Guía para una conducción ecológica

Cada vez son más los que se preocupan por una conducción sostenible que respete el medio ambiente. La reducción de la contaminación producida por los automóviles es una de las principales preocupaciones de marcas y fabricantes, así como de la sociedad en general, que ha tomado conciencia de la necesidad de reducir esta contaminación con la puesta en marcha de diversas iniciativas.

La aseguradora MMT, por ejemplo, comercializa entre sus productos de seguros de coche la denominada “ecopóliza”, que incluye un curso de conducción sostenible para sus clientes. Los puntos básicos de la “eco-conducción” son los siguientes:

  • Posición al volante: debemos tener una postura cómoda y relajada que nos permita un fácil manejo de los mandos para conseguir una conducción sin brusquedades. Además, debemos tener la mayor visibilidad posible de la carretera para poder reaccionar con anticipación.
  • La arrancada: no hay que acelerar a la vez que se arranca. En los motores de gasolina, hay que iniciar la marcha nada más arrancar. En los motores diesel, habrá que esperar unos segundos antes de comenzar la marcha.
  • Cambio de marchas: se deben cambiar las marchas según las revoluciones. En los motores de gasolina, se cambiará a las 2-2.500 revoluciones, mientras que en los motores diesel se hará a las 1.5-2.000 revoluciones. Es mejor circular en marchas largas con el acelerador más pisado que en marchas cortas con el acelerador menos pisado.
  • Velocidad media aceleración y dinámica: hay que mantener el coche lo más uniforme posible, evitar frenazos y cambios de marcha innecesarios. El manejo del volante debe ser los más suave posible, intentando trazar amplias trayectorias. Hay que tener en cuenta que el consumo de carburante aumenta en función de la velocidad elevada al cuadrado.
  • Uso del freno: una buena medida es dejar rodar el coche con una marcha engrasada sin acelerar. Hay que tratar de frenar lo más suavemente y lo más tarde posible, con especial atención en las bajadas. Por otro lado, en contra de la creencia en general, el coche en punto muerto sí consume, por lo que no es recomendable utilizar esta práctica.
  • Anticipación: mirar muy por delante nos ayudará a anticipar maniobras y a reaccionar ante los otros conductores.
  • Mantenimiento del vehículo: un buen mantenimiento general del coche es necesario. Hay que prestar especial atención al filtro del aire para una mejor combustión y a la presión de los neumáticos, ya que una presión inferior a la recomendada provoca un aumento del consumo por mayor rozamiento.
  • Planificación del itinerario: debemos planear nuestros viajes con antelación, tratando de evitar las retenciones y hora punta e intentar tomar los itinerarios más cortos y menos concurridos. En la ciudad hay que intentar evitar la circulación, ya que aumenta el consumo y la contaminación. Una buena solución puede ser hacer todos los recados en un mismo día o utilizar la bicicleta.
  • Otros elementos a tener en cuenta: un elemento común en muchos vehículos es el aire acondicionado. Por su alto consumo y polución, hay que intentar usarlo lo mínimo posible. Cuando se circula por debajo de 50 km/h se pueden bajar las ventanillas, mientras que cuando se supere esta velocidad se puede utilizar el aire acondicionado.
  • Seguridad: hay que mantener siempre una actitud activa, positiva y tolerante con los demás conductores, ya que eso reincidirá en una mayor seguridad y en una conducción más ecológica.

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