8 consejos para ahorrar gasolina con la moto

 

Existe un eterno debate acerca de cuánto cuesta tener una moto frente al gasto que supone ser propietario de un coche. Parece que el ahorro en combustible va intrínseco a las motos… siempre que se trate de motos pequeñas (empleadas mayormente en trayectos cortos en la ciudad) ya que las diferencias de consumo entre un coche y una moto de gran cilindrada no son tan desproporcionadas.

Eso sí, en muchas ocasiones no se trata de qué moto se conduce sino cómo se conduce. Hacerlo de manera eficiente puede generar un ahorro de hasta el 20%. O lo que es lo mismo: cada 5 depósitos, 1 saldría gratis. La base de la conducción eficiente se asienta sobre tres principios: no acelerar a fondo, evitar frenar como si llegásemos a una curva después de una recta e ir con la marcha más larga siempre que sea posible. Aunque hay más gestos que pueden ayudarte a compensar otros gastos como los que se desprenden de los impuestos o del seguro de la moto.

 

 

    1. El equipamiento del conductor y de la moto

      No se trata de seguir de las últimas tendencias que dicta el mundo de la moda. Es un tema que versa sobre la importancia de la aerodinámica: cuanto menor sea la resistencia al viento, mejor para el consumo de la moto. Por ello, hay que evitar tanto las prendas más voluminosas como la ropa excesivamente suelta y se recomienda usar ropa ajustada y técnica que, además, protege al conductor en una hipotética caída. Respecto a la moto, lo mejor es que vaya lo más ligera posible: cuanto más peso lleve, más consumirá. Lo mejor es desmontar accesorios como baúles, maletas… que no sean necesarios en los trayectos diarios.

    2. Cuándo echar gasolina

      A priori puede parecer que no tiene importancia el momento del día en el que pasamos por la estación de servicio. Nada más lejos de la realidad. Una manera de ahorrar es repostar cuando la temperatura sea más baja, es decir, por las mañanas. Teniendo en cuenta que las gasolineras tienen los tanques bajo tierra, el frío nocturno provoca que la temperatura de la tierra baje y cuanto más fría esté, más densidad tendrá el combustible. Así se puede inyectar más gasolina en un mismo volumen… y el motor rendirá algo mejor. Por otro lado, lo más recomendable es no apurar al máximo el depósito por su ubicación en la moto, que le hace estar expuesto a dos fuentes de calor: el propio motor y el sol. Debido a esto, cuanto más bajo sea el nivel de combustible, mayor será la evaporación y en este proceso se pierde gasolina que ya ha sido pagada y no cumple su cometido.

    3. La importancia de un buen mantenimiento

      Es cierto que el taller es una de esas visitas que los conductores intentan evitar por todos los medios, pero un mantenimiento constante ayuda a evitar grandes averías y, además, sirve para que la moto tenga un consumo eficiente que permite ahorrar hasta un 30% en gasolina. Sin perder de vista el buen estado de elementos como las bujías o la correcta lubricación, hay dos focos en los que centrarse.

      El primero de ellos es el filtro del aire. Mantenerlo lo más limpio posible evitará problemas a la moto a la hora de aspirar el aire y no gastará tanto combustible. El segundo es el sistema de frenado: hay que prestar especial atención a que los pistones de las pinzas no choquen con los neumáticos. Cualquier roce, por pequeño que sea, da lugar a una resistencia y ésta aumenta el consumo.

    4. La presión de los neumáticos

      Hay un elemento de la moto que merece una mención aparte. La presión de los neumáticos juega un importante papel en el consumo, pero también en la seguridad. Si está por debajo del nivel correcto, la precisión de la conducción disminuye al mismo tiempo que aumenta la inestabilidad y la torpeza pudiendo provocar caídas. Además de esto, el gasto puede llegar a ser un 10% mayor porque se incrementa la resistencia a la rodadura y la moto necesita más potencia para avanzar. En cambio, si la presión está por encima de lo indicado por el fabricante el consumo no se resiente tanto aunque la parte central del neumático sufre un mayor desgaste y la adherencia puede resentirse al haber menos superficie en contacto con la calzada.

    5. En marcha: acelerar y decelerar

      Teniendo en mente el objetivo de reducir el consumo, a la hora de conducir, ayuda bastante la suavidad en las formas evitando acelerones y frenadas bruscas. Lo primero que hay que hacer después de arrancar es dejar que la moto alcance su temperatura óptima de funcionamiento. Tampoco conviene olvidar que no estamos en un circuito del Mundial de Motociclismo y por lo tanto, la salida no juega un papel fundamental. Lo más aconsejable es hacerlo suavemente, no estirar en exceso la primera marcha, cambiar a segunda rápidamente e ir subiendo progresivamente. Además, hay que evitar acelerar sin sentido ya que cada vez que se gira ese puño, se está consumiendo gasolina.

      Sin embargo, a la hora de decelerar sí que conviene hacerlo al máximo siempre que sea posible. Una situación que se da, sobre todo, en bajadas y en momentos en los que se puede aprovechar la inercia de la moto. Para utilizar el freno como motor hay que soltar el puño del acelerador y tener una marcha metida. Este avance sin consumo no es aplicable cuando la moto está en punto muerto: además del peligro que implica para el conductor, el ahorro es mínimo y los frenos sufren un gran desgaste.

    6. El juego de los cambios de marcha

      Dejando a un lado las scooters, la mayor parte de las motos tienen cambio manual. Teniendo en cuenta esto, lograr una conducción eficiente pasaría por tres fases: mantenerse por debajo del régimen par máximo del motor, cambiar a una marcha larga cuando sea posible y buscar la zona de funcionamiento en la que la moto avance sin esfuerzo a pocas vueltas. A esto hay que añadir que los cambios a las marchas más cortas es mejor hacerlos cuando el escenario sea propicio como, por ejemplo, en subidas o adelantamientos. Así no sólo se ahorra consumo, también se evita que el motor se estrese y previene posibles averías.

    7. Equilibrio en la velocidad

      La constancia a la hora de conducir una moto va íntimamente ligada al ahorro. Por ello, mantener una velocidad estable ayuda al conductor a ser más eficiente. No en vano, un motor que experimenta irregularidades en el ritmo puede llegar a consumir hasta un 50% más. Sabiendo esto, lo mejor en las motos con cambio manual es pasar de una marcha a otra sin apurar las revoluciones del motor mientras que en las automáticas lo idóneo es evitar las aceleraciones y frenadas constantes.

    8. Conducir en la ciudad: distancia de seguridad y Start-Stop

      A la hora de circular por las grandes urbes, hay gestos como apagar el motor en las paradas y respetar la distancia de seguridad que ayudan a ahorrar en cuestión de combustible. El primero de ellos podría sustituir al sistema Start-Stop que incorporan los coches aunque sólo es recomendable en paradas que superen los 30 segundos. El segundo, además de ser una norma que deben respetar todos los conductores, ayuda a evitar los frenazos y a anticipar las detenciones para poder decelerar progresivamente. Por otro lado, se aconseja mantener una velocidad constante entre semáforos, cruces, etc. No sólo se consume más, también hay un mayor desgaste de neumáticos y frenos. Y es que, como ya hemos señalado, las acciones bruscas son unas de las responsables de los incrementos del consumo.

      Abril 2017


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Elena SanzRastreator.com