El coche autónomo, el antes y el después de la seguridad al volante

  • El coche autónomo reducirá considerablemente la siniestralidad y supondrá una conducción mucho más eficiente
  • El Grupo PSA Peugeot pretende comercializar en 2018 sus primeros vehículos con funciones autónomas
  • El seguro de Coche tendrá que adaptarse a las nuevas circunstancias con nuevos productos y prestaciones

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Echar una cabezada o ver una película mientras el coche llega al destino indicado, que lleve a los niños al colegio o que los niveles de siniestralidad se reduzcan a tasas mínimas. Son algunas de las ventajas que traerá consigo el coche autónomo. Aunque para muchos pueda parecer algo imposible, sin duda el futuro de los vehículos pasa por ahí. La duda es cuándo.

Si bien es cierto que la tecnología avanza a pasos agigantados, que se convierta en un modelo rentable y asequible al gran público, parece ser la gran dificultad. Y no sólo eso. Esto traería consigo una gran cantidad de cambios tanto legislativos, como a nivel de responsabilidad o incluso de infraestructuras. Se trata de un asunto complejo para el que es difícil establecer hipótesis claras respecto a qué y cuándo pasará.

De hecho, entre los propios expertos existe una variedad de opiniones. Álvaro Sauras, especialista en el coche autónomo, de la revista Autofácil, cree que nuestra generación no llegará a ver este tipo de vehículos circulando por las carreteras españolas. Sin embargo, otros expertos como Gerardo Cabañas, Director General de Autoscout24, consultora experta en automoción, piensan que esta tecnología estará implantada en un plazo de tiempo mucho más corto. Para él, en 5 años ya se circulará con total normalidad con vehículos que realicen una gran cantidad de funciones autónomas.

Qué es el coche autónomo

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Los vehículos (totalmente) autónomos son aquellos que no necesitan de una persona para poder conducirse. Son capaces de imitar las capacidades humanas, adaptando la conducción a las circunstancias que le rodean, ya sean límites de velocidad, peatones en la vía, o condiciones climatológicas. De esta forma, es posible prescindir de la figura del conductor tal y como lo conocemos hoy en día. La función de éste se reduce a indicarle al vehículo la dirección a la que quiere llegar. De hecho, para Álvaro Sauras “un coche autónomo no cuenta con un conductor, sino con pasajeros, y éstos no deben intervenir nunca”.

Cómo funciona

A pesar de que todavía no se han comercializado, hay ciertos prototipos que existen en la actualidad y que utilizan una filosofía de control basada en 3 capas o niveles conceptuales. Aunque cada una de ellas cumple una función distinta, todas están interrelacionadas. Son la capa de localización, la de planificación y la de ejecución, explica Álvaro Sauras.

La capa de localización, para detectar peatones y obstáculos

La capa de localización es la que ubica al vehículo en el mapa y detecta todo lo que hay alrededor. Para conseguir esto, utiliza GPS muy detallados y sensores de alta precisión llamados LIDAR. “Los LIDAR son escáneres de láser infrarrojo que miden el grado de reflectividad de la superficie de los objetos. El suelo se considera un objeto y las marcas viales, que son de alta reflectividad, pueden detectarse fácilmente con el LIDAR. Además, esta capa también detecta todo lo que hay alrededor del coche y que es susceptible de acabar chocando o ser atropellado. Lo ubica, calcula su rumbo y velocidad y lo identifica como  coche, camión, peatón, invidente, perro, bicicleta… El inconveniente que tienen los LIDAR es que son demasiado caros para emplearlos en un coche que pretenda ser comercialmente viable”, afirma Sauras.

Capa de planificación, prevé los movimientos de otros vehículos

En cuanto a la capa de planificación, como su propio nombre indica, planifica los siguientes movimientos del coche. “Analiza dónde queremos ir y qué pretenden hacer los coches que nos rodean. Una vez que cuenta con esta información, decide cuál es el siguiente movimiento que va a efectuar el vehículo”.

Capa de ejecución, realiza la maniobra

Por último está la capa de ejecución. “Ésta se limita a realizar lo que le ordena la capa de planificación, pero también tiene su complicación, ya que tiene que ser muy fiable. Para ello, suele implementar salvaguardas adicionales que garanticen que el coche no va a chocar con algo o atropellar a alguien”, afirma Sauras.

Implantación progresiva: del nivel 0 al 4

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Pero como ocurre con todo cambio, tiene que ser progresivo. La implantación de estos vehículos pasa por varios niveles. Según la NHTSA, el organismo de seguridad vial de Estados Unidos (el equivalente a la DGT en España), los niveles de conducción van del 0 al 4. El 0 se refiere a la conducción manual, y el 4 a un nivel totalmente automatizado. En la actualidad, ya hemos podido ver vehículos sin conductor, como el de Google, circular de manera exitosa por California o Texas, y próximamente también lo hará en Londres.

