¿Qué son los depósitos bancarios?

  •  Los depósitos son una inversión de capital a cambio de una remuneración, que puede ser fija o variable.
  • El capital de los depósitos está asegurado por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), por lo que no se pierde el dinero si la entidad quiebra.

 

Los depósitos bancarios son productos financieros que se caracterizan por tratarse de un contrato en el cuál una de las partes, ya sea una persona física o jurídica, pone a disposición de una entidad financiera (banco, caja o cooperativa de crédito) dinero para que ésta lo custodie y se lo reintegre con intereses, pasado el periodo de tiempo pactado.

Con este tipo de inversiones el usuario decide cuánto dinero quiere invertir y el plazo de tiempo en el que quiere hacerlo. Tras ese periodo, la entidad le devuelve el importe que ha aportado, además de la cantidad que han generado los intereses que se aplican sobre él. La manera de recibir el dinero obtenido con la inversión puede ser cada 3 ó 6 meses o bien cuando el plazo finaliza.

Tipos de depósitos

Se comercializan 2 categorías de depósitos: a la vista y a plazo.

  • Depósitos a la vista: los clientes deciden cuándo quieren recuperar su dinero, pero el inconveniente principal es que no siempre generan rentabilidades, y de hacerlo son escasas.
  • Depósitos a plazo: en su contratación se determina el plazo de la inversión y los intereses que va a recibir la persona que deposita el dinero, además de la comisión que debe abonar si lo cancela antes de tiempo. Pueden ser a corto o a largo plazo.
    • Depósitos estructurados: los intereses a los que está sujeta la cantidad que se invierte no son fijos, sino que dependen de la rentabilidad y riesgo de un activo financiero.
    • Depósitos dobles o combinados: cuentan con una parte a plazo con intereses fijos y otra que puede fluctuar según a qué producto esté vinculada.

Depósitos a la vista

Con los depósitos a la vista el usuario puede disponer de sus ahorros en todo momento sin asumir muchos riesgos, pero sin obtener altas rentabilidades, aunque sí es posible encontrar depósitos de este tipo que estén remunerados. Con ellos es posible adquirir otros servicios, como tarjetas, domiciliación de recibos u otros. Por ejemplo, las cuentas corrientes y de ahorro son depósitos a la vista. Existen 2 tipos de depósitos a la vista:

  • Cuenta corriente: producto bancario en el que el cliente puede acceder a su dinero en cualquier momento, pero a cambio puede que no obtenga intereses o que éstos sean bajos. Además facilita un “servicio de caja” que le permite realizar pagos y cobros.
  • Cuenta de ahorros: se trata de una cuenta corriente que ofrece al cliente menos facilidades para realizar ingresos y pagos pero que presenta un tipo de interés algo más alto. Van asociadas a una libreta de ahorro en la que se anotan los movimientos de la cuenta.

Depósitos a plazo

Los depósitos a plazo son productos de ahorro en los que el usuario mantiene su capital en la entidad durante un tiempo determinado a cambio de condiciones ventajosas e intereses a su favor. Cuando el plazo estipulado vence el cliente suele ser informado de las condiciones en las que se efectúa la renovación para así decidir si finaliza el depósito y recibe de la entidad la cantidad de dinero que le entregó junto con la remuneración pactada, si no la ha recibido periódicamente, o continua con la inversión.

La remuneración de los depósitos a plazo puede ser en forma de una tasa fija o variable que el usuario puede recibir, o bien de manera periódica, o bien al final del contrato, según las condiciones que el usuario pacta en el momento de firmar el contrato.

Sacar el dinero antes del fin del depósito

El dinero incluido en el depósito se pone a disposición del cliente una vez acabado el periodo que se ha fijado que va a durar, sin embargo, la mayoría de las entidades permiten sacarlo antes de lo acordado a cambio de una penalización o una comisión. Ésta debe estar recogida en las condiciones del contrato y, según el Banco de España, no debe ser superior a los intereses brutos devengados desde que se contrató el depósito hasta el momento en el que es cancelado.

Depósitos a plazo con remuneración fija o variable

Con los depósitos comunes el usuario opta por intereses fijos, obtiene una rentabilidad que conoce de antemano y puede obtener sus rendimientos desde el primer momento. Sin embargo, también es posible elegir una remuneración variable, con la que tampoco existe riesgo de perder el dinero que se invierte pero sin saber exactamente cuánto se va a recibir a cambio. Aunque el capital invertido está garantizado, los intereses no lo están. Son los denominados depósitos estructurados. Ambos tipos están supervisados por el Banco de España, pero estos últimos están vinculados a la evolución de los mercados de capitales y pueden llegar a tener una mayor rentabilidad.

