¿Qué calefacción elegir para tu casa?

La calefacción es el gasto energético más importante de muchos hogares españoles, especialmente en las zonas más frías. En los meses de invierno las facturas del gas, petróleo o electricidad se suben por culpa de la calefacción, pero si elijes una opción acertada puede que el coste no se dispare demasiado.

Y es que no todos los sistemas de calefacción son iguales. Uno son más eficientes que otros, algunos implican costes de instalación muy altos y otros generan enormes costes mes a mes. No son ni mejores ni peores, sino más adecuados para una situación u otra, dependiendo de multitud de factores externos, con el tamaño o tipo de vivienda, el clima de la zona o el tiempo que se pase en casa.

Por eso es importante conocer cada uno de los tipos de calefacción que existen en el mercado para que puedas elegir el que mejor se adapta a las características de tu vivienda y al uso que haces de ella.

Calefacción eléctrica

Muchos de los sistemas de calefacción que encontramos en el mercado funcionan con electricidad. Normalmente son los más baratos de instalar en los hogares y los que calientan la casa más deprisa, pero en general también son los que más consumen.

Existen distintos sistemas de calefacción eléctrica, que se adaptan a necesidades distintas:

Radiadores eléctricos (calor azul)

Los radiadores eléctricos, también conocidos ahora como calor azul, son una de las alternativas más baratas para equipar un hogar con calefacción, pero también la que tiene los costes más altos una vez instalada.

Los radiadores eléctricos de aceite (calor azul), son relativamente baratos, y muy fáciles de instalar: sólo hay que ponerlos en la pared y enchufarlos a la corriente eléctrica. En este sentido también son los que se adaptan estéticamente a los hogares con más facilidad, ya que los hay de distintas formas y colores.

Es el sistema más barato de instalar, pero también el que más consume

Son adecuados cuando el presupuesto para la instalación de calefacción no es demasiado elevado, y se necesita calentar habitaciones pequeñas durante poco tiempo. Si se pasan muchas horas en casa o las habitaciones son grandes el gasto eléctrico puede dispararse, por lo que no es el método más adecuado.

Bomba de calor

La bomba de calor es otro tipo de calefacción eléctrica. Normalmente viene en forma de aire acondicionado, que puede dar frio en verano y calor en invierno. En este caso, el consumo energético es mucho menor que en el caso de los radiadores eléctricos, por lo que la factura eléctrica será inferior al final del mes.

No obstante, también tiene algunas desventajas. Por una partes, la instalación es mucho más compleja que en caso de los radiadores eléctricos. Una parte del mecanismo tiene que situarse en el exterior de la vivienda y conectarse a través de conductos con el dispositivo que está en el interior. Esto encarece bastante los costes de instalación.

La bomba de calor es muy eficiente, pero tiene altos coste de instalación

Además, no es adecuado para climas demasiado fríos. Si la temperatura desciende mucho, el equipo se vuelve incapaz de intercambiar calor con el exterior y puede ser incluso menos eficiente que los radiadores de aceite. Son aconsejables para climas en los que la temperatura no suele descender por debajo de los 4 grados.

Acumuladores

Los acumuladores de calor son un tipo de radiador eléctrico que se aprovecha de que por la noche la electricidad puedes ser más barata. Durante el horario en que la energía es más económica, aprovechan para calentarse al máximo, y se apagan cuando se hace de día y vuelve a cambiar la tarifa. Gracias a los materiales acumuladores con los que están fabricados, pueden seguir emitiendo calor horas después de que haya cambiado la tarifa.

Son una opción interesante si se pasa mucho tiempo en casa, y por tanto se necesita que esté caliente siempre. Pero sólo son prácticos si se tiene contratada una tarifa de discriminación horaria. Además, en las últimas horas del día puede que hayan perdido eficacia y termine haciendo frio, especialmente en los climas más fríos. A esto hay que añadir que son aparatos mucho más caros que un radiador eléctrico convencional, aunque no son difíciles de instalar, ya que solo hay que enchufarlos a la red eléctrica.

Gas natural o Propano

El gas es otro de los métodos de calefacción más habituales en España. Es útil tanto en climas templados como en los más fríos y el coste mensual, sin ser barato, tampoco se dispara. Las hay de gas natural y de propano, que dependiendo de la zona pueden llegar al domicilio canalizados a través del subsuelo o a través de depósitos que hay que llenar periódicamente. El gas natural suele ser algo más barato que el propano, aunque los precios varían dependiendo de la compañía y el momento.

Su principal desventaja es el coste de instalación. Hay que contar con un depósito o conectarse a la tubería de suministro, una operación que en muchos casos requiere obras algo complejas. Además, se hace imprescindible contar con una caldera y un sistema de radiadores que funcionen unidos a esta a través de un circuito presurizado de agua caliente.

El gas es un sistema económico y apto para climas fríos, pero con altos costes de instalación

Puede ser un sistema muy eficiente, especialmente para domicilios grandes y en zonas frías. No obstante, se puede perder mucho dinero si la caldera es vieja o poco eficiente, o (al igual que en el resto de los sistemas de calefacción) si el inmueble está mal aislado. Además, calentar la casa es un proceso algo lento desde que se pone en marcha la calefacción, siendo más eficiente mantener una temperatura mínima.

Gasóleo

El gasóleo no sólo sirve para mover coches, sino que también es uno de los combustibles más utilizados en calefacción en España. Generalmente se encuentra en comunidades de vecinos o en grandes viviendas unifamiliares. Y es que las calderas de gasoil suelen ser bastante grandes y no tiene sentido utilizarlas en viviendas pequeñas.

Funciona de una manera similar al gas: una caldera calienta agua quemando combustible y ésta se distribuye por un sistema de tuberías y radiadores estancos. Hoy en día es un método en retroceso en España, ya que se considera una energía menos limpia que el resto y poco rentable en comparación con el gas. No obstante, puede ser un sistema interesante para viviendas unifamiliares algo aisladas, ya que pueden acumular el combustible en depósitos y ser completamente autónomas durante meses.

Eficiencia de la vivienda

El tipo de método que se elija no es el único factor para gastar más o menos en electricidad. Acciones como calentar solo las estancias de la casa que se vayan a utilizar, elegir una temperatura no demasiado elevada o aislar bien la vivienda del exterior pueden ser tan importantes como elegir el sistema de calefacción adecuado. Y es que de nada sirve elegir el tipo de suministro y radiadores que mejor se adapta a cada vivienda si luego se despilfarra energía en otra parte.

El suministrador adecuado

Al final, se elija el sistema que se elija, hay que comprar energía para ponerlo en funcionamiento. A la hora de comprar electricidad, gas o gasoil, hay que actuar como ante cualquier otra comprar: comparar las empresas que lo venden y elegir la que más nos interesa por precio y características.

Con el comparador de tarifas de luz y gas de Rastreator este proceso es mucho más sencillo. Y es que en apenas unos minutos se puede encontrar la empresa y la tarifa que mejor se adapta a nuestras necesidades sin necesidad de llamar a varias compañías ni desplazarse a sus oficinas.
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Javier BarrosoRastreator.com


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