¿Por qué nadie me asegura?

En el mundo de las compañías de seguros, el quid está en la asunción de riesgos.

En el caso de los seguros de coche, por un lado, el asegurado soporta una cuota anual en previsión de que si alguna vez sufre un siniestro, la compañía se haga cargo de los daños tanto del otro conductor y su vehículo como de los daños propios, si esa fuese la modalidad contratada.

En muchos casos, conductores precavidos pagan durante años las primas de sus seguros sin que hayan dado un solo parte a la empresa, habiendo invertido mucho dinero a lo largo de los años, sin haber obtenido un “beneficio tangible” como contraprestación.

En el lado opuesto nos encontramos con el riesgo que soportan las aseguradoras. Estas cobran una prima a sus asegurados con la contrapartida de cubrirles tanto jurídica como económicamente llegado el supuesto incierto del siniestro.

Puede parecer que el riesgo que asumen en base a la prestación incierta que deben conceder sea desproporcionado, y sin embargo, si se produce el siniestro a veces deben correr con gastos millonarios.

En ésta dinámica de asunción de riesgos, las compañías hacen uso de la estadística, y en ocasiones, el riesgo que presenta cierto compendio de circunstancias, obliga a las compañías desechar a un futuro cliente.

Los factores que hacen que una compañía rechace a un usuario se pueden resumir en dos:

Los factores que hacen que una compañía rechace a un usuario se pueden resumir en dos:

Referentes al conductor: Cuanto menor sea la edad y, por tanto, la experiencia del conductor, mayor es el riesgo asumido. Así, es normal encontrar que muchas compañías rechacen este riesgo potencial en asegurados menores de 25 años y dos de carnet. No hablemos ya del caso en que el vehículo sea una moto, de menor estabilidad y mayor índice de siniestralidad.

Referente al tipo de de vehículo: La compañía tiene en cuenta tanto la relación potencia/peso como el coste de la marca. Lo primero porque cuanto más potente es el coche y más peso tenga, mayor es la posibilidad de colisión. En cuanto a la marca del vehículo, hay que tener en cuenta las piezas del mismo, no costando igual la reparación de un Seat de hace diez años, que la de un Mercedes.

No existe una norma fija, pues hay compañías que rechazan a un usuario por sus características personales y las de su vehículo, mientras que otras aceptan al cliente pero a un coste abrumador.

¿Cómo saber entonces qué compañía nos asegurará de una forma rápida, sencilla y eficaz?

La respuesta está en la red de redes, pues desde hace algún tiempo existen compañías dedicadas a la comparación de seguros, como Rastreator, uno de los motores de búsqueda más eficaces del sector.

Marcando unas pautas y caracteres que se ajusten tanto a nuestras características como conductor, como a las de nuestro vehículo, comparará de forma automática todas las ofertas del mercado, dándonos siempre el resultado más eficaz calidad-precio.

Además, las bases de datos de estas compañías se actualizan de forma periódica para evitar que puedas perderte cualquier oferta. No lo dudes, si no sabes dónde acudir, ésta es tu solución.


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Rastreator Rastreator.com


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