¿Cuándo cambiar de móvil?

Abril de 2015 La vida media de un móvil en Europa es de 15 meses, poco más de un año. En esta media se encuentran los que cambian de móvil porque lo pierden o se les rompe. Por voluntad propia, los españoles tardan algo más en renovar el terminal, hasta 18 meses. Sin embargo, esto es sólo una media. Seguro que conoces casos de gente que cambia de teléfono cada pocos meses, aunque con la crisis quizás sea más habitual lo contrario: aguantar con el mismo teléfono durante 2 ó 3 años. Puede que quieras cambiar de móvil porque se te haya roto o lo hayas perdido, o porque notes que tu teléfono ya no funciona igual de bien que antes. Quizás hayas visto otro móvil que te encante o simplemente te has hartado del que tienes; es decir, cambiar de móvil tiene una parte objetiva y otra subjetiva. Si no tienes claro si tu móvil se ha quedado obsoleto o no, está bien que tengas en cuenta algunos aspectos clave. Así podrás decidir si te compras un móvil nuevo porque te hace falta o sólo porque te apetece.

El móvil va lento

La lentitud en los procesos es uno de los indicadores clave de que tu móvil se está quedando un poco viejo… O no. Y es que un rendimiento algo lento en este sentido puede deberse a varios factores, que no tienen necesariamente que ver con la edad del teléfono. Un móvil en el que se han instalado una gran cantidad de aplicaciones, que tiene la memoria llena de archivos y muchos programas están funcionando a la vez es posible que vaya lento, esté viejo o no. Si las exigencias del usuario superan las capacidades del móvil éste funcionará más despacio de lo deseable. Sin embargo, es posible que el problema se arregle haciendo un uso más cuidadoso del teléfono. Desinstalando aplicaciones que no se usan, borrando archivos innecesarios y cerrando las aplicaciones que corren en segundo plano el teléfono funcionará mejor. Pero es posible que con esto no sea suficiente. Las nuevas apps son cada vez más exigentes con procesadores y memoria y puede que tu móvil simplemente se haya quedado desfasado en este sentido. Si con el teléfono libre de apps innecesarias y archivos pesados sigue yendo lento quizás haya llegado el momento de renovarlo.

La batería no aguanta hasta el final de día

La autonomía de los móviles es uno de los principales problemas a los que se enfrentan los usuarios. Las baterías duran menos de lo que a la mayoría les gustaría, y tienden a reducir su tiempo de uso cuando el teléfono va envejeciendo. Una batería que dura poco tiempo y no consigue aguantar hasta el final del día puede ser un buen indicador de que el teléfono está demasiado viejo pero, como en el caso de la velocidad, también es posible que el problema sea otro. Algunas aplicaciones muy exigentes o determinados usos incorrectos del móvil pueden hacer que la batería se descargue por completo en muy pocas horas. Cambiando algunos hábitos o desinstalando un par de apps puede que tu móvil vuelva a aguantar despierto lo mismo que el día que lo compraste. Además, si el problema es sólo de desgaste de la batería, en muchos móviles ésta puede sustituirse por una nueva, por un precio muy inferior al de comprar otro teléfono. Pero puede que la batería no pueda sustituirse fácilmente porque esté integrada en el terminal, o que simplemente la exigencia energética de los componentes sea tan alta que agote las reservas en poco tiempo. En estos casos, para no tener que estar todo el día buscando un enchufe para cargar el móvil, a lo mejor hay que optar por comprar uno nuevo.

