La pobreza energética

Noviembre 2014

  • España es el cuarto país de la UE con más personas en situación de pobreza energética con el 17% de los hogares en esa situación.
  • Los bajos ingresos, los altos precios de la luz y la ineficiencia de la vivienda son algunos de los factores que contribuyen a la pobreza energética.

En la actualidad, el 17% de los hogares españoles se encuentra afectado por la pobreza energética. Esta cifra es un 5% superior a la registrada en 2010, año en que el porcentaje de familias en esta situación se situaba en el 12%. En total, son 7 millones las personas que están en serias dificultades para poder pagar la factura de la luz, según refleja la Asociación de Ciencias Ambientales (CAC) en su informe Pobreza energética en España. Análisis de tendencias. Estos datos sitúan a España como el cuarto país de la Unión Europea que más ciudadanos tiene en esta situación y es que en el año 2012, 1 de cada 3 familias destinó más del 10% de su salario a hacer frente a la factura eléctrica.

Este escenario de pobreza energética provoca que muchos hogares pasen necesidades, sobre todo, en los meses más fríos del año, época en la que el 9% de los hogares no tienen su vivienda a una temperatura acorde.

¿Qué es la pobreza energética?

La pobreza energética puede definirse de la siguiente forma: cuando una familia no puede cubrir sus necesidades energéticas más básicas. Se encuentran en esta situación los hogares que son incapaces de mantener su vivienda a una temperatura adecuada para la salud, tanto en los meses de invierno como en los de verano, o que destinan la mayor parte de sus ingresos mensuales a pagar la factura de la luz.

Causas de la pobreza energética

¿Qué hace que un hogar se pueda ver afectado por la pobreza energética? Existen 3 factores principales que provocan esta situación: bajos ingresos familiares, altos precios de la energía e ineficiencia de la vivienda.

Precio de la energía

Uno de los principales factores que influyen en la existencia de la pobreza energética son los precios de la energía, que son cada vez más elevados. Mes a mes los hogares comprueban en su factura eléctrica como el kWh se encarece. No sólo ha aumentado considerablemente el precio del término variable (consumo realizado) sino también el del término fijo, importe de la potencia contratada y que se paga aunque el consumo sea nulo. Este último ha visto como el precio de su kWh ha pasado de los 2,32 euros de julio de 2013 a los 4,46 euros vigentes desde enero de 2014.

Para tratar de mitigar sus efectos, los consumidores pueden optar por disminuir el tramo de su potencia contratada para ahorrar así en su factura de la luz. Además, también es posible que la tarifa contratada no sea la más adecuada, por lo que comparar entre las existentes en el mercado y elegir la apropiada puede ser de gran utilidad.

Eficiencia de la vivienda

La ineficiencia energética de la vivienda es otro de los factores que dan lugar a la existencia de este tipo de pobreza que cada vez afecta a más hogares. Pero, ¿por qué un hogar es eficiente y otro no? Las personas que vivan en una casa capaz de lograr reducir el consumo de energía pero sin que esto afecte al bienestar de sus habitantes y a su calidad de vida pueden decir que tienen un hogar eficiente. Además, contar con esta característica influye directamente en el importe del recibo de la luz, ya que al consumir menos éste será menor.

Si bien es cierto que hay unas viviendas más eficientes que otras también lo es que existen medidas que pueden poner en práctica sus habitantes para mejorar la eficiencia energética de una casa. Por ejemplo, aislar correctamente puertas y ventanas, usar bombillas compactas de bajo consumo o mantener el termostato a una temperatura correcta, son algunas de las medidas que ayudan a reducir el consumo de energía en casa. Y es que tomarse en serio la eficiencia energética es más importante de lo que se puede creer ya que permite ahorrar a los usuarios una media de 23,2% en su factura.

Bajo nivel de ingresos

Los ingresos de la unidad familiar también influyen en la existencia de la pobreza energética. Destinar más del 10% de los ingresos al pago de estos servicios es un síntoma de formar parte de este colectivo. Una de las causas de disminución de los ingresos en un hogar o de que éstos sean bajos es el desempleo. Así, los hogares que cuentan con, al menos, 1 de sus miembros en el paro tienen más probabilidades de llegar a estar en situación de pobreza energética. El motivo es sencillo, las posibilidades de no poder hacer frente a los gastos de energía son más altas que si todos los integrantes llevaran un sueldo a casa.

De hecho, según el Informe de precios estratégicos elaborado por Eurostat, en España el precio de la luz se sitúa por encima del poder de compra de los usuarios. Además, el gasto en luz y gas representó el 5% del total del total de los españoles.

Consecuencias de la pobreza energética

Las consecuencias que tiene la pobreza energética sobre las familias que la sufren son de una gravedad considerable. No sólo están expuestas a que la compañía les corte el suministro si no pagan las facturas y contraer deudas, sino que puede verse afectada su salud, tanto física como mental.

Enfermedades

No poder mantener la vivienda a una temperatura adecuada o en las condiciones de habitabilidad correctas suele dar lugar al surgimiento de enfermedades y patologías en las personas que habitan en ella.

La Asociación de Ciencias Ambientales (CAC) advierte de que el asma, la artritis, el reumatismo, la depresión o la ansiedad son solo algunas de las afecciones que pueden padecer los miembros de las familias que han caído en la pobreza energética.

Colectivos afectados

La pobreza energética afecta a todas las personas pero sí es cierto que hay ciertos colectivos más vulnerables que otros. Los niños, los adolescentes y las personas de la tercera edad son los más propensos a enfermar. En el caso de las personas mayores, ésta es una de las causas que ha provocado el incremento de los fallecimientos durante los meses más fríos del año por problemas cardiovasculares y respiratorios. Unas 1.900 defunciones anuales en España podrían deberse a la pobreza energética.

La Tarifa de Último Recurso para consumidores vulnerables

El 1 de julio de 2009 el Gobierno de España puso en marcha una tarifa dirigida a los consumidores más vulnerables, el Bono Social, denominada en la actualidad como Tarifa de Último Recurso para consumidores vulnerables. Con este mecanismo lo que pretendía el ejecutivo, y se sigue pretendiendo en la actualidad, es el de proteger a estas personas, más proclives a padecer pobreza energética. Entre los que se pueden acoger a esta tarifa se encuentran las familias con todos sus miembros en paro, las de 5 miembros o más y los pensionistas con prestaciones mínimas.

Precio más barato

Los consumidores que cumplan los requisitos para beneficiarse de esta tarifa pagan el kWh, tanto el del término fijo como el del variable, a un precio inferior al fijado, exactamente, un 25% menos. Así, y tal y como aclara la ley “el Bono Social aplicado al consumidor vulnerable será la diferencia entre la facturación correspondiente al PVPC y la facturación a Tarifa de Último Recurso”.

Paliar la pobreza energética

La pobreza energética es un problema que afecta actualmente sólo en España al 17% de los hogares, un 5% más que en 2010, provocada principalmente por los bajos ingresos de las familias, los elevados precios de la electricidad y la ineficiencia energética de las viviendas.

Cada vez son más las voces que piden la adopción de medidas para proteger a los consumidores y tratar de paliar esta situación. La Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU) ha sido de las últimas en pedir al Ministerio de Industria, a las Comunidades Autónomas y a la CNMC que no se deje sin luz a las familias en pobreza energética.


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María TorralboRastreator.com


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