¿Qué tipo de cadenas debo poner a mi coche?

Desde Rastreator son muchos los consejos que os damos para afrontar una conducción segura en invierno, cuando las condiciones climatológicas se tornan adversas y más peligrosas que nunca. Y jamás nos cansaremos de deciros que es imprescindible contar con un buen equipamiento para aumentar la fiabilidad del coche, y que ese buen equipamiento comienza por llevar siempre con vosotros las cadenas. Sin embargo, cada vez existen más tipos en el mercado y somos conscientes de la dificultad que entraña elegir el más adecuado. Por esa razón, os presentamos a continuación los tipos de cadenas que podéis encontrar a la venta, sus prestaciones y sus inconvenientes.

  • Metálicas. Son las más comunes, las tradicionales, esas que todos aprendemos a poner un día en casa y que a la hora de la verdad, el mero hecho de sujetarlas a la rueda se convierte en toda una odisea. No todas las cadenas sirven para todas las ruedas, no se trata de un equipamiento estándar, tanto es así que el utilizar las cadenas inadecuadas, podría dañar seriamente nuestros neumáticos. Además, no están recomendadas para más de 40 kilómetros de travesía y para hacer uso de ellas, debemos desconectar el ESP. Lo mejor, que son muy resistentes y eficaces; lo peor, que son complicadas de poner y que pueden resultar caras dependiendo del tipo de rueda que tengamos. Eso sí, son prácticamente para toda la vida.
  • Fundas.
  • No nos servirán si disponemos de un vehículo con peso elevado y lo más seguro es que se nos rompan tras el primer uso. ¿Por qué entonces vemos cada vez más de estas fundas en carretera? Porque resultan muy sencillas a la hora de ponerlas y aguantan unos 50 kilómetros de marcha, si no se han salido antes, claro. Suelen costar unos 50 euros. Además, pesan muy poco.

  • Patas de araña. Dicen que son las más fiables del mercado y que apenas se desgastan, sin embargo, las desventajas hacen que el número de detractores supere a quienes optan por este tipo de dispositivos. No es recomendable utilizarlas para más de 40 kilómetros, también es necesario desconectar el ESP, son pesadas, ocupan mucho espacio, son ruidosas, transmiten muchas vibraciones al interior del vehículo y además, resultan caras, en torno a los 300 euros. Por el contrario, son muy fáciles de poner y en países como Suiza son de las más utilizadas.
  • Sprays. Se utilizan muy poco, sin embargo, pueden venirnos muy bien para momentos puntuales. Se trata de un gas que aumenta la adherencia de las ruedas al asfalto; no obstante, no es sustituto de las cadenas, a diferencia de lo que opina mucha gente. Podríamos decir que es un complemento a otro tipo de equipamientos. De hecho, si utilizáramos solo el spray no podríamos recorrer más de dos kilómetros y siempre y cuando hubiese poca nieve en el asfalto, como antideslizante. Su coste es de unos cinco euros.
  • Ruedas de invierno. Aunque en España no son muy habituales, lo cierto es que el uso de estos neumáticos se ha extendido en los últimos años en regiones del norte del país especialmente montañosas, como las que se encuentran en Pirineos o Picos de Europa, donde muchos conductores cambian sus neumáticos al comenzar el periodo invernal alternándolos así con los neumáticos estándar que dejan para la primavera, el verano y el otoño. Además, existen neumáticos de nieve que cuentan con un dibujo especial (M+S) cubiertos con clavos, que apenas aparecen en el mercado español y que son más propios de países con climatología más invernal.

Sea cual sea tu elección para este invierno, no olvides contratar un buen seguro de coche o un seguro de moto si lo tuyo son las dos ruedas; viajarás más cómodo sabiendo que una compañía aseguradora responsable está ahí para cuando la necesites. Para ello, entra en Rastreator, busca, compara y contrata la póliza que más te convenga.


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