Seguros para protegerse del paro

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Hoy día, adquirir la condición de parado pone los vellos de punta. Y es que en paro resulta prácticamente imposible costear la alimentación de la familia así como afrontar el pago de todos los recibos: luz, agua, gas, comunidad, hipoteca o alquiler. Las estadísticas de población activa dicen que en millones de hogares españoles con alguno o todos sus miembros en paro los ingresos ya son insuficientes para pagar todas las facturas.

Las soluciones son bastante limitadas, pero algo puede hacerse. Un recurso bastante extendido es el seguro de protección de pagos que comercializan bancos, cajas de ahorro y aseguradoras para paliar de manera temporal las negativas consecuencias del desempleo. Cuando una persona pierde su trabajo, esta póliza cubre durante un tiempo las mensualidades del crédito o la hipoteca. En Rastreator te contamos los requisitos y exclusiones de este tipo de seguros.

¿Quién puede contratar este seguro?

Entre las condiciones para poder suscribir una póliza de este tipo figura tener un contrato indefinido y llevar más de seis meses en la empresa de forma ininterrumpida. En general, se establece una jornada mínima de trabajo, superior a 13 horas semanales. En cuanto a la edad, el abanico es amplio: entre 18 y 65 años. La prima se abona en el momento en que se contrata el seguro y suele ofrecerse la posibilidad de financiarla con el préstamo. Además, los bancos y cajas mejoran a menudo las condiciones del crédito o la hipoteca a los clientes que contratan este producto. Es una forma de asegurarse de que, al menos durante unos meses, recibirán el dinero correspondiente. La cuantía es proporcional al monto del préstamo firmado y al número de mensualidades que cubra la póliza. El tomador elige cuánto dinero paga, en función de la indemnización que quiera percibir si se queda desempleado.

¿En qué supuestos no cobraré el seguro?

Ahora bien: hay que ser cauteloso al suscribir este producto porque no todas las personas que se queden sin trabajo podrán beneficiarse del seguro, aunque lo hayan pagado. Si el despido es procedente o se comunicó antes de firmarse el seguro o durante el plazo de carencia, no entrará en vigor. Tampoco se hará efectivo si el despido es improcedente pero el trabajador percibe una indemnización menor a la legalmente establecida. Cuando el desempleo sea consecuencia de la finalización del contrato o de una dimisión o baja voluntaria por parte del asegurado, la póliza no cubrirá el abono de las mensualidades. Lo mismo sucede en caso de una jubilación anticipada. Algunas aseguradoras también excluyen a las personas que en el momento en que se extingue su contrato no han cotizado lo suficiente como para tener derecho a cobrar prestación por desempleo.

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