Los conductores mayores de 65 años tienen menos accidentes, aunque más graves

27 de septiembre de 2016

Los conductores mayores de 65 años registran una accidentalidad inferior al resto, de hecho, es 4 veces menor que la de los jóvenes menores de 25 años y menos de la mitad que la de los conductores de entre 35 y 44 años. Así lo ha revelado el estudio de la Fundación Línea Directa “Mayores de 65 años al volante: ¿peligro real o mito social?” que analiza todos los accidentes e infracciones registrados entre 2009 y 2014 por grupos de edad.

Entre las razones por las que los mayores de 65 años tienen menos accidentes destaca que respetan más los límites de velocidad, que no tienen una conducción agresiva y que aceptan sus propias limitaciones (auditivas, visuales…) que les hacen recorrer menos kilómetros o conducir menos por la noche.

Mayor mortalidad

No obstante, la mortalidad y lesividad grave en caso de accidente es para estos conductores mucho peor que para el resto, de hecho la multiplica por 2,5 y tienen un 9% más de probabilidad de resultar heridos graves tras una colisión. Además, mientras que el número de menores de 25 años y entre 25 y 34 años fallecidos en accidentes de tráfico se redujo un 67% y un 62%, respectivamente, durante el periodo de 2009 y 2014, el de los mayores de 65 años aumentó un 5%.

En cuanto al tipo de accidente que sufre este colectivo de edad, la mayoría se produce con turismos (73%), en carreteras convencionales (44,7%) y con coches viejos. Además, los hombres presentan el doble de accidentalidad que las mujeres.

El 52% de los peatones fallecidos son mayores de 65 años

Un dato que llama especialmente la atención es que mientras que entre 2009 y 2014, los mayores de 65 representaron el 15% de conductores fallecidos en accidente, la mortalidad de este colectivo como peatones ascendió durante este periodo al 52%. Como pasajeros también representan un grupo de riesgo, ya que suponen el 22% del total.

Restringir la conducción a los mayores de 65 años

No obstante, y a pesar de sus bajas cifras de siniestralidad, lo cierto es que los españoles siguen mostrando desconfianza hacia los conductores más veteranos. De hecho, casi 10,4 millones aseguran haber vivido situaciones de riesgo debido a este colectivo, casi 8 millones los consideran “peligrosos”, y 4,4 millones les retiraría el carnet a sus propios familiares mayores.

Más aún, 860.000 automovilistas (3,3%) les retiraría automáticamente el permiso de conducir a los mayores de 65 años, 2,8 millones les prohibiría conducir por la noche y casi 19 millones les obligaría a hacer exámenes psicotécnicos anuales.

Falta de confianza en las pruebas psicotécnicas

En este sentido, el estudio también refleja la falta de confianza existente respecto a los exámenes psicotécnicos. El 60% de los encuestados opina que son poco rigurosos y 13 millones de conductores exigen más controles a la Administración.

Además, el 98% de los conductores afirma no haber suspendido nunca un examen de este tipo, 2,4 millones reconocen haberlo superado sin prácticamente haberlo hecho y 1 millón de conductores con deficiencias psicofísicas aseguran que su limitación no aparecía en el informe final. Así, para el 56% de los encuestados, lo correcto sería que fuese el médico de cabecera quien evaluase la necesidad de retirar el carnet por causas psicofísicas.

No obstante, según información recabada por Línea Directa sobre 500 pruebas psicotécnicas realizadas a mayores de 65 años, el 10,5% de ellos resultaron “no aptos” para conducir, y a casi el 70% se le impuso algún tipo de restricción.


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Cynthia RosellRastreator.com


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