Seguro para la luna de miel: por qué hay que contratarlo

  • Lo más recomendable es contratarlo cuando se hace la primera reserva
  • El equipaje, los gastos médicos, la repatriación o la cancelación, son garantías incluidas en este tipo de pólizas

Deseaba Joaquín Sabina en uno de sus temas más conocidos “que no se ponga la luna de miel”, un anhelo que probablemente compartirán muchas parejas después de todo lo que implica organizar una boda. El objetivo no es otro que descansar y desconectar, algo que está garantizado si existe un colchón que aporta seguridad y tranquilidad. La mejor manera de lograrlo es con un seguro de viaje para la luna de miel, un salvoconducto que cubra todos los posibles contratiempos que surjan.

Por ello, uno de los pasos que hay que dar en la etapa marcada por los preparativos es la de encontrar la póliza más adecuada para el viaje elegido teniendo en cuenta aspectos como los límites de los gastos que cubre, la asistencia o que, normalmente, se trata de destinos internacionales. Para ello, además de emplear un comparador de seguros como el de Rastreator, conviene conocer algunos aspectos como cuándo contratarlo o las garantías que debería cubrir.

El seguro ideal para el viaje de novios

Teniendo en cuenta la naturaleza del viaje, este tipo de seguros adquiere el cariz de imprescindible y no de un producto de lujo. Más aún cuando el destino elegido es completamente diferente al país de origen y necesita unas precauciones adicionales. A pesar de ello, es un detalle que muchos futuros matrimonios siguen ignorando, sobre todo, porque creen que son las agencias de viajes las que llevan a cabo este tipo de gestiones. Nada más lejos de la realidad.

Lo cierto es que son los propios viajeros los únicos responsables de elegir y seleccionar las coberturas más adecuadas y necesarias para su luna de miel. Las agencias suelen prestar un servicio de asesoramiento, pero el proceso corre a cargo de los novios. Y para lograr la póliza ideal que proteja su primera aventura una vez casados, deberían tener en cuenta garantías como la cancelación o la interrupción del viaje: si debido a una causa de fuerza mayor el viaje no se lleva a cabo o debe ser suspendido, la aseguradora devolverá los gastos de las reservas no disfrutadas.

El equipaje es otro aspecto a tener en cuenta a la hora de elegir las coberturas. Y es que si los objetos facturados sufren algún daño o se pierden junto a las maletas, los viajeros tendrán derecho a indemnización. Además, si desaparece, la aseguradora lo buscará y lo enviará al destino correcto sin costes extra. Si debido a esta ausencia la pareja tiene que desembolsar la cantidad que sea en productos de primera necesidad, la compañía reembolsará los gastos.

Si una vez iniciada la aventura se produce un accidente, existe indemnización y si a causa del mismo (o de una enfermedad) fuera necesario alargar la estancia, los gastos de alojamiento estarán cubiertos. Si, por el contrario, se requiere un regreso anticipado obligado o una repatriación (incluyendo ésta al acompañante), se reembolsarán los pagos. Por otro lado, no está de más contar con asistencia jurídica (con delante de fianza penal) y sanitaria que, en caso de enfermedad o accidente, abarque desde medicamentos hasta operaciones pasando por visitas del médico o pruebas. Tampoco sobra la cobertura de responsabilidad civil por si los viajeros causan algún daño a terceros a lo largo de la luna de miel.

Finalmente, todos estos aspectos generales pueden verse complementados con otras gestiones de las que se hará cargo la aseguradora en caso de que la pareja la necesite. ¿De qué situaciones se trata? Pérdida de documentos, de tarjetas de crédito o de llaves, apertura de cajas fuertes, servicio de intérprete, etc.

Cuándo contratar el seguro

Los contrayentes deben tener presente que existen límites de tiempo para contratar este tipo de seguros y que varían en función de la aseguradora que se escoja. Lo normal es que se pueda hacer, incluso, un día antes de salir rumbo al destino elegido… con un inconveniente: estarán obligados a esperar un tiempo de carencia en el que no podrán hacer uso de la cobertura de cancelación.

Así las cosas, lo más recomendable es contratarlo en el momento en el que se hace la primera reserva. La razón es simple: de esta forma, el seguro de cancelación está incluido desde el primer momento, algo de vital importancia en viajes de alto coste como las lunas de miel. Además, este tipo de cobertura incluirá todo lo que se contrate después como pueden ser las excursiones, la forma de moverse, etc.

Finalmente, no hay un precio cerrado ya que éste se basa en distintos factores como el número de personas que cubrirá el seguro, el destino o destinos que se van a recorrer durante el viaje, la duración del mismo o, incluso, el tipo de viaje que se ha elegido. Por ello, siempre es conveniente comparar los seguros de viajes que ofrecen las compañías para encontrar el más apropiado.

Febrero 2017


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Elena SanzRastreator.com