Verdades y mentiras acerca de la utilización de bótox

En una sociedad caracterizada por el culto a la belleza y la juventud, son muchas las personas que apuestan por los tratamientos estéticos para encontrarse mejor consigo mismas. El bótox es una de las herramientas que los especialistas plásticos ponen a nuestra disposición para mejorar nuestra imagen. Se trata de una técnica ampliamente utilizada en los últimos años al devolver, si se usa de manera comedida, una imagen natural al rostro que sufre el inevitable paso de los años.

Antes de someterse a un tratamiento de bótox, hay que tener claros algunos aspectos sobre el mismo. El bótox se aplica mediante inyección, sin anestesia, y no produce alergia. Los efectos comienzan a notarse a partir de cuarto día, aunque los resultados más óptimos se producen en personas que tienen entre 20 y 40 años. Sin embargo, la edad a la que se recomienda su uso varía según la persona, ya que todo dependerá de la fuerza que tengan los músculos de su rostro. Entre los 30 y los 40 años el bótox se utiliza de “modo preventivo”.

El objetivo de este tratamiento es lograr armonía en el rostro, pero cuando la persona deja el tratamiento, las arrugas vuelven. Son muchos los pacientes que recurren al bótox porque es una técnica temporal. No quieren arriesgarse a que lo que hoy es un canon de belleza mañana parezca antinatural.

El bótox ofrece espectaculares resultados en las arrugas que rodean los ojos. Las caras poco naturales que observamos se deben a la falta de moderación de los pacientes en la utilización de estas técnicas.

Un uso moderado de determinados tratamientos estéticos no conlleva grandes riesgos para la salud. Pero si queremos sentirnos más seguros en nuestro día a día podemos contratar un seguro de vida. Con el comparador de seguros de vida de Rastreator.com encontrará aquello que va buscando.


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