Síndrome de las Piernas Inquietas, el eterno baile de San Vito

Noviembre de 2013

  • Más de 2 millones de españoles podrían padecer el Síndrome de las Piernas Inquietas.
  • El 90% de las personas que lo tienen lo desconocen, y se tarda de media 10 años en diagnosticar.

Es común acostarse con dolor de piernas después de un largo día, pero hay personas que cada noche se sienten así. Desde hormigueos hasta calambres forman parte del día a día de muchos españoles, o mejor dicho, de su noche. Esta sensación de dolor, agitación nocturna o molestias recibe el nombre de Síndrome de las Piernas Inquietas (SPI) o Enfermedad de Willis-Ekbom (EWE). Un eterno “baile de San Vito” que merma su calidad de vida.

Provoca uno de los trastornos del sueño más comunes, junto con el insomnio, la hipersomnia y la apnea. Según los datos de la Asociación Española de Síndrome de Piernas Inquietas (Aespi), aproximadamente 1 de cada 10 ciudadanos de entre 18 y 65 años la padecen. El síndrome aparece tanto en mujeres como en hombres, aunque éstas tienen más probabilidades, sobre todo cuando rondan los 40 años. Sin embargo, su desarrollo aumenta con la edad y el porcentaje de casos afectados mayores de los 65 años se sitúa entre 15 y 20%.

Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), de los 2 millones de españoles que podrían padecer el trastorno el 20% podría sufrirlo de forma grave. Las causas no están claras, y el diagnóstico tampoco. Según la Aespi el 90% de las personas que padecen esta enfermedad desconoce que la tiene. Y es que la SEN indica que en gran parte de los casos, no se diagnostica hasta 10 años después de comenzar a padecerlo, lo que sucede en un 25% a la edad infantil y adolescente. “El SPI es uno de los trastornos neurológicos más comunes, aunque sigue poco conocido y mal diagnosticado. Sin embargo, es preciso recordar que una enfermedad crónica y con gran impacto en la calidad de vida de los pacientes”, indica Dr. Hernando Pérez Díaz, Coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la SEN.

Síntomas del SPI

Los síntomas que más caracterizan al Síndrome de las Piernas Inquietas son las molestas y desagradables sensaciones en el interior de las extremidades, principalmente en las piernas. Los afectados suelen sentir hormigueo, escozor, picor, pinchazos, calambres, quemazón, dolor, nerviosismo o la sensación de que un insecto le trepa por dentro de sus piernas, entre otras.

Para “luchar” contra estas incomodas sensaciones, surge un impulso incontrolable de frotarse las extremidades, moverlas, o bien levantarse y caminar para mitigarlas. Esta necesidad de evitar el hormigueo es conocida como “acatisia”, mientras que si las sensaciones son desagradables reciben el nombre de parestesias y disestesias si son dolorosas.

Consecuencias del Síndrome de las Piernas Inquietas

Los síntomas se reflejan cuando se está en un estado de reposo o inactividad. Por eso, situaciones cotidianas como ir al cine, hacer un viaje, o sentarse a comer pueden ser difíciles para los que la sufren. Además, durante la noche suele empeorar, por lo que habitualmente ocasiona desvelos. Si la afección no causa insomnio suele conllevar interrupciones continuas del sueño por el llamado Síndrome de Movimientos Periódicos de las Piernas (Smpp). Éste hace que se produzcan movimientos incontrolados y periódicos, como si fueran sacudidas cada 30 segundos, durante el sueño. Estiman que más del 80% de los afectados por SPI sufren también Smpp, aunque sufrir este último trastorno no va siempre unido a las piernas inquietas.

Los efectos que puede tener son de 3 tipos según Destapando el SPI :

  • Físicos: dentro de esta clase no sólo entrarían las alteraciones del sueño, sino también el cansancio causado por ellas, los dolores de cabeza matutinos, la falta de concentración y de memoria, las contracturas musculares, así como el desgaste de las articulaciones.
  • Psicológicos: como consecuencia los afectados suelen mostrar apatía, cambios de humor, inquietud y nerviosismo. Además puede llevar a un estado de depresión y ansiedad unido al sufrimiento por la incomprensión de los que le rodean.
  • Sociales: todo ello concluye en la disminución del rendimiento en el trabajo, la alteración en las actividades más cotidianas y la incomprensión de los que le rodean.

Causas del Síndrome de las Piernas

Existen 2 grandes grupos causales según la Asociación Española de Síndrome de Piernas Inquietas. El primero de ellos es el “primario o idiopático”, en el que se engloban el 80% de los casos. El origen es desconocido o genético, y recientemente ha sido relacionado con un trastorno en el funcionamiento de la dopamina o de los niveles de hierro y ferritina. En el 65% de los casos existe un componente familiar, y por lo tanto tendrá un inicio precoz, antes de los 45 años. El segundo grupo contiene a los que adquieren la enfermedad, o ésta empeora, como consecuencia de otro hecho, que puede ser anemia, insuficiencia renal, parkinson o diabetes, entre otras. También las mujeres embarazadas, ya que 2 de cada 10 se ven afectadas por el síndrome durante la gestación debido a la alteración de los niveles de hierro y ferritina, por lo que una vez nacido el bebé suele desaparecer.

Consejos para evitar o disminuir el SPI

El SPI afecta a cada persona de un modo distinto, y no todas necesitan el mismo tratamiento. Algunos de los consejos de los expertos para intentar disminuir los síntomas y mejorar la calidad de vida son:

  • Evitar el alcohol, la cafeína y el tabaco.
  • No hacer comidas copiosas antes de acostarse, dificultarán más el sueño.
  • Tener una rutina del sueño, es decir, unos horarios regulares y suficiente tiempo para dormir. Sin embargo, si al acostarte notas molestias prueba a caminar y no pases demasiado tiempo dando vueltas despierto en la cama.
  • Realiza ejercicio físico suave antes de acostarte para aliviarte.
  • Estar distraído con alguna actividad disminuye la percepción de las molestias, mantén una buena actividad mental.
  • Aumenta la ingesta de hierro si está causada por la anemia. Además es recomendable tomar alimentos ricos en vitamina E, B, y, especialmente si estás embarazada, ácido fólico.

Estos hábitos pueden ayudarte a mejorar tu calidad de vida si sufres el Síndrome de las Piernas Inquietas, pero también a evitarlo. Sin embargo, te recomendamos que acudas a un centro especializado, el SPI afecta a cada persona de un modo distinto y los expertos en esta patología podrán ayudarte en tu caso concreto.

Actualmente no existe ninguna prueba determinante de diagnóstico, pero estos especialistas pueden diagnosticar el SPI a través de la descripción de sus síntomas. Por ello, tanto si sabes a ciencia cierta que padeces el síndrome como si lo sospechas acude al doctor. Precisamente, uno de los servicios más utilizados de la sanidad privada son las consultas especializadas en las que además los usuarios destacan la ausencia de largas listas de espera . Si aún no tienes un seguro de Salud entra en el comparador de seguros de Salud de Rastreator.com para acceder en 3 minutos a las mejores coberturas y precios. Una vez contratado sólo tendrás que buscar un especialista en el centro médico de tu aseguradora más cercano.


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Eva GonzálezRastreator.com


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