Las roturas y averías

La poca autonomía o un rendimiento lento pueden ser muy incómodos para el usuario, pero en ocasiones la molestia puede ser incluso mayor si, directamente, no se puede utilizar el móvil porque ni siquiera se enciende. Los smartphones, como todos los productos que se venden en la UE, tienen por ley una garantía de 2 años. Esto es, si en este periodo tienen una avería que no se derive de un desgaste normal o de un uso inadecuado por el usuario, el fabricante está obligado a reparar y, en su caso, sustituir el producto averiado. Pasado este tiempo, las averías de un smartphone ya son responsabilidad del comprador, y será éste el que tenga que hacerse cargo del arreglo. Una avería leve puede ser reparada por un técnico por poco dinero pero, en general, los arreglos de dispositivos electrónicos salen bastante caros, y acaban costando casi lo mismo que comprar un terminal nuevo. Las roturas son otro asunto distinto. Si el móvil se te ha caído al suelo y se ha roto la pantalla, o se ha precipitado en un charco y está estropeado, el fabricante no tiene ninguna obligación de repararlo, ya que el problema se debe a un uso incorrecto por tu parte.

Otros móviles hacen cosas que el tuyo no

La tecnología avanza deprisa, y los smartphones son uno de los dispositivos que más rápido cambia. Si hace unos años un teléfono sólo servía para llamar y mandar mensajes, la lista de funcionalidades que pueden llevar a cabo a día de hoy es larguísima. De hecho, los smartphones han sustituido a otros productos de consumo como los despertadores, los navegadores GPS, los relojes, las cámaras de fotos, los reproductores de música y muchos más. Por eso, es posible que tu móvil no sea capaz de hacer algunas cosas que otros sí. Por ejemplo, si tiene un par de años, es posible que no cuente con conexión NFC, con lo que probablemente no podrás efectuar pagos por el móvil. Además, los servicios de siempre también evolucionan a mejor, y pueden hacer que un teléfono se quede desfasado más o menos deprisa. Si tu teléfono no tenía 4G el año pasado puede que no fuera algo demasiado importante, ya que casi nadie lo tenía y poca gente enviaba, por ejemplo, vídeos de gran tamaño entre móviles. Sin embargo, el año que viene probablemente ya no se venda ningún smartphone que no cuente con este tipo de conexión, y los usuarios se acostumbrarán a acceder a archivos mayores a alta velocidad. Si para entonces sigues teniendo un móvil sin 4G puede que empieces a tener dificultades.

Tu sistema operativo no te convence

El sistema operativo es uno de los aspectos más importantes de un teléfono móvil. A través de él tendrás que aprender a manejar tu teléfono, personalizarlo e interactuar con él. Si su interfaz o su rendimiento no terminan de convencerte, es posible que sea el momento de probar uno nuevo.

No encuentras las aplicaciones que quieres

No todos los sistemas operativos tienen disponibles todas las aplicaciones que existen. A día de hoy, prácticamente todos los desarrolladores presentan sus títulos en Google Play, el mercado de apps de Android, y también una buena parte de ellos lo hacen en App Store, la correspondiente a los productos de Apple. Sin embargo, los usuarios de otros sistemas operativos como Windows Phone o BlackBerry OS pueden tener más dificultades para acceder a las aplicaciones que desean. Y es que al tratarse de mercados más minoritarios, muchos desarrolladores consideran que no merece la pena invertir tiempo y recursos en crear una aplicación para ellos. Ver que casi todo el mundo puede disfrutar de una aplicación o servicio y que tú no puede resultar una experiencia muy frustrante. Por eso, pasarse a otro ecosistema puede ser una de las razones más convincentes para hacerse con otro teléfono.

Comprar un móvil nuevo

Existen multitud de causas racionales que pueden hacer que te decidas a comprar un móvil nuevo. O simplemente, es posible que hayas visto el último teléfono en el mercado y hayas decidido comprártelo porque quieres. En cualquier caso, antes de sacar la tarjeta de crédito, es recomendable que te pares un segundo a comparar tus opciones. El mismo terminal puede tener precios muy diferentes dependiendo de dónde lo compres, así como del método de adquisición que elijas. Si prefieres comprar un terminal por tu cuenta, sin depender de un operador, con el comparador de móviles libres de Rastreator puedes ver los precios que proponen una serie de tiendas físicas y online. Pero si optas por aprovechar alguna de las ofertas que ofrecen las compañías de móvil, con los comparadores de tarifas de Rastreator puedes ahorrarte también mucho dinero.
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Javier BarrosoRastreator.com


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