Cómo ahorrar energía con la calefacción

  • Cada grado que subes la calefacción supone un 7% de incremento en el gasto
  • Es recomendable hacer revisiones periódicas de la instalación para evitar sorpresas en invierno

Cada año por estas fechas vas desempolvando mantas, ropa de invierno y aparatos para mantener la casa a una temperatura agradable y, con estos últimos, la factura del gas y la electricidad va engordando para hacerte saber que el invierno ya está aquí. Los radiadores y las calderas empiezan a funcionar después de muchos meses en reposo y, en ocasiones, es posible que tengas hábitos que hagan que no aproveches la energía al completo o que provoquen fugas de calor.

En 2017, la subida media de la luz fue de entre el 9% y el 10%, según el V Estudio de Comparación Online hacia el Ahorro Inteligente realizado por Rastreator.com. Y es por esta constante subida que el 84% de los españoles asegura que intenta reducir su consumo energético para pagar lo menos posible en su factura. Desde Rastreator.com te damos estos consejos para que este invierno no te lleves sorpresas con tu recibo energético.

Regula correctamente la temperatura

Aunque lo que más te apetezca sea poner la calefacción a 30°C no es necesario. Entre 20°C y 21°C son suficientes para que la vivienda se mantenga con un calor agradable. Es posible que no puedas estar en casa con ropa de verano pero también tienes que tener en cuenta que cada grado que subas aumenta el gasto energético un 7%. Además, si los radiadores de tu casa tienen válvulas termostáticas reguladoras, lo mejor es adecuarlos al tiempo que pasas en la estancia en la que están. Si no utilizas una habitación, lo recomendable es apagar el radiador. Por otro lado, si vas a salir durante unas horas, lo ideal es dejarla a una temperatura de entre 15°C y 17°C.

Apaga la calefacción cuando salgas

A pesar de lo que se ha pensado durante mucho tiempo, dejar la calefacción encendida durante todo el día a baja temperatura no gasta menos que encenderla durante las horas de más necesidad. Si te vas a trabajar por la mañana y no vuelves hasta por la tarde, lo mejor es no tenerla en funcionamiento y encenderla cuando llegues para calentar la casa hasta el momento de acostarte, cuando se recomienda dejarla apagada. De esta forma, aprovechas las horas que estás en casa o que sales por poco tiempo para mantener el calor y el resto ahorras energía.

Programa el termostato

Tener un termostato digital programable es una buena forma de regular la temperatura de la calefacción y de programarla para que se encienda y se apague a una hora determinada. Por ejemplo, configurarlo para que se baje la temperatura o se apague la calefacción a una determinada hora es una opción que no supone ningún trabajo y se nota en la factura.

Purga los radiadores

Durante los meses en los que no se utilizan los radiadores es posible que se acumule aire en su interior. Por lo tanto, cuando los enciendas lo más probable es que no funcionen correctamente. Por ello, es necesario hacer un purgado de los aparatos antes de que empiece el invierno. Realizar esta tarea es muy sencillo, solo debes poner en marcha la calefacción y girar una llave que tiene cada radiador hasta que comience a salir agua, una vez extraída ya estarían listos y funcionando a la perfección.

Realiza un mantenimiento continuo

Las calderas y los radiadores necesitan permanecer en buen estado durante todo el año para que cuando haga frío y necesites agua caliente funcionen correctamente. No esperes a que llegue el frío para hacerle un chequeo, es mejor que te asegures que todo está correcto y, si no lo está, hagas los arreglos necesarios antes de que las temperaturas bajen.

Ventila de forma inteligente

En invierno es normal pasar el día entero sin abrir las ventanas por miedo a que el frío invada la vivienda. Sin embargo, precisamente por esto, es necesario ventilar al menos una vez al día y permitir que se renueve el aire que respiras en casa. Tener abiertas las ventanas durante 10 minutos es suficiente para que se airee y no tengas la sensación de que la casa ha estado cerrada durante todo el día. Aprovecha para hacerlo durante las horas de sol y pon la calefacción justo después para no desperdiciar el calor.

Hazte con un buen aislante

Las viviendas tienen varios puntos de fuga que suponen, según el IDAE, entre un 25% y un 30% de la pérdida del calor. Las ventanas, los cristales, los marcos de las puertas, los cajetines de las persianas, las tuberías y las chimeneas constituyen la mayoría de estos puntos por donde se nos escapa la calefacción. Para evitar que esto ocurra es necesario tenerlos bien aislados del exterior. Tomar algunas medidas para evitar esta excesiva pérdida de calor es sencillo y económico y puede suponer un ahorro bastante grande de energía. De hecho, un 63,3% de los españoles afirma que ha invertido en un buen aislamiento para puertas y ventanas.

Compara tarifas de energía

Otra forma de ahorrar en es revisando tu factura. Es posible que tengas contratada una potencia que no se ajuste a tu consumo y que esto haga que gastes más. De hecho, el 36,8% de los consumidores afirma haber cambiado su tarifa a una que se adapta mejor a su gasto y el 29,2% redujo la potencia contratada. También es recomendable comparar entre las diferentes compañías que existen en el mercado y los precios que ofrecen según la potencia que quieras y tu consumo anual, como hizo el año pasado el 26,5% de los españoles, que terminaron cambiando de distribuidora. El comparador de Energía de Rastreator.com te ayuda a encontrar, en pocos segundos, la oferta que más se adecúe a tu perfil.

Octubre 2018


COMPARAR TARIFAS DE LUZ Y GAS

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Angela SanzRastreator.com