Si tienes sueño, no conduzcas

Parece que estamos concienciados con el slogan de “Si bebes, no conduzcas”, pero existen otras situaciones con las que tampoco debemos conducir, si estamos bajo los efectos de un medicamento o si tenemos sueño por ejemplo, con las que no estamos tan concienciados. Desde Rastreator.com queremos de nuevo darte todas las claves que necesitas y enseñarte algunas cuestiones desconocidas sobre uno de los grandes enemigos al volante: el sueño.

Sueño y alcohol son parecidos

El sueño es un factor de riesgo tan peligroso como la ingesta de alcohol o drogas. El sueño produce efectos negativos como falta de concentración, cansancio, cefaleas, cambios de humor, disminución de vista y reacción etc., todos ellos sumamente negativos en la conducción. Pero mucho peor aún es dormirse al volante, algo capaz de generar graves accidentes con fatales consecuencias.

Se ha demostrado además que diecinueve horas sin dormir tienen los mismos efectos en nuestro cuerpo que una alcoholemia de 0,5 gr/l. De 20 a 25 horas sin dormir dobla esos efectos, equivaliendo a una alcoholemia de 1 gr/l.

Situaciones con riesgo de sueño

Existen situaciones habituales en las que estamos acostumbrados a coger el volante, a pesar de que el sueño nos acecha. Algunas de ellas son las siguientes:

  • Trabajos por turnos. Es habitual que un trabajador que tenga turnos con horarios nocturnos o a horas en las que es difícil encontrar un transporte público alternativo, coja el coche para desplazarse al trabajo y después para regresar a su casa. Entre el 20 y el 25% de la población de nuestro país tiene turnos de trabajo fuera de lo que podemos entender como horario habitual de trabajo. Y en concreto, los trabajadores con turno nocturno sufren alteraciones del sueño, menos capacidad de concentración y tienen más accidentes.
  • Conducción durante la madrugada. En este caso, el grupo con más probabilidades de sufrir accidentes son los jóvenes que utilizan el coche para desplazarse por la noche durante los fines de semana. Es frecuente que, aunque el conductor no haya ingerido ni una gota de alcohol sufra los estragos del sueño tras multitud de horas sin dormir y por tanto tenga más posibilidades de sufrir un accidente.
  • Conducción después de comer. En las horas después de la comida, la somnolencia hace acto de presencia y se puede convertir en un gran enemigo para la conducción. Si además le sumamos la luz del sol que nos da en la cara, el sueño nos acecha más que nunca, mermando nuestra atención y nuestras capacidades de conducción.
  • Personas con enfermedades y trastornos del sueño. Sorprende la cifra, existen más de 80 patologías relacionadas con el sueño y un porcentaje importante de los conductores sufren en mayor o menor grado alguna de esas patologías, encontrándose en la mayoría de los casos sin diagnosticar.

Hay que concienciarse con el tema del sueño, algo mucho más peligroso al volante de lo que a veces pensamos. Te recomendamos que leas nuestra guía Cómo evitar el sueño en la conducción, para conocer algunas claves para descansar mejor y convertir al sueño en un aliado y sobre todo nunca en un enemigo.