Sin embargo, lo que parece que llegará a implantarse en un plazo más breve de tiempo es el nivel 3 de automatización. Se trata de vehículos que aunque son capaces de circular de manera autónoma, todavía requieren de un conductor que esté atento a la conducción para tomar el control en determinadas circunstancias. En España ya fuimos testigos de esto con el prototipo de PSA Peugeot Citroën que recorrió el pasado 23 de noviembre los casi 600 kilómetros que separan Vigo de Madrid.

El coche autónomo, más cerca de lo que pensamos

Y esto sólo supuso la antesala de lo que podremos tener en el mercado de aquí a sólo unos años. Concretamente, los fabricantes del prototipo mencionado, el Grupo PSA Peugeot Citroën, prevén comercializar en 2018 para el gran público vehículos que incorporen las primeras funciones de conducción autónoma. Según afirma su responsable de Comunicación Corporativa, Antonio García, esta tecnología se implantará en principio de manera progresiva, hasta llegar a un punto en el que se pueda ofrecer de serie en todos sus modelos. “Este sistema se implementará para atascos, vías rápidas, autopistas y autovías, y a la hora de aparcar. De este modo, el automóvil gestionará totalmente la conducción en fases monótonas y propensas a las distracciones al volante. Así se evitarán una gran cantidad de accidentes ligados a errores humanos“.

Pero esto no se quedará ahí. Desde el Grupo afirman que para la próxima década pretenden incorporar funciones que permitan soltar el volante y dejar de mirar la carretera. Algo, que de producirse revolucionará el concepto que hasta ahora se tiene de seguridad al volante.

Los cambios tecnológicos y la seguridad vial

El 93% de los accidentes de tráfico que se producen son debidos a errores humanos. Con el coche autónomo, se eliminaría este factor, lo que haría que se redujeran drásticamente los niveles de siniestralidad. Según opinan algunos expertos como Álvaro Sauras, llegado el momento, “el riesgo de viajar en coche, podrá compararse con el que tiene subir en ascensor”. De hecho, algunas fuentes hablan de que en 2050 la siniestralidad podría haberse reducido en torno a un 80% debido al uso generalizado del coche autónomo.

Los coches conectados

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Para conseguir tal reducción en la siniestralidad, el coche autónomo se verá reforzado con otro tipo de tecnología. De hecho, para Gerardo Cabañas, una de las claves del éxito del coche autónomo será implementar la tecnología de los coches conectados. “Con este sistema los vehículos dispondrán de mucha más información de la que nosotros somos capaces de captar. Seríamos conscientes de los movimientos que los coches pretenden realizar, así como de otro tipo de circunstancias, que ahora mismo se nos escapan. Por ejemplo, si hubiera un coche parado en una curva, nosotros no podríamos verlo, por lo que estaríamos corriendo el riesgo de sufrir un accidente. Sin embargo, los coches conectados dispondrían de todo ese tipo de información, que les haría reducir la velocidad y tomar las precauciones que fueran necesarias para evitar el riesgo”, señala.

El sistema eCall

Por otro lado, también se introducirán mejoras tecnológicas para que en caso de accidente, el número de víctimas mortales sea el menor posible. De hecho, el sistema eCall será obligatorio para todos los vehículos nuevos que se vendan en Europa a partir de 2018. Este sistema, según estima la UE, prevé reducir en un  10% el número de fallecidos en accidentes de tráfico. Así, en caso de siniestro grave, el propio vehículo podría realizar una llamada automática al número de Emergencias (112) en la que transmita la ubicación exacta del vehículo, el número de ocupantes y otros datos de interés para los servicios de emergencias.

El futuro del seguro de Coche

A pesar de las incertidumbres que pueda presentar, si hay algo claro en relación al coche autónomo es que supondrá un antes y un después en la siniestralidad. Según se espera, con la implementación de este tipo de tecnología, el número de accidentes de tráfico descenderá a niveles mínimos. En consecuencia, esta reducción tan notable repercutirá en otros aspectos y sectores. Uno de ellos es el seguro de Coche.

Bajada de primas

Necesariamente, si baja el número de accidentes y el riesgo de sufrir uno se reduce de manera significativa, bajará también el precio de la prima del seguro. Según explica Daniel Cabal, responsable de comparadores de Pelayo, “el modelo actual del seguro se basa en la siniestralidad para establecer las primas. Si los accidentes se reducen a niveles mínimos, no tendrá sentido que las primas sigan manteniendo el mismo precio, por lo que descenderán considerablemente. Ante esto, las aseguradoras tendrán que modificar el foco de su negocio (siniestralidad) y el modelo tendrá que cambiar, que reinventarse“.

