Internet en segundas residencias

  • Muchos españoles tienen una segunda residencia en la costa o en el pueblo de origen en la que pasan algunas semanas al año
  • No contar con conexión a Internet en estas casas puede ser molesto y hasta un factor para acudir menos
  • Existen distintas opciones dependiendo de dónde esté la vivienda y del tiempo que se pase en ella cada año

Internet cada vez está más presente en el día a día, tanto es así que según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en el año 2017 en España, el 84,6% de la población de 16 a 74 años ha utilizado Internet en los últimos tres meses. Y es que incluso estando de vacaciones, la necesidad de estar conectado es mayor.

Por esto, aquellos afortunados que cuentan con una segunda residencia para pasar sus días de descanso, buscan todas las posibilidades que les ofrece el mercado para tener Internet en su casa de veraneo. Tanto si está en la playa, en la montaña o en el pueblo familiar, la opción de poder estar conectado y tener acceso a la red, cada vez es más imprescindible.

Y es que, lo que hace años podía ser un relajado reposo, a día de hoy puede convertirse en todo un problema. A estas alturas, pasar unos días sin Internet puede suponer un perjuicio para algunos y un tormento para otros, ya que la forma de divertirse y la de trabajar ha cambiado mucho en los últimos tiempos. La conexión a la red es fundamental en la mayoría de estas ocasiones.

Así las cosas, cuando llega la hora de contar con una conexión a Internet en una segunda residencia, hay que valorar hasta qué punto es necesaria. Y es que no es lo mismo pasar unos días al año que estar allí dos meses completos. Además, puede que se tenga la posibilidad de desconectar por completo durante el tiempo de descanso, pero hay a quien no le queda más remedio que seguir conectándose. Por eso, entra todas las opciones, hay que tener claras las ventajas y desventajas de cada una.

Contratar una línea

La primera opción es hacerse con una línea de teléfono y una conexión a Internet, igual que la que se tiene en el domicilio principal. Con esto no hay sorpresas. Siempre que los operadores tengan cobertura, se podrá contratar una línea como cualquier otra, con las luces y sombras que ello supone: contar con una conexión de calidad siempre a costa de pagar todos los meses por algo que sólo se utiliza ocasionalmente.

Línea vacaciones

Línea vacaciones es el nombre de un servicio que permite instalar una línea telefónica que se active durante sólo unos meses. Está especialmente pensado para este tipo de residencias y en los últimos años ha avanzado bastante el desarrollo de la red de fibra óptica, que ha llegado a pequeñas poblaciones costeras.

Así, durante el tiempo que está activa, tiene las mismas prestaciones que una línea telefónica cualquiera, por lo que se puede contratar un servicio de fibra de alta velocidad. Eso sí, no hay que olvidar que la conexión a Internet hay que activarla y desactivarla en poco tiempo y que este trámite suele tardar. Además, es posible que el cliente esté obligado a firmar varios meses de permanencia como, por ejemplo, en el caso de Movistar, que exige medio año.

Actualmente son varias las compañías que ofrecen este tipo de servicios, por lo que tenerlo es de lo más sencillo. Basta con ponerse en contacto con el operador elegido e informar de que se quiere contratar.

Tethering

Los smartphones se diferencian de los teléfonos móviles tradicionales en que pueden conectarse a Internet, pero también en que pueden compartirlo. También la conexión WiFi va en los dos sentidos: por una parte se puede recibir y, por otra, casi todos los teléfonos la pueden enviar a otros equipos.

Así pues, se puede hacer que el teléfono se convierta en un router WiFi que comparte la red con una tableta, ordenador u otro dispositivo. Es una solución bastante sencilla porque no requiere contratar líneas adicionales ni comprar otros aparatos, pero tiene algunos inconvenientes.

Por una parte, está el tema de la velocidad. Si el teléfono alcanza señal 4G y es compatible con esta tecnología puede que no haya demasiado problema, pero en muchas zonas aún no está disponible y no todos los teléfonos pueden captarla. Si hay que conformarse con el 3G, las velocidades de conexión con la red puede que no sean demasiado altas. Además, el teléfono no es un router WiFi de gran calidad, por lo que la velocidad también puede resentirse en el camino del smartphone al dispositivo conectado.

No obstante, recibir conexión y compartirla supone un gran esfuerzo energético para el teléfono, que agotará la batería a gran velocidad en comparación con un uso normal.

Y, por supuesto, hay que tener en cuenta el plan de datos que se haya contratado, que se agotará mucho más deprisa que utilizando el teléfono de forma tradicional. Aunque esto se trata de un mal menor, puesto que existen una gran cantidad de tarifas con más de 20 GB disponibles e, incluso, una con gigas ilimitados.

Módem 3G/4G

Hace ya varios años que en España se puede disfrutar del 4G, una tecnología de acceso inalámbrica a la red que permite navegar muy deprisa. Aunque es utilizada principalmente en teléfonos móviles,  también puede servir para dar conexión a otros aparatos. Y es que al igual que se hace con el Tethering, se puede compartir la conexión que se recibe por 3G o 4G a través de WiFi, pero contando con un dispositivo específicamente pensado para ello: un módem. El funcionamiento será similar al de Tethering, pero mejorando aspectos como la velocidad de conexión o la intensidad de la señal.

Eso sí, también será necesario contar con una tarjeta SIM y un plan de datos para poder utilizarlo. Tendrá las mismas desventajas que en el caso de utilizar el móvil, es decir: tarifas y cobertura limitados.

Datacards

La tarjeta SIM que se utilice en uno de estos routers 3G/4G puede ser la misma que el usuario tenga en el teléfono, pero no necesariamente. Y es que no todos los operadores permiten clonar la tarjeta y utilizarla a la vez en un router y en el móvil. De hecho, algunos cobran por el servicio. Por eso, también hay en el mercado tarjetas SIM pensadas sólo para navegar por Internet con tarifas específicas de datos.

Internet radio

Aunque cualquiera de las opciones anteriores son totalmente válidas, ¿qué pasa cuando la casa se encuentra perdida en mitad de la nada donde no hay fibra, ADSL o ni siquiera cobertura móvil?

Para casos tan extremos también existe una alternativa: Internet Radio. Más conocida con el nombre de WiMax, es una tecnología muy parecida al WiFi, que permite tener conexión a Internet a través de microondas. Por esto, no es necesario cableado y se puede ubicar en cualquier lugar que reciba señal. Eso sí, no hay que perder de vista los periodos de permanencia, que en este caso suelen ser de un año, y los costes de instalación, que pueden superar los 150 euros.

En la actualidad no se trata de una opción muy extendida en España, sin embargo, se trata de una alternativa más a tener en cuenta.

 

Contratar internet para una segunda residencia

Sea cual sea la modalidad que se elija, en todo caso habrá varios operadores de telefonía que ofrecerán el servicio con prestaciones y precios distintos. Por eso, es fundamental comparar las distintas opciones antes de decantarse por una ya que existen importantes diferencias entre las ofertas de cada empresa.

Si se elige una conexión basada en una tarifa de datos, con el comparador de tarifas de móvil de Rastreator se puede encontrar fácilmente la que más se ajusta a las necesidades de cada cliente. Si se opta por una línea fija, en Rastreator también se pueden comparar con sencillez entre todas las ofertas del mercado.

Junio de 2018


COMPARAR TARIFAS DE TELEFONÍA FIJA Y MÓVIL

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