Agroturismo: vacaciones en la granja

Es el sueño de muchos viajeros: pasar una temporada en una granja criando animales y cultivando sus propios alimentos. Ordeñar vacas. Hacer queso. Se trata del “Agroturismo”, una forma de viajar donde el visitante no sólo pasa unos días en un entorno rural, sino que conoce de primera mano cómo es el trabajo de los agricultores y ganaderos. Se pone en valor “lo auténtico” del lugar que se visita; es decir, uno se sumerge en la cultura y costumbres de una comarca o zona en cuestión. Como no podía ser de otra forma, esta particular forma de viajar gana adeptos entre los habitantes de las grandes ciudades, donde el estrés, la contaminación, los ruidos y el ritmo vertiginoso al que se vive, terminan por pasar factura.

Las bondades del campo son tan suficientemente conocidas que no es necesario enumerarlas ahora. La opción de pasar unas vacaciones en una granja o en un pueblo es una posibilidad a tener en cuenta no solo por ello. Además de ser ideal para viajar en familia, puede resultar muy económica. Cada vez son más las agencias que incluyen las propuestas de agroturismo entre sus ofertas de viajes. Las posibilidades son numerosas a lo largo y ancho del territorio nacional.

En el agroturismo, la actividad turística convive con las actividades tradicionales del campo y el trato al visitante suele ser personalizado y familiar. De hecho, suele ser la propia familia propietaria del establecimiento la que se ocupa tanto de la prestación de servicios (alojamiento y comida), como de las actividades programadas, acompañados en algunos casos por colaboradores externos.

¿Qué actividades se pueden desarrollar en estos establecimientos? Muchas más de las que piensas: safaris fotográficos, excursiones náuticas, pesca, caza, avistamiento de flora y fauna, trekking y mountain bike entre otras. En cuanto a las actividades propias del establecimiento (cosecha de frutos, rodeo de ganado, actividades de granja y elaboración de productos regionales, por citar algunos ejemplos). El turista puede adoptar un papel pasivo y limitarse a observar como otros realizan las tareas o, por el contrario, puede involucrarse de forma activa en las actividades asistidos por personal capacitado.

En resumidas cuentas, el Agroturismo difiere con el Turismo Rural en que este es más activo y sus visitantes tienen una actitud de aprendizaje y de vivencia diferente a la del “Turismo Rural”, que es más bien sinónimo de diversión y esparcimiento. En cualquier caso, es una forma de viajar que exige sus coberturas, por lo que si decides pasar una semana en una granja aprendiendo a ordeñar vacas debes contratar igualmente tu seguro de viaje, por ejemplo en Rastreator.


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