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Cómo proteger tu WiFi y que nadie se conecte a tu red

7 minutos
  • Si hay otras personas conectadas a nuestra red Wifi, podrían llegar a hacerse con la información que transmitimos a través de nuestras comunicaciones o transacciones online
  • Un ciberdelincuente que accediera a nuestra red podría incluso llegar a tener acceso directo a nuestros dispositivos si ésta no está adecuadamente configurada
Aunque te hayas preocupado por contratar la mejor oferta de Internet del mercado, aquella que te proporciona una velocidad adecuada de conexión y que garantiza estabilidad en el servicio, ajustándose al máximo a tu consumo y necesidades, es posible que en algún momento notes que no estás navegando tan rápido como deberías hacerlo o que experimentes problemas para conectar más de un dispositivo en tu hogar. ¿Esto por qué puede ser? Son diversas las razones, desde la caída momentánea del servicio de la operadora contratada hasta fallos en la instalación del cableado dentro del hogar, pero quizá la más posible es otra: que haya “intrusos” conectados a nuestra red WiFi y no nos hayamos dado cuenta de que otras personas se están aprovechando de nuestra conexión a Internet. La mayor parte de los usuarios no presta atención a esta posibilidad y utiliza el servicio de Internet tan pronto como su operadora de telefonía deja instalado el router en casa. Sin embargo, conviene asegurarse de que “amigos de lo ajeno” no tengan acceso a nuestra red Wifi por varios motivos. Uno es el ya comentado, la importante reducción del ancho de banda que se produce cuando hay otras personas aprovechándose de nuestra conexión, lo que reduce la velocidad, pero hay otros muchos. Por ejemplo, si hay otras personas conectadas a nuestra red Wifi, podrían llegar a hacerse con la información que transmitimos a través de nuestras comunicaciones o transacciones online si la red inalámbrica no es lo suficientemente segura y tienen conocimientos para ello. Contenidos de email, datos bancarios y otro tipo de información sensible podría estar en peligro. Además, un ciberdelincuente que accediera a nuestra red podría incluso llegar a tener acceso directo a nuestros dispositivos si ésta no está adecuadamente configurada, lo que significa tener la puerta abierta para acceder a toda la información que alberguen. Por último, y esto puede llegar a ser grave, hay que tener en cuenta que cualquier actuación ilícita que se produzca desde nuestra dirección IP -la que nos identifica en la red y que proporciona de forma única la operadora- nos afecta directamente hasta el punto de que seríamos responsables legalmente de la misma. Ante todo este panorama… ¿realmente vas a permitir que alguien pueda acceder a tu conexión WiFi? Vamos a explicarte qué debes tener en cuenta para evitar que tu red WiFi quede accesible para cualquiera y garantizar no sólo tu velocidad de conexión sino también tu tranquilidad mientras navegas de forma inalámbrica.

Comprueba la contraseña de tu conexión WiFi

Lo primero que debes hacer es asegurarte de que tu conexión WiFi está protegida con una contraseña. Generalmente los routers vienen con una establecida por defecto, pero no sería el primer caso en el que la red ha quedado abierta “de fábrica”, invitando a todo el que quiera a conectarse a ella. Esta especie de “barra libre” es cada vez menos común, pero todavía hay routers que llegan al mercado sin una contraseña por defecto. De todas maneras, aunque tengan esa clave, puede que ésta no sea lo suficientemente compleja. De hecho, si dejamos la que viene por defecto, es cuestión de tiempo que un ciberdelincuente se haga con ella. Es necesario cambiarla por una que sea más difícil de averiguar. En este sentido, se recomienda que se empleen números, letras mayúsculas, minúsculas y caracteres especiales y que tenga una extensión de, al menos 15 dígitos. Así se reducen las posibilidades de que mediante combinatoria un software malicioso tarde poco en adivinar la contraseña. Además, lo aconsejable es que estas letras y números no tengan ningún significado para el propietario de la WiFi (como su fecha de cumpleaños o lugar de nacimiento) que resultara relativamente fácil de adivinar a cualquier intruso que le conozca.

Comprueba la seguridad del router

No todo es cambiar la contraseña, sino que hay que tener también en cuenta la configuración del propio router. Los más antiguos todavía están configurados con el sistema WEP, que resultó ser bastante inseguro y ponía a los ciberdelincuentes las claves de acceso prácticamente en bandeja. En este sentido, debemos asegurarnos de que nuestro router cuenta, al menos, con el protocolo WPA. Para saber si esto es así, tendremos que acceder a la configuración del router consultando el manual de instrucciones. En muchos modelos se puede acceder a través de la barra de direcciones de nuestro navegador de Internet, escribiendo su dirección IP, unos números que deben venir en la pegatina de instalación o en la documentación del dispositivo. Una vez que se accede a la configuración del router, lo ideal sería asignar el sistema de seguridad más avanzado que se conoce en la actualidad, WPA2, entre las opciones de seguridad que proporciona el dispositivo.

Cambia la clave de acceso del router

Para acceder a la configuración del router es posible que tengas que introducir una clave de acceso. Esta suele incluirse en la pegatina o la documentación del dispositivo y suele ser muy sencilla, algo como “0000” o “admin”. Una vez que accedas, cámbiala dentro de las opciones de configuración del dispositivo para evitar que cualquier persona entre a él y modifique su configuración a su antojo.

Cambia el nombre de la red WiFi

Generalmente, los usuarios dejan el nombre de la red que viene por defecto, pero este proporciona ya algunas pistas a los ciberdelincuentes o cualquier persona que quiera conectarse a ella. Por ejemplo, suele incluir el nombre de la operadora de telefonía que utilizamos, así como si es una conexión ultrarrápida, datos que facilitan el trabajo de acceso a quien tenga unos mínimos conocimientos. Lo más recomendable es cambiar el nombre de la red por uno que sea difícilmente reconocible -que no incluya, por ejemplo, nuestro nombre o planta y letra de la vivienda- para que así quien intente acceder no sepa a quién pertenece la red a la que se está tratando de conectar.

Desconectar el router

Apagar el dispositivo de vez en cuando supondrá que aquellas conexiones que se estén produciendo simultáneamente dejen de tener acceso a la red. El problema es que si lograron conectarse, tardarán minutos en volver a engancharse de forma ilícita a nuestra conexión. Lo que sí es recomendable es apagar el dispositivo cuando nos vamos a ausentar del domicilio varios días. Así evitaremos que nadie pueda aprovecharse de nuestra conexión en ese tiempo y, además, ahorraremos en electricidad.

Realizar comprobaciones periódicas

Aunque no detectes una bajada excesiva de la velocidad de conexión de tu red WiFi, acostúmbrate a comprobar cada cierto tiempo que no hay nadie extraño aprovechándose de tu acceso a Internet. Para ello, es suficiente algo tan sencillo como apagar todos los dispositivos conectados que tengas en tu hogar. Si a pesar de haber sido desconectados, las luces de tu router continúan parpadeando, eso quiere decir que hay alguien navegando por tu Internet y no eres tú. También puedes emplear un software específico para controlar las conexiones a tu red inalámbrica. Hay numerosos en Internet y su descarga suele ser gratuita. Por ejemplo, para ordenadores personales se puede emplear Wireless Network Watcher, mientras que en dispositivos móviles puedes bajarte la aplicación ezNetScan y tener siempre monitorizada tu red, allá donde te encuentres. Julio de 2019
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