Quién es responsable

Otro de los cambios más evidentes es el que se refiere a la responsabilidad en caso de que se produzca un siniestro. Se trata de un escenario en el que no se establece con claridad qué es conductor y qué es vehículo. Entran en juego fabricantes del software, de mapas, compañías de telecomunicaciones… lo que, además, tiene como consecuencia una fragmentación del riesgo.

Daniel Cabal explica que “una parte de la responsabilidad seguirá recayendo sobre el propietario del vehículo (ahora recae sobre el propietario y el conductor). Sin embargo, en cuanto a la responsabilidad del conductor no estará tan claro. Dependerá de si en ese momento hay una persona conduciendo, o si lo hace el piloto automático. Si fuera este último habría que estudiar las circunstancias o las razones que han provocado el accidente para determinar quién es el responsable: si el fabricante del automóvil, el del GPS, etc.”.

Nuevos productos

Sin embargo, la aparición de nuevos actores y nuevos productos en el escenario asegurador hará que surjan nuevas necesidades de seguro (fabricantes de software, mapas…).

Además, según Daniel Cabal, “las aseguradoras también tendrán que barajar otras opciones más centradas en valores añadidos como pueden ser los daños propios, la asistencia en viaje, o seguros que cubran las revisiones de los vehículos”.

Incertidumbres legales, de infraestructuras y sociales

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Para que esta tecnología pueda evolucionar es necesario contar con una legislación favorable que permita tanto la realización de pruebas con estos vehículos como, en un futuro, su conducción. Desde el pasado noviembre de 2015 ya se contempla el primer supuesto en España. La DGT anunció un nuevo marco normativo por el que los fabricantes de vehículos autónomos, los laboratorios oficiales, fabricantes de tecnología, universidades y consorcios que participen en proyectos de investigación pueden probar sus vehículos autónomos en determinados tramos o vías. Esto se hará siempre bajo previa autorización de la DGT, que podrá conceder este permiso por un plazo prorrogable de dos años. Aunque se trata de un paso muy importante para el desarrollo de la tecnología, no implica la legalización total del vehículo autónomo, ya que no autoriza todavía el uso de estos vehículos por parte de particulares.

Cambio en las infraestructuras

Respecto a las infraestructuras, se prevé que también sufran cambios, sobre todo en lo que respecta a la señalización. Según explica Sauras, en el futuro estos vehículos llegarán a alcanzar una velocidad de alrededor de los 300 km/h en una recta y la precisión del guiado lateral rondará los 5 cm, lo que permitirá que circulen muchos más vehículos en menor espacio. “Los carriles convencionales desaparecerán y se sustituirán por, al menos, el doble de carriles virtuales”, señala. Y no sólo eso. También habrá cambios en la señalización. “En las intersecciones, desaparecerán los semáforos y los coches se cruzarán de forma aparentemente milagrosa gracias a la información sobre posición y rumbo que intercambiarán, y que será contrastada por la infraestructura”.

Y son sólo algunos. Otros expertos hablan de la construcción de carreteras especiales adaptadas a este tipo de vehículos. Aunque de momento, todo está en el aire.

Incertidumbres y barreras sociales

¿Cómo debe actuar el vehículo en caso de accidente? ¿Debe esquivar a los diez peatones que cruzan la calle, o sacrificar al propio pasajero del coche? Lo que algunos han definido como algoritmo de la muerte plantea un dilema moral. Y es que ante tal circunstancia, los conductores no son capaces de tomar una decisión al uso. Es decir, actúan por instinto. Sin embargo, el coche autónomo tendrá que asumir el papel del conductor y ser capaz de tomar ese tipo de decisiones.

Por otro lado, el vehículo sin conductor no sólo afectará al ámbito tecnológico, empresarial e incluso administrativo. También supondrá un cambio generacional y cultural. De hecho, según un estudio de Autoscout24, 6 de cada 10 conductores españoles conducirían un coche autónomo sólo si cuentan con la opción de activar y desactivar el “piloto automático” en el momento que elijan.

Para Gerardo Cabañas, director de dicha plataforma, esto es algo muy común cuando se produce un cambio tecnológico revolucionario. “La gente rechaza la tecnología porque la desconoce y le genera incertidumbre. Sin embargo, al principio será recibida por los early adopters hasta que finalmente sea extendida al público en general”. De esta forma, Cabañas lo tiene claro: “ocurrirá lo mismo que sucedió con otros sistemas como el ABS o el airbag. Al principio será un equipamiento opcional, con un coste más elevado. Sin embargo, pasado un tiempo su precio se reducirá y este sistema se establecerá de serie por ser una gran ayuda para la seguridad.”.

Marzo de 2016


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Cynthia RosellRastreator.com


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