Smartwatches, wearables y relojes inteligentes ¿Sabes qué son?

Octubre 2014

  • Los relojes inteligentes y las smartband son los wearables que más éxito tienen en el mercado
  • Para utilizarlos es imprescindible contar con un Smartphone compatible

Los llaman wearables, de “vestir” en inglés, aunque casi siempre quieren decir relojes. Los gadgets “vestibles” existen desde hace tiempo y los hay de todo tipo y condición, pero lo que ha llegado al público masivamente (al menos hasta ahora) son los relojes y las pulseras inteligentes.

En el mercado tenemos ya anillos que permiten hablar por teléfono, gorros de lana con manos libres bluetooth, ropa que cambia de color o las famosas Google Glass. Pero el reloj es el dispositivo de moda y todas las marcas de tecnología se han apresurado a presentar al menos un modelo. Depende del móvil, tiene aplicaciones, se conecta a Internet y, a veces, dice la hora.

¿Reloj o pulsera?

Parecen lo mismo y al principio no estaba claro qué era cada cosa, pero las marcas han empezado a diferenciar los productos: por una parte existen relojes inteligentes y por otra pulseras para hacer deporte: “smartwatch” o “smartband”. Las diferencias no sólo están en el precio, sino en lo que se hace con cada gadget.

Las pulseras están principalmente para monitorizar la actividad. Registran la frecuencia cardiaca, los pasos que se dan, la distancia que se recorre… Almacenan esa información, la procesan y la muestran para que el usuario se ponga en forma y tenga claro qué tipo de vida lleva. Los relojes inteligentes pueden llevar a cabo esas funciones, pero no se quedan ahí sino que van un paso más allá.

Lo que hacen los relojes inteligentes

Un poco de todo. El abanico completo de funciones todavía no está terminado y cada modelo tiene sus propias aplicaciones. No obstante se impone el modelo de “tercera pantalla”, es decir, dar información que normalmente se ve en el móvil (segunda pantalla), pero sin necesidad de sacarlo del bolsillo.

Contestar a llamadas, ver una vista previa de los mensajes, escuchar música o hablar por teléfono son algunas de las funciones que están asumiendo estos dispositivos. La idea es que el teléfono se convierta en el puente entre el usuario y la red, pero no necesariamente en la pantalla que se utilice. Algunas funciones como ver un vídeo o navegar en una web pueden aprovechar bien la interfaz de 4 o 5 pulgadas de un móvil, pero para recibir una notificación o una llamada es suficiente con una superficie menor, como la de un reloj.

Pero hay algo que tienen estos dispositivos que los hace únicos: están pegados al cuerpo de su usuario. Esto los convierte en los candidatos a monitorizar la actividad física. Gracias a los sensores que integran pueden detectar cuánto se duerme, los pasos que se dan, el deporte que se hace y su intensidad, el ritmo cardiaco… El potencial de estos datos es enorme, tanto para las actividades físicas como para parámetros médicos. El problema está en que todavía no está del todo claro qué hacer con ellos.

Aplicaciones para smarwatches

Hay algo que los relojes inteligentes y los smartphones sí que tienen en común, y es que su éxito depende no sólo de sus características técnicas, sino de lo que otros piensen que pueden hacer con ellos. El desarrollo de aplicaciones o la adaptación de las que ya existen son clave para que los relojes inteligentes se conviertan en un dispositivo habitual en las muñecas de los ciudadanos o se queden en una moda pasajera.

No son sólo las nuevas funciones que pueden aparecer en forma de aplicaciones, sino también en que las viejas se adapten al reloj. Un ejemplo es la reproducción de música. Ya es habitual que sea el teléfono el que se ocupe de funcionar como reproductor personal, pero para el usuario es mucho más sencillo cambiar de canción o subir el volumen a través del reloj que sacando el móvil del bolsillo. El ejemplo contrario serían las llamadas de voz. A pesar de que casi todos los modelos de “smartwatch” incluyen un micrófono, no resulta natural hablarle al brazo.

Pebble, Apple Watch y otras marcas

A pesar de la juventud de estos dispositivos, casi todas las marcas grandes de electrónica ya se han apresurado a presentar un equipo y algunas incluso van por la segunda generación. Además hay un actor invitado al que nadie esperaba. Y es que uno de los relojes que más éxito ha tenido hasta ahora ha sido el Pebble, un proyecto independiente y financiado cooperativamente (crowdfunding) que se vende en grandes tiendas y ya va por su segunda generación.

Pero la mayor parte de las marcas que están presentes son exactamente las que se esperaban. Samsung, Sony, LG o Motorola ya tienen relojes en el mercado y los precios se sitúan entre los 100 y los 350 euros dependiendo del modelo. A pesar de los actores independientes, son los gigantes de siempre los que acaban presentado modelos que convencen al público.

De hecho, el reloj inteligente más esperado acaba de ser presentado. El Apple Watch no llegará al mercado hasta 2015 y será el complemento de lujo para los nuevos iPhone y iPhone 6. El primer reloj (y también el primer wearable) de Apple aporta diseño y distinción aunque, tecnológicamente, nada excesivamente nuevo.

Y lo que les queda por hacer

El primer reloj inteligente data de 2012 y el más esperado, el de Apple, llega en enero de 2015. El mundo de los relojes inteligentes es todavía joven y puede que muchas de las novedades más interesantes estén por llegar. Un ejemplo de lo que se podrá ver dentro de poco son los pagos con el móvil… sin el móvil. Todavía es difícil encontrar comercios que permitan esta modalidad, pero ya está listo el sistema que permite que sea el reloj el que utilicemos para pagar.

Que Apple llegue tarde a la fiesta es poco más que una anécdota. Google se ha tomado bastante en serio el potencial de estos aparatos y ya tiene un sistema operativo propio para ellos. Se trata de Android Wear y está pensado para funcionar en relojes, pulseras, anillos inteligentes y sobre todo, en todo lo que vaya apareciendo en los próximos años. Funciona de manera similar a como lo hace Android en los móviles, con código abierto y dejando que cada fabricante lo personalice a sus dispositivos.

Así que probablemente las funciones más asombrosas de los relojes inteligentes están todavía en la cabeza de algún desarrollador. De momento con los que existen se pueden hacer fotos, escuchar música, llamar por teléfono… Pero también medir la frecuencia cardiaca, la temperatura corporal o el movimiento.

Las plataformas están listas y los modelos aparecen uno detrás de otro, pero no terminan de convencer. De hecho, un estudio de Endeavour Partners, sugería que hasta un tercio de los usuarios de relojes inteligentes abandonaban su dispositivo pasados 6 meses. Y es que a pesar de que existe la tecnología, muchos usuarios no terminan de verle la utilidad. Además, el que un aparato sea capaz de recopilar tanta información sobre nosotros puede parecer aterrador para los más preocupados por su seguridad y privacidad.

Lo que es evidente es que la existencia de los relojes inteligentes va de la mano de la de los teléfonos. Sin el smartphone, la mayor parte de los smartwatches son sólo un reloj bastante caro. Además, muchos de estos dispositivos tienen una compatibilidad limitada a algunos modelos concretos de móvil. Por eso hay que prestar especial atención al terminal que escogemos si en el futuro vamos a estar interesados en hacernos con un wearable. Para elegir el modelo de smartphone más adecuado podemos utilizar el comparador de móviles libres de Rastreator.com y encontrar los terminales al precio más económico.


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Javier BarrosoRastreator.com


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