Revisiones y pruebas médicas en el embarazo

Noviembre de 2013

  • En la primera visita al médico se realiza una historia clínica completa de la embarazada.
  • Existen pruebas como la ecografía del pliegue nucal que permiten detectar alteraciones cromosómicas en el feto, aunque algunas tienen riesgo de aborto.
  • Desde la semana 37 se monitoriza al bebé para controlar su latido, contracciones y bienestar general.

El embarazo es uno de los momentos más importantes en la vida de la mujer, y para procurar que todo evolucione correctamente es necesario que el médico realice un seguimiento. De ese modo, se puede controlar la evolución de la futura madre y del feto. La primera visita se debe realizar, preferiblemente, antes de la séptima semana de gestación. Después se debe acudir al médico cada 4 o 6 semanas hasta alcanzar la 36, desde la cual es necesario hacer revisiones cada 2 o 3 hasta el parto. Una vez pasada la fecha probable del parto, los controles se llevan a cabo por una obstetra en el hospital y de forma más frecuente.

En general, el ginecólogo controla en cada visita el peso, la tensión y realiza a la embarazada una exploración. Cada trimestre se lleva a cabo un análisis de orina y sangre. En el caso de que el embarazo sea de riesgo se hace una ecografía de alta resolución-Doppler en cada trimestre. Esta prueba a color permite al médico evaluar el caudal circulatorio en el feto y el cordón umbilical para comprobar que todo va bien. El resto de las pruebas se desarrollan según el trimestre en el que se encuentre el embarazo.

Embarazo: primera visita al médico

En la sanidad pública suele realizar las revisiones la matrona o la obstetra, mientras que en las revisiones privadas se suele hacer cargo el ginecólogo. Independientemente de quién las realice, las revisiones serán las mismas.

En la primera revisión médica se confecciona una historia clínica completa de la embarazada. Para ello se solicita a la mujer información personal, como la edad, la fecha de la última menstruación, su historial médico, hábitos de vida y si está expuesta a tóxicos o estrés en el trabajo. También se le pregunta por el historial ginecológico, para saber cuándo fue la última revisión, si ha utilizado anticonceptivos y si es madre primeriza, tiene más hijos o ha sufrido abortos o partos prematuros. A continuación se le realiza un análisis de sangre para controlar la glucosa y el hierro a la vez que sirve para detectar enfermedades como la toxoplasmosis, la rubeola, hepatitis o enfermedades de transmisión sexual. También se efectúa un análisis de orina para detectar infecciones y una breve ecografía para buscar el latido fetal. Por último, la mujer es sometida a una exploración de las mamas y las piernas (ésta última para descartar varices) y si hace más de 3 años que no se realiza una citología se elabora en dicha visita. Esta última prueba es esencial para determinar si existe cáncer de cuello uterino o si hay células que indican el posible desarrollo del mismo.

Pruebas médicas del primer trimestre del embarazo

En el primer trimestre de la gestación la mayoría de las pruebas son exploratorias y están dirigidas a saber las condiciones en las que comienza el embarazo para así poder prever cómo se va a desarrollar. Se realiza un análisis de orina y sangre, como en el resto de los trimestres, y una ecografía de alta resolución-Doppler si hay riesgo. Además, en el caso de que haya algún problema en el transcurso del embarazo, entre la semana 6 y la 11 se hace la denominada “ecografía temprana“.

Entre la semana 9 y la 11 se realiza un screening bioquímico precoz, prueba diagnóstica prenatal que detecta si existen malformaciones en el feto. En ella se comprueba en el suero materno si existen determinadas sustancias que avisan de un defecto congénito. Por último, entre la semana 11 y la 14 es el turno de la traslucencia nucal (o ecografía del pliegue nucal), prueba que ofrece bastante información sobre posibles anomalías cromosómicas en el feto, como podría ser el síndrome de Down.

Existen pruebas que se llevan a cabo en este periodo pero no a todas las embarazadas, si no sólo en casos de riesgo. Entre la semana 10 y la 12, y sólo en el caso de las mujeres con edad avanzada o con antecedentes de anomalías cromosómicas o hemofilia, se realiza una biopsia corial sin obligatoriedad, debido a que conlleva riesgo de pérdida de embarazo.

