Las mejores opciones para invertir tu dinero

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  • No importa cuánto tengas ahorrado, lo importante es que lo inviertas de forma inteligente
  • Fondos de inversión, ETFs, renta variable o renta fija, son algunos de los mejores productos en los que puedes invertir este año

donde-invertir-rastreator (1)Ahorrar dinero no siempre es fácil y sacarle rentabilidad tampoco. Algunos pasan toda la vida gastando poco para conseguir tener un colchón al que poder recurrir ante cualquier imprevisto y otros empiezan mucho más tarde. En cualquier caso, tener tus ahorros cogiendo polvo en una cuenta bancaria nunca es buena idea. La inflación hará que eso que tanto te ha costado conseguir vaya perdiendo valor poco a poco con el paso de los años. Por eso, lo mejor es empezar a moverlo cuanto antes.

No importa que tengas 500, 5.000 o 500.000 euros, lo importante es que lo inviertas de forma inteligente según tus necesidades. En Rastreator te contamos dónde invertir tus ahorros según tu perfil de riesgo para que los veas crecer sin necesidad de hacer ningún esfuerzo.

Fondos de inversión tradicionales

Los fondos de inversión tradicionales son una inversión colectiva en la que se pone en común el capital de los participantes para comprar otros productos como acciones de empresas, productos derivados, títulos de renta fija y otros fondos. El valor que tienen depende de la suma de los activos que se hayan adquirido, y va cambiando según el valor de los mismos.

Su riesgo radica exclusivamente en el cambio del valor de los productos que se adquieren.  Por lo que, al haber una amplia diversidad de productos en los que invertir, existen fondos de inversión adaptados a cada perfil de riesgo. Si el fondo invierte en bonos de renta fija en los que tienes determinada una rentabilidad, será una inversión más segura que hacerlo en bonos de renta variable.

En el caso de que te decantes por invertir tus ahorros en este tipo de producto, debes saber que, si finalmente te arrepientes o necesitas tu dinero con urgencia por algún imprevisto, podrás recuperar tu inversión en un plazo de dos días.

Existen dos tipos de fondos de inversión según cómo se haga la gestión del capital de los inversores:

  • Fondos de inversión de gestión activa: se caracterizan por tener un equipo humano detrás que toma las decisiones de inversión y desinversión en cada momento. Estos analistas mueven el dinero dependiendo del estado del mercado, reaccionando rápidamente ante cualquier imprevisto que pudiera provocar un cambio drástico del escenario financiero. Se trata de fondos con unas comisiones de mantenimiento altas por el coste derivado de la gestión que hace el equipo.
  • Fondos de inversión de gestión pasiva: su principal diferencia con los de gestión activa es que no existe un equipo de gestores, son una serie de algoritmos y softwares los que toman las decisiones de inversión. Es una forma de invertir con menos comisiones que la anterior debido a que no tiene detrás una gestión humana. Sin embargo, actúan de forma más lenta ante los cambios del mercado.

Exchange Traded Funds (ETFs)

Los Exchange Traded Funds, más conocidos como ETFs, son fondos que basan sus inversiones en replicar un índice concreto (Ibex 35, Eurostock 50, MSCI World…) de forma pasiva, es decir, que invierten en las empresas de estos índices de referencia según el valor que tiene cada una de ellas. Por ejemplo, en el caso del Ibex 35, un ETF invertiría en esas 35 empresas repartiendo el capital proporcionalmente en función de su peso en el Ibex 35. En los ETFs no es un grupo de inversores el que pone el capital inicial, sino que compran individualmente participaciones del fondo, que irán subiendo y bajando según lo hagan las empresas en dicho índice.

Al funcionar como una acción, puedes comprar estas participaciones en la bolsa y, a diferencia de los fondos tradicionales, recuperar tu inversión instantáneamente vendiéndolas. Así, el funcionamiento es exactamente igual al de una acción, solo que no se trata de una parte del capital de una empresa sino de un fondo de inversión.

Este tipo de producto, al ser una inversión en renta variable al igual que las acciones, puede llegar a tener un riesgo alto. Sin embargo, en el caso concreto de los ETFs, el riesgo es menor gracias a que el fondo invierte en varias empresas a la vez y si una cayera en bolsa, el resto de la inversión no se tendría que ver afectado.

Renta variable

Uno de los productos más conocidos para invertir es la compra y venta de acciones en el mercado de valores. En este caso, las empresas sacan a bolsa participaciones de su capital y los inversores las adquieren para después liquidarlas a diferentes precios y así sacar rentabilidad. Se trata de una inversión que puedes recuperar en cualquier momento vendiendo las acciones que hayas comprado, siempre y cuando encuentres un comprador.

Las desventajas de este tipo de inversión son el elevado coste de las comisiones y que hay que tener un buen conocimiento del mercado para obtener una buena rentabilidad. Si no lo tienes pero aun así quieres invertir en bolsa, tendrás que contratar a un gestor especializado que lo haga por ti, y eso supondrá un gasto extra. Por estos motivos, si tus ahorros son modestos, no solo tendrás que destinar una buena parte a las comisiones y a un gestor, en caso de que lo necesites, sino que, además, tendrás que invertir lo poco que tienes en el mismo paquete de acciones, lo que supondrá que el riesgo de tu inversión se eleve considerablemente.

Renta fija o bonos

Los bonos de renta fija son representaciones de deuda de una empresa o ente público emitidas con una rentabilidad y un vencimiento determinados que se mantienen pase lo que pase. Este es un producto perfecto para personas con un perfil de riesgo muy bajo al ser una inversión bastante segura. Además, los hay con diferentes duraciones, por lo que, si no te gusta esperar, puedes comprar bonos de 2 años, pero si eres paciente los puedes comprar de 30 años.

Este tipo de producto financiero se compone del precio que paga el inversor por él, el valor que se obtiene una vez vencido y el cupón, que es un porcentaje predefinido que recibes anualmente. De esta forma, si compras una Letra del Tesoro por un precio de 900 euros y valor de 1.000 euros, recibirás 1.000 euros al finalizar la vida del bono pero, además, habrás recibido anualmente el cupón, que puede ser, por ejemplo, del 2%. Sin embargo, no todos los bonos te dan ese porcentaje anualmente. Existen los bonos cupón cero, en los que simplemente pagas el precio del bono y esperas a que se termine el plazo para recibir el valor que se determinó que tendrías.

Planes de pensiones

Los planes de pensiones son otro producto de inversión que se diferencia del resto en que su objetivo no es solo obtener rentabilidad sino también el ahorro para la jubilación. El funcionamiento es sencillo: con tus ahorros haces aportaciones a planes de pensiones y vas aumentando la inversión con los años. De esta forma, cuando llegue el momento de tu jubilación, tendrás todo el dinero que has ido metiendo más la rentabilidad que ha dado durante ese tiempo. Se trata de una inversión que conlleva un bajo riesgo, aunque existen planes para diferentes perfiles de riesgo. Además, los planes de pensiones tienen ventajas fiscales como la desgravación en el IRPF de las aportaciones que realices, con un máximo de 8.000 euros anuales.

Otras oportunidades de inversión

Existen otras muchas formas de obtener rentabilidad de tus ahorros, sin embargo, no todas son atractivas para pequeños capitales. Por ejemplo, los depósitos bancarios a plazo fijo, son productos bastante seguros pero con los que obtienes una rentabilidad muy pequeña. Lo mismo ocurre con los derivados financieros. Son productos muy complejos que suponen un gran riesgo y con una finalidad más especulativa que financiera.

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