilómetros ni el estado del coche, solamente el tiempo transcurrido desde la fecha de primera matriculación. El importe del valor de mercado suele ser algo superior al del valor venal.
  • Valor venal: es el valor de venta del coche en el momento del accidente. Para calcularlo se tiene en cuenta únicamente la antigüedad del vehículo; no se valoran ni los kilómetros ni el estado del coche, solamente el tiempo transcurrido desde la fecha de primera matriculación.
  • Valor venal mejorado: algunas compañías ofrecen como indemnización el precio del valor venal con un porcentaje de mejora (10, 20, 30%), con ello se consigue un importe mayor.

¿Qué no queda cubierto por Daños Propios?

Muchas veces pensamos que por el mero hecho de tener contratado un seguro a Todo Riesgo nos cubre absolutamente todo, pero no es así. Queremos dejarte claro qué daños no te quedarán cubiertos aunque tengas contratada la cobertura de Daños Propios.

  • Las averías. Los daños propios cubren los daños ocurridos como consecuencia de un siniestro, pero si tu coche sufre una avería, la reparación de la misma no entra dentro de esta cobertura. Otra cosa es que a consecuencia de una avería sufras un accidente en el que se causen muchos más daños. Probablemente en esos casos es posible que la compañía te repare la avería, pero no en cuanto avería en sí, sino en cuanto a que el elemento averiado podrá haber sido dañado posteriormente por ese accidente.
  • Los daños consorciables. Se entienden como consorciables los daños ocurridos por un elemento meteorológico en el que el Consorcio de Compensación de Seguros deba asumir la reparación (por ejemplo inundaciones, terremotos, maremotos etc., recuerda también que los daños por granizo no son consorciables y sí entran en la cobertura de Daños Propios), daños por actos de terrorismo, que también cubrirá el Consorcio etc.

En resumen…

La cobertura de Daños Propios es una cobertura que merece la pena contratar, sobre todo para ahorrarnos sustos en el caso de tener un accidente y tener que pagarnos nosotros mismos la reparación del vehículo. Esperamos que esta guía te haya servido para aclarar en qué consiste esta cobertura y qué daños quedan amparados por ella y cuáles no.