Consejos para conducir un coche automático

Como todo lo que hay a nuestro alrededor tienda a cambiar y a ponerse de moda, la caja de cambios de los coches no piensan quedarse atrás.

Destacamos los cambios automáticos que tienden a facilitar la conducción, haciendo su manejo mucho más eficiente, rápido y agradable, y además, ayuda a ahorrar combustible.

Muchas personas han oído que los coches automáticos son muchos más cómodos que las marchas tradicionales, pero nunca lo han probado, ¡no os preocupéis!, nosotros os ayudaremos a salir de dudas para los que los tengan y a enseñaros a los que estáis un poco pez en el asunto.

Lo primero y lo más significativo, es que estos coches sólo tienen dos pedales: el de la izquierda grande, que es el freno, y el derecho más pequeño, que es el acelerador.

Hay varios parámetros que regulan qué marcha selecciona la caja, como la velocidad, la carga sobre el acelerador, inclinación o las revoluciones de giro del motor (RPM). La caja procura seleccionar la relación más adecuada en función de las circunstancias, pero si le damos una ayudita, mejor.

Básicamente se trata de moderar la pisada sobre el pedal del acelerador, levantando un poco para exigir una menor aceleración. La caja puede determinar que la marcha que tiene engranada ya no es necesaria y pasar a una relación superior, lo que reducirá el consumo. A mayor pisada, más se retrasa el paso a una relación superior.

Las cajas automáticas tienen unas leyes de conservación, no permiten que los motores bajen de un mínimo de revoluciones, así que no hay que tener miedo de provocar averías por llevar el motor asfixiado.

Siempre hay que circular en “D” (Drive) o “A” (automático), excepto cuando nos detengamos. En ese momento seleccionaremos la “N” (Neutral) para reducir rozamientos mecánicos y el consumo en ligera medida. Esto se hace fundamentalmente para alargar la vida de los componentes más que para ahorrar.

Conducir en modo “S” (Sport) suele ser antieconómico, ya que el motor tiende a ir más revolucionado. Esto sólo lo haremos en puertos de montaña para mejorar la retención y gastar menos los frenos, pero en carretera hay que procurar no hacerlo. Si tiene un modo económico (consulta manual), selecciónalo.

Por otra parte, intenta minimizar el uso del freno si no supone un riesgo. Por ejemplo, si vamos hacia un semáforo que es previsible que se ponga en rojo, soltaremos el pedal del acelerador y dejaremos que el coche se acerque gastando poco o nada (depende de la caja). Si finalmente se cierra el desperdicio es menor, y si no se ha cerrado pues ahí estamos.

Por lo demás, las normas son las mismas que para el cambio manual. A veces, jugando con el cambio secuencial o semiautomático podemos mejorar levemente los resultados, pero eso depende mucho del modelo. Si tienes que adelantar o acelerar rápido, olvídate del consumo, lo que importa es hacer la maniobra con seguridad.

El manual de instrucciones suele contener información útil de cara al uso del cambio automático. Échale un vistazo, no todos los automáticos son iguales. El ahorro que puedes conseguir con estas técnicas será probablemente menor que respecto a un modelo de cambio manual, pero seguro que lo notarás a fin de mes.

Redacción Rastreator.com

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