Pruebas médicas del segundo trimestre del embarazo

Durante el segundo periodo se unen a las pruebas periódicas en la madre otras, como la valoración del estado en el que se encuentra el feto. Para ello, se ausculta su latido cardiaco y la altura uterina para comprobar si crece adecuadamente. Y a partir de las 28 semanas se efectúan las maniobras de Leopold, que permiten saber cómo está situado el bebé en el interior del útero.

En este nuevo trimestre se puede realizar el Triple Screening, prueba de sangre que tiene el mismo objetivo que la ecografía del pliegue nucal y tampoco conlleva riesgos. Sin embargo, no es una prueba de diagnóstico, sólo de cribado, por lo que únicamente podrá alertar de si hay mayor o menor riesgo de padecer alguna alteración en los cromosomas, pero no si la padece.

Entre la semana 14 y la 16 se hace la alfafetoproteína, aunque puede realizarse de forma conjunta con el triple screening. Se trata de un análisis de sangre que determina la alfafetoproteina sérica materna, es decir, los niveles de una proteína fetal que se distribuye hasta el suero de la madre. Esos niveles están relacionados con los del líquido ambiótico, y definen si hay posibilidades, pues no es una prueba diagnóstica, de problemas en el feto. En el caso de que la proteína en el líquido amniótico sea mayor que en el suero de la madre podrá deberse al bajo peso, a gemelos o a malformaciones. Sin embargo, si el nivel es inferior puede ser síntoma de síndrome de Down.

Durante estas semanas también es el momento de la amniocentesis, entre la 16 y la 18 concretamente, en caso de ser necesaria. Esta prueba sirve para dar un diagnóstico definitivo de posibles trastornos y enfermedades fetales. Se suele utilizar para confirmar los resultados de otras anteriores, como el triple screennig, pero de forma voluntaria debido a que presenta un pequeño riesgo de aborto.

Otra de las pruebas voluntarias de este trimestre sería la cordocentesis. Ésta se realiza sobre la semana 16 o 17 de la gestación y sirve, también, para detectar malformaciones cromosómicas en el feto. Consiste en una punción en el abdomen de la embarazada para extraer sangre de los vasos del cordón umbilical, por lo que el riesgo de aborto es más alto que en otros exámenes médicos. Suele ser utilizada en el caso de fetos con anomalías estructurales detectadas y que requieren un resultado rápido.

En la semana 20 de la gestación se hace a la mujer la segunda ecografía, en este caso la ecografía de alta resolución. Con ella se consigue una imagen más nítida debido a que se realiza con un equipo de alta definición. Unas semanas después, entre la 24 y la 28, llega el momento del test de O”Sullivan que detecta la diabetes gestacional. Este tipo de diabetes aparece en el embarazo y desaparece después del parto, pero puede tener riesgos, por lo que es conveniente detectarla a tiempo para que no tenga graves consecuencias en el bebé.

Las pruebas del tercer trimestre de la gestación

A sólo 3 meses de la fecha prevista para el parto es el mejor momento para preparar la bolsa que llevaréis al hospital para el día del nacimiento. Además, sería recomendable que ya tuvieras acondicionada la casa para su llegada.

Durante el tercer trimestre no se realizan pruebas diagnósticas específicas, tan sólo las que se han hecho de forma periódica durante el resto de la gestación. Análisis de sangre y orina y el control de la tensión será lo único que necesita realizar el médico a la embarazada en el caso de que todo transcurra correctamente. A esto debe añadir el Doopler en el caso de que haya riesgo.

En las revisiones de estas semanas se llevan a cabo los registros, desde la semana 37, en los que se monitoriza al bebé para controlar su latido, contracciones y bienestar general.

En este momento se realizará la última ecografía programada, que mostrará la posición del feto para el parto (podálico o cefélico). Además mostrará una estimación del peso del bebé, por lo que el médico podrá recomendar a la embarazada guardar reposo en el caso de que sea muy bajo.

La preparación para el parto también genera dudas. Muchas mujeres se enfrentan a la disyuntiva de dar a luz en un hospital público o en un centro privado. 1 de cada 4 nacimientos en España es asistido por un seguro privado, y es que la oferta de prestaciones que ofrecen las aseguradoras a las embarazadas suelen resultar muy atractivas. Si éste es tu caso y quieres contratar un seguro de Salud para ti, o para tu hijo cuando nazca, entra en el comparador de seguros de Salud de Rastreator.com y en un par de minutos habrás obtenido los mejores precios. A partir de ahí, solo queda disfrutar de la llegada del bebé.


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Eva GonzálezRastreator.com


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