Medicinas básicas para un viaje seguro

Seguro que esta situación te es familiar: dolor de cabeza, ocho de la tarde, ciudad desconocida, nada a mano que puedas llevarte a la boca para remediar el dolor. A la hora de planificar un viaje, debes llevar contigo un pequeño botiquín con medicaciones básicas para problemas habituales, máxime si este viaje es a un país lejano y con difícil acceso a los productos de farmacia. En este botiquín debes meter aquella medicación que tomas habitualmente, así como la que sirve para afecciones frecuentes, como alergias o migrañas, que no requieran de una asistencia médica.

Antes de nada, ten presente que es probable que en el extranjero el medicamento que normalmente tomamos no esté comercializado o lo esté con otro nombre; que el médico no hable nuestro idioma o que nos resulte imposible encontrar aquel recurso que en nuestro entorno tenemos tan a mano para una simple dolencia sin importancia.

Si el viaje es avión, te preguntarás si los medicamentos personales debes facturarlos junto con tu equipaje o si puedes subirlos contigo en la maleta de mano. Puedes llevarlos contigo, pero en sus envases originales y con los prospectos, para evitar problemas en las fronteras. Recuerda también llevar suficiente medicación para todo el viaje. Preocúpate de conocer el nombre del medicamento en el país de destino y lleva una receta firmada por el médico por si hiciera falta. Además, si se padece cualquier enfermedad crónica es importante llevar un breve informe médico actualizado en inglés, o en el idioma predominante del país de destino. Si se tuviera cualquier percance, los médicos tratantes tendrán información relevante sobre el estado de salud de manera rápida.

El botiquín de viaje debe ser resistente y ligero, situarse en lugares los más secos y frescos posibles (evitando las zonas bajo los vidrios de los coches o las partes superiores o inferiores de las mochilas) y mantenerlo protegido del sol y de la luz. Dicho esto, la composición del botiquín básico de viaje podría ser:

  • Medicación general como analgésicos y antitérmicos, como paracetamol o ibuprofeno.
  • Material para pequeñas curas, como gasas, esparadrapo, tijeras, pinzas, antisépticos como tintura de yodo 10 % y alcohol de 70º. Son convenientes para heridas, ampollas, contusiones y leves traumatismos.
  • Antidiarreicos y sobres con sales de rehidratación oral, que en caso de diarrea previenen la deshidratación. También debes incorporar medicamentos para otros trastornos del aparato digestivo: acidez, gases, úlceras y gastritis.
  • Repelente de mosquitos, según el país a visitar puede ser fundamental para evitar la transmisión de enfermedades que se adquieren por la picadura de estos insectos.
  • Cremas de protección solar y medicación para mareos cimnéticos (por ejemplo Biodramina).

Recuerda que en Rastreator te ofrecemos esta información de modo orientativo y que, en todo caso, debes emprender todos tus viajes con un seguro de viaje que piense en todo cuanto pueda pasarte allá donde vayas.


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