Indigestiones vacacionales

Las malas digestiones son bastante frecuentes cuando se viaja y normalmente están relacionadas con excesos a la hora de sentarse a la mesa y el abuso del alcohol. La tentación siempre está ahí, especialmente en las estancias en resorts vacacionales que incluyen pensión completa, pero hay que procurar tener cuidado con las grasas, azúcares y las bebidas alcohólicas. En todo caso, siguiendo sencillas recomendaciones, es posible saborear los placeres de la mesa lejos de casa sin que el estómago se resienta por ello. A continuación, recogemos algunas advertencias. A su vez, reiteramos el consejo que siempre damos en Rastreator: siempre que salgas de casa, contrata un seguro de viaje que contemple cualquier indisposición vacacional.

Con respecto a las indisposiciones culinarias, hay que precisar que las grasas provocan indigestiones lentas y pesadas, motivo por el que no se debe abusar de alimentos como la nata líquida, la mantequilla ni yogures tipo griego. Por el contrario, el aceite de oliva es la grasa más digestiva de cuantas existen, el mejor sustituto de estos ingredientes en cremas de verdura y salsas de todo tipo. Entre otros beneficios, reduce la acidez y desinflama las paredes del estómago y del intestino.

Por su parte, es aconsejable sustituir el azúcar por la miel. La miel de calidad contiene unas enzimas que mejoran la digestión de la carne. Ahí reside su bondad, por lo que se aconseja añadir un poco a los aliños de la ensalada, las salsas a base de soja, etc. Y utilizarla en sustitución del azúcar en la hora de endulzar los postres: yogures, macedonias, etcétera.

Por último, las bebidas, mejor sin alcohol. Además de frenar la absorción de ciertas vitaminas, el alcohol dificulta la digestión, al provocar acidez e irritar las paredes del estómago. Aunque lo mejor es optar por el agua, los refrescos, el mosto de vino o la cerveza sin alcohol son buenas opciones; como también lo es mezclar a partes iguales el vino la cerveza con gaseosa o limonada.

Con todo y con esto, en la digestión no sólo influye lo que comemos, sino también cómo lo comemos. Debemos prestar atención, por ejemplo, al nivel de cocción de los alimentos. Los alimentos crudos tardan más tiempo en asimilarse que los cocinados. A veces, un simple escaldado de los vegetales más difíciles de digerir (apio, germinados, remolacha) facilita la tarea al estómago.

Otro consejo a tener en cuenta es la inconveniencia de tomar bebidas, entrantes o sopas servidas muy frías o calientes. El ritmo de trabajo del estómago mejora si la comida se consume más bien tibia.


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