Guía sobre qué caldera de gas elegir

Se acerca el invierno y junto con la ropa de abrigo y los adornos navideños suele llegar otra desagradable compañera: la factura del gas. Calentar la casa es una necesidad básica en los meses de invierno, pero los precios de la energía hacen que año tras año suponga un enorme esfuerzo para muchas familias.

El problema no reside sólo en el precio de la energía, sino también en la eficiencia con la que se consume en los hogares. Desde la aparición del certificado energético obligatorio para los pisos en venta y alquiler, se ha puesto el foco en varios aspectos de los hogares que hacen que se malgaste dinero: mal aislamiento, sistemas poco eficientes o elección inadecuada del tipo de calefacción.

Si te decides por una calefacción de gas, es necesario que cuentes con una caldera para hacer funcionar el sistema de radiadores y el agua caliente de la casa. Las hay de muchos tipos y han cambiado bastante en los últimos años. Además, diversas modificaciones de las regulaciones han limitado bastante las calderas que se pueden instalar, ya que muchas se han considerado peligrosas o demasiado contaminantes.

Una caldera es imprescindible para que funcionen los sistemas de calefacción por gas

Antes de elegir una caldera, por tanto, es mejor que tengas claro qué tipo de aparato necesitas. Pero para eso hay que entender 2 cosas: los tipos de caldera de gas que existen y cuáles son las ventajas de cada una así como  la potencia de la caldera que necesita cada hogar.

Tipos de caldera de gas

Se pueden distinguir varios tipos de caldera de gas dependiendo de cómo se produzca la entrada y salida de aire y gases.

Calderas atmosféricas

Las atmosféricas son las calderas tradicionales en las que la llama está visible y el aire del que se alimenta es el del propio interior de la caldera, sin ninguna canalización especial. Tampoco necesitan de ninguna ayuda adicional para evacuar los gases.

Desde 2010 está prohibida la instalación de calderas atmosféricas

Desde 2010 está prohibido instalar este tipo de calderas, lo que no significa que haya que cambiarlas inmediatamente. Si cuentas con una de ellas en casa no tienes la obligación de cambiarla de momento y, si se estropea, puedes repararla. Eso sí, si quieres reemplazarla por otra nueva no podrá ser otra atmosférica sino que deberás dar el paso a una estanca.

Calderas estancas

Las calderas estancas cogen el aire del exterior a través de una tubería y vierten los gases de la combustión de la misma manera, con un extractor que fuerza la entrada y la salida. Gracias a esto, son más seguras que las calderas atmosféricas, además de ser también más eficientes. Al limitarse la pérdida de calor al exterior, generan más energía calorífica con la misma cantidad de gas.

Sin embargo, las calderas de condensación estándar también han quedado restringidas por la normativa vigente desde abril del 2013, con la aprobación del Real Decreto de Instalaciones Térmicas de Edificios (RITE). A partir de entonces, sólo se pueden instalar en viviendas unifamiliares aisladas o en aquellos bloques de viviendas en los que la extracción de gases se haga a través del tejado. En caso contrario, hay que acudir a algunas de las opciones más modernas.

Calderas estancas de bajo NOx

Las calderas estancas de bajo NOx son también un tipo de caldera estanca, pero a diferencia de las primitivas, éstas son más eficientes, por lo que la emisión de óxidos de nitrógeno (NOx) es menor. No obstante, este tipo de calderas sigue emitiendo una buena cantidad de gases y su fabricación ya ha sido también restringida por la Unión Europea.

Desde el pasado 26 de septiembre de 2015, este tipo de calderas de gas ya no se pueden fabricar, aunque se pueden vender todas aquellas que ya estuvieran en el mercado. Por eso, puede que todavía te ofrezcan alguna, pero ya no tiene demasiado sentido comprar un equipo que está desfasado en rendimiento y emisiones.

Calderas de condensación

Las calderas de condensación son las más modernas que hay en el mercado y, desde el dictamen europeo de septiembre de 2015, las únicas que se pueden fabricar para uso doméstico. Obtienen un gran aprovechamiento energético, ya que utilizan los gases de la combustión para calentar más agua, aprovechándolos hasta que se condensan de nuevo. Eso sí, precisamente por consecuencia de esta condensación, necesitan de un desagüe para deshacerse de estos líquidos.

Desde septiembre de 2015, las de condensación son las únicas calderas aceptadas para uso doméstico

La potencia necesaria

No todas las calderas producen la misma potencia. Dependiendo de las características de tu hogar, te hará falta una que produzca más o menos energía. La potencia de las calderas convencionales que se venden para instalar en el domicilio oscila entre los 24 y los 35 KW.

Para saber cuál es la que más te conviene tienes que tener en cuenta el  uso que le vas a dar a la caldera, el número de radiadores, la superficie de la vivienda, así como el número de baños y la necesidad de agua caliente.

Para viviendas de hasta 100 metros cuadrados con hasta 2 baños es suficiente con una caldera de 24 KW. Si deseas calentar una vivienda más grande o contar con agua caliente en varios cuartos de baño simultáneamente, puede que sea necesario que compres una caldera más potente.

Los suministradores de energía

Otro factor clave a la hora de elegir la caldera es el tipo de suministro de gas que llega hasta tu domicilio. En general, la mayor parte de ellas pueden funcionar tanto con propano como con butano o gas natural (gas ciudad) si sustituyes alguna piezas menores.

Por eso, es importante decidir el tipo de suministro que necesitas y la mejor empresa comercializadora para ello. Con el comparador de energía de Rastreator, es muy sencillo encontrar el proveedor adecuado de una manera rápida y sencilla.

Octubre de 2015
COMPARAR TARIFAS DE ENERGÍA

Javier BarrosoRastreator.com


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