Depósitos estructurados

Se trata de productos de ahorro cuya rentabilidad y riesgo se vincula de manera directa a la evolución de un activo financiero que puede ser, entre otros, acciones o índices bursátiles. Cuando acaba el plazo se recupera el capital invertido y la rentabilidad obtenida según un índice bursátil o varios. Cancelar antes de tiempo un depósito de este tipo tiene consecuencias distintas que si el depósito contratado es uno común, ya que algunas entidades no la permiten y, de hacerlo, la comisión puede llegar a ser muy elevada.

Depósitos dobles o mixtos

Por otro lado, algunas entidades permiten contratar depósitos denominados dobles o mixtos. Éstos se caracterizan por dividir el dinero que se invierte en 2 partes, una de ellas se une a un plazo y a un interés fijo, mientras que la remuneración que se va a recibir de la otra parte depende de otro producto financiero, que puede ser un índice variable o bien un fondo de inversión o de pensiones sujeto, a su vez, a las fluctuaciones de los mercados.

¿Cuánto dinero se invierte en un depósito?

La elección de la cuantía que se invierte en un depósito depende directamente del usuario que lo contrata, aunque algunas entidades de crédito fijan una cantidad mínima y máxima a la que es necesario ajustarse para poder contratarlo. Por otro lado, en ocasiones es posible realizar las denominadas “imposiciones posteriores”, es decir, que se pueden hacer nuevas aportaciones de dinero al depósito bancario para ampliar el capital que se está invirtiendo.

Disponer del dinero del depósito

Dependiendo del tipo de depósito elegido el ahorrador puede o no acceder a su dinero antes del fin de plazo. Por ejemplo, en los depósitos a plazo esto no es posible ya que otorgan unos beneficios mayores a cambio de limitar su disponibilidad.

Al contratar un depósito que no sea a la vista, el usuario entrega a una entidad el dinero acordado para que ésta, a cambio, le conceda una remuneración. Sin embargo, ni la cuantía entregada ni los intereses obtenidos pueden ser utilizados por el cliente hasta que no finalice el plazo acordado en la firma del contrato.

Así, en la mayoría de los casos, el dinero invertido en los depósitos no está a disposición del cliente. En el caso de que éste desee retirar una parte del importe o todo el capital, los bancos y cajas suelen permitirlo pero con condiciones. Generalmente, para hacerlo es necesario cancelar totalmente el depósito, pero esa rescisión conlleva una penalización que se resta de la rentabilidad acumulada. Es decir, que cuando se quiere retirar el dinero o parte de él es posible que el banco sólo lo permita cancelando el depósito y que esto conlleve una disminución del dinero que se ha obtenido del mismo.

Como norma general, ante una cancelación el banco aplica una disminución del porcentaje de rentabilidad que se ha obtenido, pero ésta penalización depende de la entidad, ya que algunas ni siquiera penalizan. Si, por ejemplo, se han obtenido 200 euros de beneficios por los intereses en el momento en el que se cancela el depósito, es posible que al usuario se le devuelva el dinero que había invertido pero una cantidad menor de beneficios.

Garantía de depósitos

Los depósitos son productos de inversión ante los que el usuario no asume excesivos riesgos, ya que las entidades que ofrecen este tipo de productos financieros garantizan la devolución del 100% del importe entregado. Además, todas las compañías de depósito de la Unión Europea (UE) están obligatoriamente adheridas al Fondo de Garantía de Depósitos (FDG), que cubre hasta los “100.000 euros por depositante en cada entidad de crédito” con el fin de proteger al usuario ante las posibles crisis que puedan impedir al banco o caja afrontar sus compromisos.

Ahorrar con depósitos bancarios

Los depósitos son una opción de ahorro para muchos, ya que la cuantía invertida está garantizada. Dado que las condiciones varían (según la entidad con la que se contrate y el tipo de depósito) es necesario comparar antes de su contratación, para elegir el que más conviene a cada usuario. Si te estás planteando contratar un depósito compara todos los que están a tu disposición y ten en cuenta los plazos y si su renovación es automática o, por el contrario, no pueden renovarse a su vencimiento.


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Eva GonzálezRastreator.com


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